Presentación con fotos COLECCIÓN ALBERTO TITO PINTOS

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lunes 14 de julio de 2008

La esclavitud y Fray Bartolomé de las Casas.

LA ESCLAVITUD
Según las aportaciones del Padre Isacio Pérez Fernández O. P.

Alfonso Esponera Cerdán O. P.

Los principales contenidos de la «leyenda negra» sobre Bartolomé de las Casas (1484-1566) que se vienen reiterando desde hace tiempo, pueden sintetizarse en estos dos: «antiespañol» y «antinegro».

En esta colaboración me centraré en el último aspecto, más concretamente en su postura ante la ya magna esclavización de los negros. Y si bien no olvido lo poco eficaces a corto plazo que suelen ser casi todas las nuevas contribuciones en la ciencia histórica por la inercia que ella suele conllevar, quiero dar a conocer las aportaciones al respecto del Padre Isacio Pérez Fernández O. P., casi desconocidas y que considero importantes.

Por otra parte, el Padre Isacio -reconocido internacionalmente como uno de los especialistas contemporáneos en nuestro famoso hermano de Orden del siglo XVI- fue mi iniciador en la metodología científica de trabajo y esta pequeña contribución quiere ser un sencillo homenaje y sincera expresión de gratitud de su discípulo en los ya un poco lejanos fines de la década de los 60.


1.- Isacio Pérez Fernández, Bartolomé de las Casas y la esclavización de los negros

Gonzalo Díaz Díaz escribió certeramente que en el Padre Isacio se produjo con el tiempo «un desplazamiento de su centro de gravedad desde el interés por la historia de la filosofía hacia el de la filosofía de la historia, y que ha concluido por centrar su investigación en torno a la abigarrada problemática metafísica, ética y jurídica surgida del trascendental hecho histórico del descubrimiento de América»1.

Conocidas son por los especialistas sus obras sobre Bartolomé de las Casas y temas con él relacionados a partir de 1974. No obstante su pluma profusa y excesivamente polémica, no se puede negar que sus estudios sobre el sevillano y la edición de algunas de sus obras, han hecho avanzar enormemente el estado de la investigación de un personaje tan controvertido, clarificando muchos aspectos de su biografía, sus escritos y sus deseos e intenciones2.

Investigador riguroso, estaba preocupado por el recurso a la documentación primaria editada -en menor grado la manuscrita y no editada- y por la más afinada cronología. De un pensamiento lógico escolástico aplastante, le faltó en ocasiones un poco más de flexibilidad para aceptar que los comportamientos humanos no siempre son tan lógicos, así como contrastar sus afirmaciones con las de otros investigadores recientes del mismo tema. Polemista nato, su estilo y vehemencia a veces desmerecen un poco sus aportaciones.

Las tres obras editadas sobre el tema propuesto, casi desconocidas y que considero «fundamentales», son: su edición en 1989 de un opúsculo de Bartolomé de las Casas (Brevísima Relación de la destrucción de África. Preludio de la destrucción de África. Primera defensa de los guanches y negros contra su esclavización)3; su libro publicado en 1991 Bartolomé de las Casas ¿contra los negros? Revisión de una leyenda)4 y el posterior editado cuatro años después en el que asume y enriquece lo afirmado en los anteriores (Fray Bartolomé de las Casas,O. P. De defensor de los indios a defensor de los negros. Su intervención en los orígenes de la deportación de esclavos negros a América y su denuncia de la previa esclavización en África)5.

Así pues, utilizaré estos tres trabajos publicados6, pues posiblemente en sus múltiples carpetas manuscritas, se encuentren otros inéditos. Tampoco es baladí indicar su fecha de redacción que muestra por una parte otra característica del Padre Isacio: durante un periodo de tiempo se consagraba a investigar sobre un tema hasta que consideraba que ya no podía aportar nada nuevo, dándolo por concluido y al cual no volvería. Por otra parte, las fechas en algunos casos no coinciden con la de su edición a veces muy posterior, lo que le ocasionaba bastante contrariedad, pues no era partidario de actualizar sus trabajos sino de que de publicarse, saliesen como los había redactado en su momento.

Debo advertir que estas obras se centran fundamentalmente en la deportación de esclavos negros hacia las Indias occidentales españolas, dejando de lado la dirigida hacia Brasil. Y que por otra parte opta por un camino que puede calificarse como «cronológico» para demostrar la evolución «homogénea» lascasiana al respecto.

Y antes de pasar adelante también quiero indicar que debe entenderse por «esclavización» la acción violenta legal o no legal, que podía ser de varios modos y por la cual uno (el esclavizador) esclavizaba o hacía esclavo a otro (el esclavizado), o sea, le reducía a esclavitud; es pues el origen radical de la esclavitud. Por otra parte, se entiende por esclavos «ladinos», o «de Castilla», aquellos que habiendo padecido una primera deportación a las cristianas España o Portugal, llevaban viviendo allí al menos un año; y por esclavos «bozales», o «de Guinea» o «de Cabo Verde», aquellos recién sacados de sus propios países y eran infieles.

También considero de interés recordar las «etapas vitales» más fundamentales del sevillano7: 1502-1506: primera estancia como colono en Indias siendo sólo clérigo; 1507-1522: sacerdote colono en Indias; 1522-1543: fraile dominico en Indias y España; 1543-1550: Obispo dominico en Indias, diócesis de Chiapa; 1550-1566: Obispo dominico en la Corte de España. Su voluminosa obra escrita debe irse incluyendo en estas etapas para contextualizarla con exactitud8.

2.- Las Casas y la esclavización de los negros

Con Prólogo fechado en enero de 1991, aparecía aquel mismo año el estudio Bartolomé de las Casas ¿contra los negros?. En el primer bloque (pp. 11-27), de los seis que lo integran, presenta sumariamente las dos «leyendas» fundamentales contra Las Casas: ciertamente fue el defensor de los indios, pero antinegro.

Y en el siguiente (pp. 31-68) presenta el origen y la difusión que la última afirmación ha tenido, haciendo las correspondientes observaciones críticas. Los data en 1768 gracias a las aseveraciones formuladas por Corneille de Pauw en sus Recherches philosophiques sur les Américains, que han venido siendo «recibidas» con notable éxito a lo largo de los tiempos posteriores por diversos autores; también analiza particularmente cómo fueron acogidas -los adjetivos son elocuentes- «por los españoles disgustados», aceptadas «por los negros cultos» y mal contrarrestadas «por los lascasianos».

Por otra parte, en el Prólogo de este libro -si bien los considero válidos para todas sus aportaciones al respecto- indica sus objetivos: desmantelar la leyenda antinegra de Las Casas, e intentar «despejar -en contrapartida- el origen histórico de la introducción de esclavos negros en América» (p. 10).

3.- La intervención de Las Casas en los orígenes de la deportación de esclavos negros a América

En 1995 apareció Fray Bartolomé de las Casas, O. P. De defensor de los indios a defensor de los negros. Obra en la que analiza este punto que considera capital. En sus dos primeros capítulos brinda unas nociones generales sobre el vocabulario básico que va a utilizar (pp. 16-20), así como sobre la deportación de esclavos -bien «con amo» o bien «en busca de amo»- en cuanto modo originario de la presencia de los negros en América (pp. 21-24).

En el tercero (pp. 25-49) hace un amplio registro, cronológico y brevemente glosado, de los documentos referentes a la deportación a América «con amo» de esclavos ladinos y «domésticos» desde 1493 hasta 1518, incluyendo las intervenciones de Las Casas. En ellas se incluye su Memorial de catorce remedios para los asuntos de Indias que en la segunda mitad de marzo de 1516 presentó al gobernador cardenal Cisneros; en él pide que se quiten los indios a los encomenderos, pero que se les haga «merced de que puedan tener esclavos negros y blancos, que los puedan llevar de Castilla»9. Concluyendo que Las Casas ni fue el único ni fue el primero que comenzó las peticiones de licencia; que por otra parte, ni eran suyos ni para sí, sino que los pidió como mandatario de algunos encomenderos de La Española dadas sus promesas -incumplidas posteriormente- de que si conseguía gestionarles dicho envío darían libertad a los indios que tenían.

En el capítulo siguiente (pp. 50-61) hace otro detallado registro de los documentos referentes al inicio de la deportación de esclavos bozales «en busca de amo» en el comienzo de la trata, o sea 1517-1518, sin olvidar que la de los ladinos seguirá hasta su prohibición en 1526. El clérigo Las Casas, visto que lo que se pedía estaba en consonancia con lo que años antes le habían propuesto algunos encomenderos de allá, no tuvo problema en «aconsejar» en 1518 que se llevasen adelante tales peticiones, sin preocuparle la variante de que ahora eran bozales o «de Guinea» y no ladinos o «de Castilla»10.

En el capítulo quinto de esta Primera Parte (pp. 62-75) continúa con el registro de los documentos referentes a la etapa de la trata deportadora bajo monopolio: de Gorrevod (1518-26) y de los Welser (1528-32). Las Casas intervino cuatro veces y en sus peticiones -señala nuestro investigador- no hay nada que no pidan sus contemporáneos.

Antes de seguir más adelante, hace un balance de los negativos resultados del monopolio negrero establecido el 18 de agosto de 1518 hasta su caducidad en 1532 y de las protestas que provocó (pp. 76-83); entre estas últimas analiza la temprana denuncia que Las Casas hizo de él, a fines de septiembre de 1518, en la que «no se opuso ni denunció el envío de esclavos negros a América, ni de Castilla ni de Guinea, sino el estanco o monopolio, el cual preveía que iba a desviar y desvirtuar el objetivo de las peticiones que habían hecho los colonos y autoridades de la Española, a las que él no se había opuesto» (p. 83).

El último capítulo de esta Parte (pp. 84-104) es también un registro minucioso de los documentos referentes a la etapa de la trata deportadora libre correspondiente al período 1533-1553, años en los que debido al cese de los monopolios y a la perspectiva favorable para los ingenios del azúcar, por una parte se incrementa enormemente la importación de esclavos al Nuevo Mundo y por otra se dan muchas más regulaciones normativas al respecto. El dominico Las Casas en sus intervenciones -siendo la última en otoño de 1543, meses antes de ser consagrado Obispo el 30 de marzo del año siguiente- tampoco cuestionó esta deportación de esclavos -de Castilla o de Guinea- a América, como ninguno de sus contemporáneos lo venía haciendo; pero no aceptó que se les destinase a las minas o a los ingenios azucareros. Expresión de ello es la cláusula que incluye en su última petición: los cuatro concedidos para uso doméstico el 13 de febrero de 1544, «si no los ocupare en lo susodicho [...] que page los derechos a V.M. cinco veces doblados» (pp. 92-93).

Según Pérez Fernández, a fines de 1553 o principios del siguiente -si bien para él la toma de conciencia del Obispo comenzó a partir de 1547, como veremos más adelante- redacta un opúsculo condenando radicalmente como injusta la esclavización de los negros que se efectuaba en sus propios países de origen.

4.- La Brevísima Relación de la destrucción de África, de Bartolomé de las Casas O. P

Con prólogo fechado en octubre de 1987, aparecía dos años después la edición de nuestro profesor de la señalada Brevísima Relación de la destrucción de África.

En el primero de los ocho apartados de su Estudio Preliminar hace una presentación del opúsculo (pp. 11-56). Su elaboración la data a partir de 1540 hasta 1554 a más tardar11; son once capítulos del Libro Primero de su Historia de las Indias12, que termina en 1556 y son -en expresión del mismo Las Casas- una «larga digresión» que incluye por entenderlos un antecedente del comportamiento de los europeos con los no-europeos (sus actuales capítulos 17-27)13.

Y es que el motivo de escribirlo fue el hecho de haber «tomado conciencia», y por tanto denunciar, la poco conocida realidad fáctica de las injusticias de las conquistas y esclavizaciones que españoles y portugueses habían hecho en Canarias14 y en la costa africana.

El tercer apartado de este mismo Estudio ofrece lo que denomina «antecedentes históricos» (pp. 81-114). En él analiza: la evolución a lo largo de los siglos VII-XV del «mundo cristiano» y «mahometano»; la empresa española de conquista y ocupación de las Islas Canarias en los siglos XIV-XV; la empresa portuguesa de descubrimientos y esclavizaciones en la costa occidental del continente africano en el siglo XV15; la «ceguera» (no sólo de tipo geográfico, racial, sino además histórico-social)16 de españoles y portugueses de los siglos XIV-XV ante la inconexión entre el conocido «mundo humano» mediterráneo y el guanche y el negro; continuidad o ruptura que entiendo es clave absolutamente fundamental de la temática que nos ocupa.

En el apartado posterior brinda considerandos lascasianos, con los que se identifica nuestro autor, que motivan la edición de su opúsculo (pp. 115-125). El primero se refiere a que en el permanente proceso de las intervenciones expansionistas de los europeos, las realizadas con los guanches y los negros ocuparon un «lugar intermedio» pero similar con las actuaciones anteriores y con las posteriores ya en relación con los cobrizos de América. El segundo es la exposición y denuncia de la acción esclavizadora de los portugueses en África, no tanto con los guanches pues casi habían sido exterminados17, y el negocio que ellos iniciaron de la compra de esclavos a los mismos negros.

La Bibliografía citada por Las Casas en su opúsculo y la Nota sobre la técnica utilizada en la edición, cierran el Estudio Preliminar. El texto del opúsculo, que Isacio Pérez titula Brevísima Relación de la destrucción de África (pp. 193-272), configura entre otros elementos el segundo bloque de esta publicación.

Fascinación por el ritual. Arquitectos, albañiles, y la Masonería

Arquitectos, albañiles, y la Masonería
Fascinación
por el ritual.

MASONERÍA. Símbolos, secretos, significado, de W. Kirk MacNulty.
Electa, Barcelona, 2006. Distribuye Sudamericana. 320 págs.

EN EL MUNDO cristiano la figura del Arquitecto fue identificada con Dios, tanto en su función de proyectista como en la de conductor del equipo de artesanos. Según el etimólogo Joan Corominas el término "arquitecto" proviene de una expresión griega que significa "el primer obrero" o "el primer hacedor". Frescos y miniaturas muy tempranas muestran a Cristo empuñando un compás que señala el mundo. La tradición medieval, de la que la masonería extrae sus principales símbolos y su estructura organizativa, contempla agrupaciones de albañiles (trabajadores de la piedra y el ladrillo), vidrieros, herreros y carpinteros. De todos ellos, la masonería eligió a los albañiles.

El término español "masonería" es una copia fonética de las palabras "maconnerie", en francés, y "masonry", en inglés. El macon francés y el mason inglés eran albañiles que trabajaban las piedras con las que se construían las grandes catedrales de Francia, Alemania e Inglaterra a partir del siglo XII.

Otto von Simpson explica que la gran fachada de la catedral gótica hace referencia a la puerta de Jerusalén, y por lo tanto es símbolo de la entrada a la Jerusalén Celestial. El Templo de Salomón era, para los constructores medievales, el punto de arranque tanto de la idea de catedral como de los propios oficios de la construcción. Salomón y su arquitecto Hiram forman parte de la imaginería básica de la masonería. Quizá en la elección de los albañiles de la piedra haya una serie de confusiones etimológicas y simbólicas; en todo caso no resulta claro por qué la masonería especulativa se llama en realidad francmasonería (en inglés freemasonry, y en francés francmaconnerie).

Según el medievalista Jean Gimpel, la palabra albañil designaba a tres clases de artesanos: los que extraían los bloques de piedra de las canteras; los que los tallaban al pie del edificio, con destino a un hueco específico en la pared; y una tercera clase (cuya jerarquía no se distinguía de los primeros en aquellos tiempos): los escultores, autores de intrincadas columnas helicoidales, capiteles de fantástica frondosidad y retratos de santos y demonios. Nuestra manera de concebir la figura del artista, hija del Renacimiento, nos hace hoy inaceptable que un tallador de piezas cúbicas tenga la misma categoría que un escultor; en aquellos tiempos, ambos eran "albañiles de piedra suelta", en oposición a los albañiles de cantera. En inglés se los llamaba freestone masons. En francés, macon de pierre franche. El freestone mason pasó a llamarse, en las listas de pagos, por comodidad, freemason.

Para algunos, el prefijo "free" o "franc" no hace referencia a la piedra tallada sino al estatus social de los trabajadores. Una regla feudal bastante respetada aseguraba a los siervos que escapaban de su amo que si vivían un año y un día en una ciudad, quedaban liberados de la servidumbre. Los obradores de las catedrales eran buenos lugares para encontrar trabajo y refugio. Un buen artesano era cobijado en las logias (los cobertizos de herramientas, lugares de reunión y zonas de trabajo invernal), lugares a los que estaba prohibido entrar si no se pertenecía a la comunidad de artesanos.

Cuando en Gran Bretaña las logias comenzaron a aceptar miembros que no eran albañiles, y a llamarlos, con cierta deliberación en el error, freemasons, a Francia pasó el término como francmacon.

Orígenes e influencias. W. Kirk MacNulty es un veterano masón autor de varios libros sobre la Orden. Acaba de publicar Masonería. Símbolos, secretos, significado, libro de lujoso formato que incluye 386 ilustraciones, la mayoría a color, muchas inéditas. Es una meticulosa exposición de temas masónicos, aunque con el cuidado de no caer en una profundidad de análisis que pueda alejar a los legos; la idea del autor parece ser la de atraer simpatizantes a través del equilibrio entre vistosidad y filosofía.

Dice que es sencillo definir la francmasonería: "Es una organización fraternal seglar, tradicionalmente abierta sólo a los hombres. Promulga los principios de la moral y fomenta la práctica del amor fraterno y caritativo entre todas las personas, no sólo entre los masones. No es una religión, sino una sociedad de hombres religiosos en el sentido que exige que todos sus miembros crean en la existencia de un «Ser Supremo»".

Explica que la manera de funcionar de la masonería es insólita: "Comunica sus enseñanzas a través de una serie de dramas rituales denominados «Grados» y con el uso de una estructura elaborada de símbolos que procede en gran parte de las herramientas y las prácticas del oficio de constructor".

La Logia es la unidad básica de la organización; puede tener entre veinte y doscientos miembros, y es responsable ante una Gran Logia, de las que hay en general una en cada país. El reconocimiento mutuo de las grandes logias se funda en el concepto de "regularidad", es decir, en el hecho de aceptar una serie de reglas comunes para todas las logias del mundo. Pero la diversidad cultural ha hecho que en la práctica algunas logias hayan intervenido en política o admitan mujeres (asuntos ambos que les quitarían "regularidad").

Los orígenes legendarios de la francmasonería se remontan a los Misterios de Egipto, Roma y Grecia, e incluso a la construcción del Templo de Salomón. Como se trata de una organización ordenada en torno a un conjunto de símbolos, las historias y los hechos míticos sobre su origen deben interpretarse en clave simbólica. El asesinato del arquitecto del templo de Salomón, Hiram Abiff, por ejemplo, se señala a veces como el origen de la Orden, pero no es razonable interpretarlo como un hecho histórico. La Cábala (probablemente por su relación con la alquimia durante el Renacimiento) y la Orden de Rosacruces son mentadas también como fuentes de rituales o estructuras masónicas. Lo más probable, sin embargo, es que muchas órdenes, grupos místicos y fraternidades se hayan fundado a imagen de la masonería, o por simpatía con sus principios.

Historia y símbolos. En 1717 se fundó la primera Gran Logia, en una taberna de Londres ("The Goose and Gridiron Ale House"). La Gran Logia resultó de la reunión de cuatro logias preexistentes, de las que se sabe poco. En esos tiempos se reunían en tabernas, los lugares públicos bajo techo más apropiados para hacer asambleas. Con la difusión y crecimiento de la Orden las reuniones pasaron a locales específicos llamados Templos.

El rápido crecimiento en todo el mundo de ese espacio de tolerancia religiosa hizo que la Iglesia Católica percibiera a la masonería como una amenaza para el dogma y prohibiera a sus fieles la participación en la Orden, por una bula de 1738 que excomulgaba a los francmasones. Quizá a los ataques de la Iglesia y de algunas otras organizaciones se deba la mirada suspicaz con que muchas personas observan a la masonería, cuyas reuniones no son más secretas que las de cualquier agrupación privada.

Para los no masones la simbología de la Orden, multiplicada por países y potenciada en cada uno por las logias privadas, es un laberinto de sincretismos. Al conjunto básico de símbolos de la construcción hay que añadir muchos otros cuyo significado es incierto incluso para los masones. Por ejemplo, una letra G que se suele colgar en los Templos, para algunos significa Dios (God) y para otros, Geometría. Al parecer, mucho más importante que lo que simboliza cada uno de los objetos del Templo es el hecho mismo de simbolizar. La gran cantidad de actores que son y han sido miembros de la masonería, dice MacNulty, puede explicar la abundancia y teatralidad de los rituales.

Los Hermanos (miembros de la Logia) usan un delantal que representa la ropa de trabajo del artesano. En el delantal, como se da cuenta al detalle en varias páginas del libro de MacNulty, están inscritos los símbolos del Grado. Tras pasar los tres grados originales, el iniciado se convierte en Maestro Masón. A partir de allí se abre el universo de los llamados Altos Grados de los cuales Henry Coil, autor de la Enciclopedia masónica, enumera más de mil. Los diferentes grupos asumen distintas simbologías y rituales, pero el llamado Rito Escocés es el más conocido: tiene 33 grados y fue el que más influyó en las dramatizaciones de numerosas logias europeas.

La lectura de Masonería enriquece el acervo de imágenes del lector, al punto de poder reconocer numerosas señales en su entorno cotidiano (en forma de prendedores, bordados de corbatas y otros elementos decorativos) relacionadas con esta hermandad.

jueves 8 de mayo de 2008

IOM HULEDET SAMEAJ, ISRAEL! [Feliz cumpleaños, Israel!]



El Presidente del Congreso Judío Mundial felicita a Israel por sus 60 años de independencia

Las comunidades judías del mundo celebran los asombrosos logros de Israel


Nueva York – En ocasión del 60 aniversario de la independencia de Israel, el Presidente del Congreso Judío Mundial (CJM) Ronald S. Lauder realiza la siguiente declaración:


ESTA SEMANA, las comunidades judías de todo el mundo se están uniendo a las celebraciones por el 60 aniversario de la independencia de Israel, la declaración del Estado de Israel y la creación de la madre patria de los judíos. El Congreso Judío Mundial y sus afiliadas estuvieron siempre en la primera fila, defendiendo a Israel de sus enemigos, y continuarán siendo aliadas de Israel en las relaciones internacionales. Los judíos en todas partes del mundo están orgullosos de los logros de Israel en las áreas de agricultura, ciencia y tecnología. A pesar de las amenazas externas y las dificultades internas, el Estado de Israel siempre ha sido una completa y madura democracia en la cual reina el gobierno de la ley.

EN POCO MÁS de 60 años, cinco millones de inmigrantes de más de 80 países, muchos de ellos pobres, construyeron un país dinámico, una isla de prosperidad en una región que económicamente está todavía retrasada. El Congreso Judío Mundial y sus comunidades afiliadas saludan a los ciudadanos de Israel, tanto judíos como no judíos, y los felicitan por sus maravillosos logros. Expresamos nuestra esperanza de que su seguridad y bienestar –y la de sus vecinos- sea pronto mejorada por un exitoso proceso de paz.

EL CJM APOYA a aquellos que persiguen una solución justa y equitativa al conflicto en Medio Oriente. Esperamos que un acuerdo equitativo entre Israel y los palestinos lleve a una solución de dos estados, que proveerá las bases para lograr una paz duradera entre las personas de la región. Esto será solamente posible si todos los grupos renuncian a la violencia y amenazas en contra de Israel. Urgimos a los países a reconocer el derecho de Israel a existir, con seguridad. La deslegitimación de Israel y la aplicación de diferencias en cómo se mide a cada uno de los actores es hipócrita y debe terminarse. Estamos convencidos de que en las próximas seis décadas, Israel y los países de Medio Oriente se convertirán en el mayor centro de actividad para intercambio cultural, turismo, comercio, educación y tecnología de avanzada, cumpliendo con los sueños y aspiraciones de sus fundados. Debemos apoyar esta visión, trabajando por un dialogo significativo.


El Congreso Judío Mundial es la organización internacional que representa a las comunidades judías en más de 80 países alrededor del mundo. EL CJM actúa como brazo diplomático de los judíos ante gobierno y organizaciones internacionales. El Congreso Judío Latinoamericano es la rama regional del Congreso Judío Mundial.

Website: www.worldjewishcongress.org / www.congresojudio.org.ar

Se presenta el libro “El Cantar del Mío Cid”, edición facsímile de 1779, única en Europa

En Ciudad Real, España

Se presenta edición en papel de la primera edición del Cantar del Mio Cid.

Este libro, publicado por la Fundación Unicaja con motivo del octavo centenario del Poema de Mío Cid, es la única edición facsímile en papel de la primera edición crítica que se hace en Europa de un cantar de gesta

La entidad financiera edita una fiel reproducción del libro que dio a conocer en el siglo XVIII por primera vez al público el Poema de Mío Cid, texto fundamental de la historia literaria hispánica fuera editado en 1779 por el polígrafo y bibliotecario del Rey Carlos III, Tomás Antonio Sánchez, dentro de su Colección de poesías castellanas anteriores al siglo XV

Es una fiel reproducción del libro que dio a conocer en el siglo XVIII por primera vez al público el Poema de Mío Cid, célebre cantar de gesta anónimo que narra, en lengua romance, las peripecias de Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador. Esta obra crítica del Poema del Cid está considerada como una auténtica rareza

A través de la publicación que se ha presentado hoy, ha estado coordinada por el Académico Correspondiente de la Real Academia Española, Antonio Garrido, contribuye a rescatar esa primera publicación del Poema de Mío Cid, junto al estudio filológico que hizo del mismo el polígrafo Tomás Antonio Sánchez, para acercarla a los amantes de la historia del Cid Campeador y a aquéllos que quieran adentrarse en los orígenes de la literatura española.

El Poema de Mío Cid, también llamado Cantar dado su carácter épico, es una de las columnas de la literatura en lengua española y una pieza clave de la cultura de este país, ya que de la épica hispánica tan sólo se conservan 8.000 versos, la mitad de los cuales se corresponden al Poema del Cid.

El Cantar es la única obra de su género conservada casi en su totalidad y muchos elementos que se consideran características constantes de la literatura española ya aparecen en los versos que relatan la peripecia del hidalgo que abandona su tierra camino del destierro, que después conquistará Valencia, sufrirá la afrenta que los de Carrión infligen a sus hijas y que, finalmente, triunfa sobre todas las adversidades. Del Poema del Cid, que cuenta ya con más de 8 siglos de historia, tan sólo se conserva una única copia del manuscrito de 1207, que permanece custodiado en la Biblioteca Nacional.

Tom
ás Antonio Sánchez (1723-1802), nacido en la localidad cántabra de Ruiseñada, tiene el honor de ser el primer editor europeo de un cantar de gesta. Fue bibliotecario del Rey Carlos III e individuo de número de la Real Academia Española, donde se encargó de las correspondencias latinas del diccionario, entre otras tareas, y también ocupó un sillón en la Academia de la Historia. Sánchez se adelanta a su época a la hora de anotar los textos a los que presta su atención y lo hace con criterios que se anticipan a lo que después fue la disciplina de la historia de la lengua. El erudito demostró a lo largo de su vida un interés extraordinario por los textos antiguos que rastreó allá donde se encontraran. Editado por Sancha, aparece en 1779 el primer tomo de la Colección de poesías castellanas anteriores al siglo XV ilustrada con notas por Tomás Antonio Sánchez. Este volumen está dedicado al Poema del Cid que va precedido por datos de la vida del primer marqués de Santillana y por la Carta que éste escribió al Condestable de Portugal sobre el origen de la poesía española.

http://www.miciudadreal.es/content/view/55649/10008/

sábado 3 de mayo de 2008

HISTORIA DE LA LENGUA PORTUGUESA

Historia de la lengua portuguesa




El portugués se desarrolló en el oeste de la Península Ibérica a partir del latín que hablaban los soldados y colonizadores romanos a principios del siglo III a.C. La lengua empezó a diferenciarse de otras lenguas romances después de la caída del Imperio Romano y de las invasiones de los bárbaros en el siglo V.

Los primeros documentos escritos en esta lengua datan del siglo IX y para el siglo XV ya era una lengua madura con literatura propia y abundante.

Los romanos llegaron a la Península Ibérica en el 218 a.C. y con ellos trajeron su lengua, el latín vulgar, que es de donde derivan todas las lenguas romances (también conocidas como las nuevas lenguas latinas). Lusitania fue romanizada en el siglo II a.C.

Un geógrafo griego del siglo I, llamado Strabo, recoge el siguiente comentario en su libro de geografía: "han adoptado las costumbres romanas y ya no se acuerdan de su propia lengua". Los soldados romanos, los colonizadores y los mercaderes que se establecieron en ciudades cercanas a los núcleos urbanos que encontraban, difundieron la lengua

Entre los años 409 y 711 de la era cristiana el Imperio Romano se estaba desplomando, esta situación favoreció las invasiones de otros pueblos de origen germano, a los que los romanos llamaban bárbaros.

Los bárbaros (sobre todo suevos y visigodos) absorvieron la cultura y la lengua de la península, pero como se cerraron las escuelas y la administración romana dejó de existir, Europa entró en los años oscuros y las comunidades se aislaron, el latín popular se desarrollaba de manera distinta dependiendo de las zonas y la uniformidad de la península dejó de ser tal.


La lengua romance lusitana es la consecuencia de esta decadencia. Desde el 711, cuando los árabes invadieron la península la lengua árabe se adoptó como lengua administrativa, sin embargo, la población siguió hablando en sus dialectos romances. Cuando los árabes fueron derrocados la influencia que dejó su lengua no fue grande, y se ve reglejada principalmente en el léxico.

Los registros de portugués más tempranos eran documentos administrativos del siglo IX, había varias expresiones y frases latinas, esta forma temprana de portugués se conoce como proto-portugués y se hablaba entre los siglo IX y XII.

Portugal consiguió su independencia en el 1143 con el rey Alfonso Heriquez.
En el primer período del portugués antiguo, el período portugués-gallego (desde S. XII hasta el s.XIV), empezó a generalizarse su uso sobre todo cuando ganó popularidad en la península ibérica como lengua de poesía.

En 1320, el rey Diniz creó la primera universidad portuguesa en Lisboa (Etudo Geral) y decretó que el portugués, que en aquella época era reconocido como una lengua vulgar (latín vulgar), debía conocerse como "lengua portuguesa" y que su uso debía ser oficial.

En el segundo período del portugués antiguo, entre los siglos XIV y XVI, gracias a los descubrimientos portugueses, la lengua se extendió por varias regiones de Asia, África y América. Hoy en día la mayoría de los hablantes de portugués viven en Brasil, Sudamérica.

En el siglo XVI se convirtió en una lengua franca en Asia y en África, que se usaba no sólo para las administraciones de las colonias y el comercio, sino también para comunicarse los oficiales locales y los europeos de todas las nacionalidades.

La lengua se extendió gracias a los matrimonios mixtos entre portugueses y gente local (muy común en otras partes del mundo), y a su asociación con los misioneros católicos, que les llevó a hacerse llamar "Cristão" (cristianos) en muchas partes de Asia.
Esta lengua siguió siendo popular en la zona hasta el siglo XIX.


Algunas comunidades cristianas hablantes de portugués en la India, Sri Lanka, Malasia e Indonesia, mantuvieron su lengua incluso después de separarse de Portugal. La lengua ha cambiado mucho en estas comunidades y se han creado varias lenguas criollas portuguesas; algunas todavía existen hoy en día, a pesar de los siglos de aislamiento.

También se han encontrado varias palabras de origen portugués en Tetuam.
El léxico del portugués está presente en otras lenguas como el japonés, el indonesio, el malayo o el suajili.
El portugués antiguo muere cuando se publica el Cancioneiro Geral de Garcia de Resende, en 1516.

En el período del portugués moderno (desde el siglo XVI hasta el presente) aumenta el número de palabras originarias del latín clásico y del griego, las últimas fueron préstamos que se adoptaron en la época del renacimiento que aumentaron la complejidad de la lengua

ILUNINATI. Masones iluminados en 1776.

Illuminati
Es el nombre adoptado por los miembros de una sociedad secreta fundada por Adam Weishaupt en 1776.
HISTORIA


Weishaupt nació en Ingolstadt (Bavaria) de padres oriundos de Westfalia, el 6 de febrero de 1748, y perdió a su padre en 1753. Aunque fue educado en una escuela Jesuita, cayó tempranamente bajo la influencia de su librepensador abuelo, director de la escuela secundaria de Ickstatt, a quien debió su designación como profesor de derecho civil en la Universidad de Ingolstadt en 1772.

Fue el primer laico que ocupó la silla de derecho canónico en esta universidad (1773), pero, como consecuencia de la creciente influencia racionalista que ejerció sobre los estudiantes, tanto en su capacitación académica cuanto en su relación personal con ellos, entró en una siempre aguda colisión con los leales adherentes a la Iglesia y con aquellos que eran influyentes en círculos gubernamentales.

Como, además, su naturaleza obstinada lo llevó a reñir con casi todos aquellos con quienes mantuvo una relación más o menos prolongada, sintió la necesidad de una organización secreta poderosa que lo respaldara en el conflicto con sus adversarios y en la ejecución de su esquemas racionalistas en sus actividades eclesiásticas y políticas.

Al principio (1774) apuntó a un arreglo con los Masones Libres
Sin embargo, un conocimiento más cercano destruyó su alta estima por esta organización y resolvió fundar una nueva sociedad que, rodeada por el mayor secreto posible, le permitiera realizar mas efectivamente sus propósitos y pudiera ser siempre precisamente adaptada a las necesidades de los tiempos y de las condiciones locales.

Su orden se basaría enteramente en la naturaleza humana y la observación, por lo tanto sus grados, ceremonias y estatutos se desarrollarían sólo gradualmente; luego, a la luz de la experiencia y un conocimiento más amplio, y con la cooperación de todos los miembros, serían constantemente mejorados. Para su prototipo confió principalmente en la Masonería Libre, de acuerdo con la cual modeló los grados y el ceremonial de su orden. Construyó la organización estrictamente jerárquica de su sociedad siguiendo el patrón de la Sociedad de Jesús, aunque distorsionando hasta la caricatura sus características esenciales.

“Utilizar para buenos propósitos todos los medios que esa orden empleó con fines malignos”, este fue, de acuerdo con Philo (Endl. Erkl., 60 sq.), “su designio favorito”.

Para el cumplimiento de sus planes, consideró como esencial el “despotismo de los superiores” y la “ciega, incondicional obediencia de los subordinados”, junto con el máximo secreto y misterio.
A comienzos de 1777 entró en una Logia Masónica e intentó, con otros miembros de la orden, poner a la Masonería Libre tan servil a sus propósitos como fuera posible.

Sin embargo, como pese a toda su actividad como agitador y su sagacidad teórica, Weishaupt era en el fondo sólo un impráctico gusano de biblioteca, sin la necesaria experiencia mundana, su orden por largo tiempo no hizo progresos.

La adhesión a la misma, en 1780, del agente Masónico Freiherr von Knigge (Philo), un hombre de amplia experiencia y bien conocido en todos los círculos Masónicos, le dio un giro decisivo a las cosas. Junto con Weishaupt, quien, como filósofo y jurista, desarrolló las ideas y principales lineamientos de la constitución, Knigge comenzó rápidamente a elaborar los necesarios grados y estatutos (hasta 1780 el grado de Minerva fue el único en uso), y al mismo tiempo trabajó vigorosamente para extender la orden, por lo cual en dos años él consiguió 500 miembros.

Cuando se llevó a cabo la gran convención internacional de la Masonería Libre en Wilhelmsbad (16 Julio al 29 Agosto de 1782) la “Masonería Libre Iluminada”, a la cual Knigge y Weishaupt proclamaron en ese momento como la única Masonería Libre “pura”, ya había ganado tal reputación que casi todos los miembros de la convención clamaron por su admisión en la nueva institución. Fue particularmente valiosa para la orden la adhesión de Bode (Amelius), depositario del mayor respeto en todos los círculos Masónicos. Asistido por Bode, Knigge trabajó diligentemente para convertir todo el cuerpo Masónico en “Masones Libres Iluminados”.
Numerosos representantes de la Masonería Libre y de la “ilustración” de la mayor prominencia se hicieron Illumninati, incluido, en 1763, el Duque Fernando de Brunswick, el principal líder de la Masonería Libre Europea y el principal representante del iluminismo de su época.


Otros miembros famosos fueron Goethe, Herder, y Nicolai. La orden fue también propagada en Suecia, Rusia, Polonia, Dinamarca, Hungría, Austria, y Francia. Pero en 1783 se produjo un disenso entre Knigge y Weshaupt, que derivó finalmente en el retiro del primero el 1 de Julio de 1784. Knigge no pudo soportar más la pedante tiranía de Weishaupt, la que frecuentemente asumía formas ofensivas. Acusó a Weishaupt de “Jesuitismo” y sospechó que el era “un Jesuita encubierto” (Nachtr., I, 129). "¿Y sería yo quien”, agrega, “trabajara bajo sus banderas para la humanidad, condujera hombres a ponerse bajo el yugo de tan pedante tipo?—Nunca!”

Mas aún, en 1783 las tendencias anarquistas de la orden provocaron denuncias públicas que llevaron a interferencias por parte del Gobierno Bávaro en 1784. Como la actividad de los Illuminati aún continuó, fueron emitidas cuatro proclamas sucesivas contra ellos (22 de Junio de 1784; 2 de Marzo y 16 Agosto de 1785; y 16 de Agosto de 1787), en la última de las cuales fue prohibido el reclutamiento para la orden bajo pena de muerte.

Estas medidas pusieron fin a la existencia corporativa de la orden en Bavaria, y, como resultado de la publicación, en 1786, de su grados y de otros documentos que le concernían –en su mayor parte de una naturaleza bastante comprometedora – su posterior extensión fuera de Bavaria se tornó imposible.

La propagación del espíritu de los Illuminati, que coincidía sustancialmente con las enseñanzas generales de la “ilustración”, especialmente de la de Francia, fue más bien acelerada que retardada por la persecución en Bavaria. En dos cartas dirigidas al Obispo de Freising (18 de Junio y 12 de Noviembre de 1785), Pío VI había también condenado a la orden. Pronto, el 16 de Febrero de 1785, Weishaupt había huido de Ingolstadt, y en 1787 se estableció en Gotha.

Sus numerosos escritos apologéticos fracasaron en exonerar tanto a la orden como a si mismo. Siendo ahora cabeza de una numerosa familia, sus puntos de vista en materia religiosa y política se hicieron más sobrios. Después de 1787 renunció a toda conexión activa con sociedades secretas, y nuevamente se acercó a la Iglesia, desplegando un celo destacable en la construcción de la iglesia Católica en Gotha y murió el 18 de Noviembre de 1830, “reconciliado con la Iglesia Católica, a la cual, como joven profesor, había condenado a la muerte y destrucción” – tal como relata la crónica de la parroquia de Gotha.

OBJETIVOS Y ORGANIZACIÓN
Los documentos que se citan en la primera y segunda sección de trabajos en la bibliografía son fidedignos y exhiben los objetivos y métodos de la orden. Las modificaciones posteriores del sistema, anunciadas por Weishaupt en sus escritos de después de 1785, son irrelevantes, ya que la orden se había propagado ampliamente antes de que estas modificaciones fueran publicadas.

Los documentos arriba mencionados revelan como el real objetivo de los Illuminati la elaboración y propagación de una nueva religión popular y, en el campo político, el establecimiento gradual de una república democrática universal.

En esta sociedad del futuro, todo, de acuerdo con Weishaupt, sería regulado por la razón. Por hombres de la “ilustración” serían liberados de sus tontos prejuicios, para tornarse “maduros” o “morales, y así superar el tutelaje religioso y político de la Iglesia y del Estado, del “cura y del príncipe”.

La Moral era la ciencia que hace al hombre “maduro”, devolviéndole la conciencia de su dignidad, su destino, y su poder.
El principal medio para efectivizar la “redención” fue encontrado en la unificación, y esta sería proporcionada por “escuelas secretas de sabiduría”.

Estas “escuelas”, declaraba, “fueron siempre los archivos de la naturaleza y de los derechos del hombre; a través de su accionar, el hombre se recobraría de su caída, príncipes y naciones, sin violencia que los fuerce, se esfumarían de la tierra; la raza humana se convertiría en una gran familia, y el mundo la morada de seres racionales. La ciencia moral por sí misma lograría estas reformas ‘imperceptiblemente’, cada padre se convertiría, como Abraham y los patriarcas, en el pastor y señor absoluto de su casa, y la razón sería el único código legal de hombre”. ("Nachtr.", p. 80 sq.; repetido textualmente en Knigge, "Die neuesten Arbeiten", p. 38).

Esta redención de la humanidad por la restauración de su “libertad e igualdad” original a través de la “iluminación” y de la caridad universal, la fraternidad, y la tolerancia, es asimismo la verdadera doctrina esotérica de Cristo y sus Apóstoles.

Aquellos en quienes la “iluminante” gracia de Cristo es operativa (cf. Heb., vi, 4) son los “Illuminati”.
El objeto de la pura (i.e. iluminada) Masonería libre no es otro que el de la propagación del “iluminismo” por el cual la semilla de un nuevo mundo sería tan ampliamente esparcida que ningún esfuerzo de extirpación, aún violento, sería útil para prevenir la cosecha ("Nachtr.", pp. 44, 118; "Die neuesten Arb.", pp. 11, 70). Weishaupt declaró posteriormente (Nachtrag zu meiner Rechtfertigung, 77 sqq., 112 sqq.) que la Masonería era la escuela desde donde emanaron “estas ideas”.

Estos objetivos de la orden serían revelados a los miembros solamente después de su promoción al grado “sacerdotal” (Nachtr., I, 68). Los grados preliminares servían para la selección, preparación, y ocultamiento de los verdaderos “Illuminatti”, los otros eran para abrir el camino para la libre organización religiosa y social del futuro, en la cual desaparecerían todas las distinciones de nación, credo, etc.

El gobierno de la orden estaba administrado por los superiores de las “iglesias”, “provinciales”, “nacionales” y “areopagitas” (que constituían el consejo supremo) de Minerva, bajo la dirección de Weishaupt como general de la orden. Los miembros solamente trataban con sus superiores inmediatos, y solamente unos pocos miembros de confianza sabían que Weishaupt era el fundador y cabeza suprema de la orden.

Todos los miembros estaban obligados a darse un entrenamiento acorde con los propósitos de la sociedad, y hacerse útiles, mientras que la orden, por su parte, garantizaba promover sus intereses a través de los medios más efectivos.

Se les recomendaba especialmente observar sistemáticamente a personas y eventos, para adquirir conocimiento, y a dedicarse a la investigación científica en tanto y en cuanto podría servir a los propósitos de la orden. Debían juntar información concerniente a todas las personas con las cuales tuvieran relaciones, y en todas las materias que pudieran afectar tanto a ellos mismos como a la orden debían entregar informes sellados; estos eran abiertos por superiores desconocidos para los escritores y eran, en lo sustancial, trasmitidos al general.

El objetivo de esta y otras regulaciones era permitir a la orden lograr sus objetivos al asegurarle una influencia de control en todas las direcciones, y especialmente presionado a la cultura y la ilustración en su servicio. Todos los órganos iluminantes y oficiales, la prensa, escuelas, seminarios, secciones de catedrales (por lo tanto, también, todas las designaciones a sedes, púlpitos y sillas) debían ser llevados tanto como fuera posible bajo la influencia de la organización, y los príncipes mismos debían ser rodeados por una legión de hombres ilustrados, para, no solo desarmar su oposición, sino también para compelerlos a su enérgica cooperación. Se lograría entonces una completa transformación; se controlaría la opinión pública; “sacerdotes y príncipes” se encontrarían con las manos atadas; los entrometidos que se aventuraran a interferir se arrepentirían de su temeridad; y la orden se convertiría en un objeto de pavor para todos sus enemigos.

Con relación a la influencia realmente ejercida por los Illuminati, las afirmaciones de los ex - Masones Libres -- L. A. Hossman, J. A. Starck, J. Robinson, el Abbé Barruel, etc.—deben ser aceptadas con reservas, cuando ellos le asignan a la orden un rol de liderazgo en el comienzo y progreso de la Revolución Francesa de 1789.

Su presentación de los hechos es a menudo errónea, sus inferencias son insostenibles, y sus tesis no solamente carecen de pruebas, sino que, en vista de nuestros actuales conocimientos de la Revolución Francesa (cf., e. g., Aulard, "Hist. pol. de la Rév. Franç.", 3rd ed., 1905; Lavisse-Rambaud, "Hist. générale", VIII, 1896), ellas son extremadamente improbables.

Por otra parte, una vez que se descartaron, después de 1786, las peculiaridades de Wieshaupt, el “Iluminismo” fue simplemente la prosecución de los principios de la “ilustración”; en otras palabras, fue Masonería Libre y Liberalismo práctico adaptado a los requerimientos de su tiempo; como tal ejerció una importante influencia sobre el desarrollo intelectual y social del siglo diecinueve. (Ver MASONERÍA; SOCIEDADES SECRETAS.)

Los documentos, incuestionablemente genuinos, que se originaron dentro de la orden y fueron publicados por el gobierno Bávaro: Einige Originalschr. des Ill. Ordens (confiscado por Zwack) (Munich, 1787); con Nachtrag (capturado del Baron Bassus) (en 2 partes, 1787); también documentos hechos públicos a través de otras agencies y reconocidos como genuinos por Knigge y Weishaupt: Der echte Illuminat (Edessa, 1788); Illuminatus dirigens oder schottischer Ritter (1794); SPARTACUS Y PHILO (KNIGGE), Die neuesten Arbeiten (1794); PHILO, Endliche Erklärung (1788).

Declaraciones de miembros que dejaron la orden: COSANDEY, RENNER, Y GRÜNBERGER, Drei merkwürdige Aussagen (1786); IDEM (con UTZSCHNEIDER), Grosse Absichten des Ill. Ordens, con tres apéndices (1786).

En defense de la orden: WEISHAUPT Apologie der Illuminaten (Frankfort and Leipzig, 1787); IDEM, Vollständige Gessch. d. Verfolgung der Illuminaten in Bayern (Frankfort y Leipzig, 1786); IDEM, Pythagoras, oder Betrachtungen über die geheime Welt- and Regierungskunst (1790).

Contra la orden o concerniente a la misma de cualquier otro modo: STATTLER (Weishaupt's colleague at Ingolstadt), Das Geheimniss der Bosheit des Stifters des Ill. Ordens (1787); PRESTON, Illustrations of Freemasonry (1856); MOUNIER, De l'influence attribuée aux Philosophes, aux Franc-maçons et aux Illuminés sur la révolution Française (1822); JARCKE, Vermischte Schriften, II (1839); DESCHAMPS-JANET, La société et les sociétés, II (3rd ed., 1880), 93 sqq., 115 sqq.; III (1883), 34 sqq.; WOLFRAM, Die Illuminaten in Bayern u. ihre Verfolgung (1899-1900); ENGEL, Gesch. des Ill. Ordens (1906) (rico en documentos, pero favorable a Weishaupt); Hist-polit. Blätter (1889), I, 926-41 (lista official de Illuminati).

Hundidos en el olvido. PUBLICÓ LA PRENSA ESCRITA EN GRANADA.

EL ARTICULO SALIÓ PUBLICADO ESTE FIN DE SEMANA EN LA PRENSA DE GRANADA.
Que los historiadores españoles, el Gobierno y los Institutos o Academias de Historia españolas se rasguen las vestiduras por el "robo" norteamericano del "oro español" es algo lamentable.
Es que NUNCA reconocerán EL SAQUEO de nuestra tierra perpetrado en nombre de "SU REY" y con el visto bueno de la Iglesia Católica?
Simple...
En la Península Ibérica cualquier hijo de esta tierra es "sudaca".
Al igual que en los tiempos de la colonia, los criollos no podían, HOY TAMPOCO EN ESPAÑA, ejercer sus derechos naturales por la sola condición de haber nacido "en las indias". Una forma solapada y efectiva, para ellos, de discriminación, desprecio y negación colectiva de los horrendos crímenes ( robos, saqueos, asesinatos, masacres colectivas, expropiaciones, etc., etc.) cometidos durante más de tres siglos largos. Muy largos.
P.D. CUANDO EL HAMBRE, LAS ENFERMEDADES Y LA MISERIA LOS ANIQUILABA EN ESPAÑA A PRINCIPIOS DEL SIGLO XX, ENCONTRARON EN ESTOS LUGARES... REFUGIO, ALIMENTO Y PROSPERIDAD PARA ELLOS Y TODOS LOS SUYOS.
Hundidos en el olvido

Decenas de galeones españoles cargados de tesoros permanecen sumergidos ante la indiferencia general. Empresas de expoliadores aprovechan esta dejadez para lucrar.

¿Quiere convertirse en dueño del tesoro encerrado en las bodegas de un galeón español durante cuatro siglos? ¿Sí? No es tan difícil.


La empresa de cazatesoros estadounidense Odyssey Explorer ha sido capaz de hacerse con un cargamento de 500.000 monedas de oro y plata valorado en 373 millones de euros procedente de la fragata 'Nuestra Señora de las Mercedes', hundida el 5 de octubre de 1804 tras un traicionero ataque de la Armada inglesa frente al cabo Santa María, en las costas portuguesas de Faro.

Traicionero porque España e Inglaterra no estaban entonces en guerra y los navíos ingleses aprovecharon para atacar con alevosía el convoy cargado de oro que llegaba, con puntualidad oceánica, desde América.«Sabíamos que se trataba del 'Mercedes'. Odyssey habló de 500.000 monedas acuñadas, una cifra excepcional en la historia del comercio con América. Así consta en los documentos de carga de las fragatas. Venía con quina, canela y telas de vicuña.

Además, dijeron que las monedas se encontraban esparcidas en una amplia zona del fondo marino. No había dudas», explica en la sede madrileña de la Real Academia de la Historia (RAH) su presidente, Hugo O'Donnell. «Estaba claro. Al 'Mercedes', atacado por sorpresa, le reventó la santabárbara y el buque saltó por los aires. De otro modo, las monedas se hubieran recuperado dentro de sus sólidas arcas metálicas, cerradas con candado y que sólo los claveros podían abrir», señala.

A los ojos de estos estudiosos del pasado, el expolio estaba claro. En las fotos aparecían los reales de a ocho (duros o columnarios, el dólar de aquellos siglos, ya que era una moneda aceptada en todo el mundo, desde China a Macassar) con la efigie de Carlos III. «Nos roban con absoluta impunidad después de pasarse siete meses junto a nuestras costas y sin que nadie intervenga. Esto chirría», se lamenta el también historiador Martín Almagro Gorbea.

«Abrimos nuestros archivos, donde aparecen consignados todos los naufragios de nuestros barcos, y ni siquiera les pedimos un compromiso de que no usen esa información para expoliar los buques», se duele el académico de la RAH.

Detalle de las singladuras

¿Le sigue apeteciendo hacerse con un tesoro? Claudio Bonifacio, un simpático buzo e historiador italiano que ha pasado media vida estudiando los legajos del sevillano Archivo de Indias, acaba de publicar un libro titulado 'Galeones con tesoros. Dónde están hundidos. Qué llevaban'.

Bonifacio (detenido, desposeído de sus archivos y puesto en libertad tras el escándalo del 'Odyssey' mientras los auténticos responsables del expolio cargaban el tesoro con destino a EE UU en Gibraltar) relata al detalle las singladuras de la Armada de Galeones de Tierra Firme, Nueva España y Mar Océana.«Varias veces al año se concentraban en la bahía las flotas de galeones cargados con los caudales de Potosí, de Quito, de Veracruz, y la ciudad vivía entonces los que fueron sus años de gloria.

El viernes 8 de junio de 1708, a las cuatro de la tarde, el galeón San José, que acababa de zarpar para Cádiz con un cargamento de piedras y metales preciosos por medio millón de millones de pesos de la época, fue hundido por una escuadra inglesa...».

Son palabras de Gabriel García Márquez en 'El amor en los tiempos del cólera'.

Bonifacio le ayuda a narrar las peripecias en Cartagena de Indias de la 'San José', armada con 64 cañones; de la nao almiranta 'San Joaquín', también de 64 bocas de fuego, y del galeón 'Gobierno', de 44 piezas. Acompañados de una urca artillada, esos tres buques daban escolta a una flota de 17 mercantes, algunos franceses, que se enfrentaban a un mar Caribe dominado ya por los ingleses.

Bonifacio detalla la carga hasta la última perra gorda porque todo aparecía consignado («en burocracia siempre hemos sido maestros», bromea el historiador Almagro) en el manifiesto de carga.

Hummm. ¿Todo? Nooo.

Se calcula que los galeones cargaban hasta una cuarta parte de contrabando o matute; de ahí los naufragios, de tan sobrecargados que iban.«Actuar con celeridad»«Todos esos pecios constituyen una responsabilidad cultural irrenunciable y forman parte de nuestro patrimonio histórico... cada año que pasa corren un mayor peligro de destrucción», airean su malestar los académicos de la historia José Alcalá-Zamora, Martín Almagro-Gorbea y Hugo O'Donnell en un comunicado en el que urgen al Estado a que actúe «con toda celeridad y eficacia».

Celeridad y eficacia que sí poseen los expoliadores, dotados de los últimos adelantos tecnológicos.
Para rescatar las monedas, Odyssey ha empleado un submarino ROV (Vehículo de Observación Remota, en sus siglas en inglés), bautizado como 'Zeus', similar al utilizado por Robert Ballard en la exploración del 'Titanic', y desarrollado por la Armada de Estados Unidos.

El barco, el 'Odyssey Explorer', un antiguo pesquero de altura reconvertido para la exploración submarina, les costó en su día 2 millones de dólares.En España sólo existe una embarcación destinada en exclusiva al estudio del patrimonio sumergido, la lancha 'Thetis', del Centre d'Arqueologia Subaquàtica de Catalunya.

Su labor, resalta Martín Almagro, «ha permitido localizar más de 800 yacimientos submarinos, que comprenden 382 barcos, ocho aviones y cuatro submarinos, 45 construcciones portuarias y once restos de asentamientos humanos».
Las costas españolas rebosan de restos sumergidos. «En las aguas del Golfo de Cádiz y del Mar de Alborán, donde ha estado trabajando la empresa 'Odyssey Marine' desde 1998, se acumulan más de 500 pecios», advierte Martín Almagro.

Los tesoros (en oro o arqueológicos), están aquí al lado.Vino, oro y marfilGreg Stemm y John Morris, responsables de Odyssey, que cotiza en Bolsa desde noviembre de 1993 y emplea a 50 trabajadores, entre marinos, buzos, historiadores y especialistas en archivística, lo saben. Por eso han puesto sus ojos en nuestras costas.

Ellos buscan oro.

Pasan de los barcos romanos cargados de ánforas vinarias y gárum (un condimento cartaginés hecho con vísceras de pescado y especies) o del pecio fenicio del Bajo de la Campana, en el Mar Menor, barco que transportaba una carga de colmillos de elefante. «La arqueología submarina en España ha tenido muy escaso desarrollo, en especial por falta de interés y eficacia de los responsables de la Administración», destaca Martín Almagro Gorbea.

Más claro, agua.

Ponerse manos a la obra sería pan comido. La mayoría, por no decir todos los naufragios de galeones, están perfectamente documentados. Se trataba de navíos del Rey, cargados de riquezas de la Corona y de particulares, por lo que su pérdida (y realmente fueron escasas si tenemos en cuenta que cada año durante dos siglos y medio atravesaban el Atlántico convoyes de una docena o más de galeones) era una cuestión de Estado.

Posiciones, circunstancias y carga.
Aparecen anotados por los escribanos con su letra cortesana.

Tomen nota de esta lista de pecios españoles.
Y pónganse a soñar con lingotes y monedas de oro.

La nao 'Santa Cruz', hundida en Zahara de los Atunes en 1555.
En ese mismo año se fue a pique en la playa portuguesa de Buarcos y Carrapateira la nao 'San Salvador'.
En 1563 se hundió en las Bahamas la capitana de la Flota de Nueva España.
En 1588, el 'Gerona', superviviente de la Armada Invencible, zozobró en la costa irlandesa de Portballintrae, salvándose un puñado de marinos.
Al año siguiente, en la playa de Troia (Portugal) se hundió la nao 'Nuestra Señora del Rosario'.
En 1600, el 'San Diego', sobrecargado, se fue a pique en Cavite (Filipinas) ante el ataque de una flota holandesa.

Apunten: 'San Roque', 'Santo Domingo', 'San Ambrosio', 'Nuestra Señora de Begoña', 'Nuestra Señora de los Remedios' (en Zacatula, México), la nao 'San Antonio' (costa de Tabasco), el 'Nuestra Señora de Atocha', hundida por un huracán en Florida, la fragata 'Nuestra Señora de las Mercedes', la almiranta de la Flota de Nueva España 'Nuestra Señora de la Concepción', la almiranta de la Armada de Tierra Firme, 'Nuestra Señora de las Maravillas'...

Miles de millones de euros hundidos en el mar a la espera de su rescate.

Miles de millones de lecciones de historia a la espera de que alguien se anime a leerlas.

QUE CARA DURAS...LA LECCIÓN DE HISTORIA NECESITA QUE MUCHOS MÁS GRITEMOS... QUE ES ORO ROBADO DE AMÉRICA!

ESE ORO NO ES ESPAÑOL NI INGLES NI NORTEAMERICANO...ES SUDAMERICANO.



Orden de los Caballeros de Cristo

Orden de los Caballeros de Cristo

Una orden militar que surgió a partir de la famosa Orden del Templo (Ver Caballeros Templarios).
Tal como Portugal fue el primer país en Europa donde se instalaron los Templarios (en 1128), así también fue el último en preservar los postreros remanentes de esa orden.
Los Templarios Portugueses habían contribuido a la conquista de Algarve de los musulmanes; ellos estaban todavía defendiendo esa conquista cuando fueron suprimidos (1312) por el Papa Clemente V (q.v.).

El rey Diniz, que entonces regía a Portugal, lamentó la pérdida de aquellos valiosos auxiliares sobre todo porque, en los juicios a que había sido sometida la orden en toda la Cristiandad, los Templarios de Portugal habían sido declarados inocentes por la corte eclesiástica del Obispo de Lisboa.
Para ocupar su lugar, el rey instituyó una nueva orden, bajo el nombre de Christi Militia (1317).
Obtuvo entonces para esta orden la aprobación del Papa Juan XXII, quien, por una Bula (1323), daba a estos caballeros la regla de los Caballeros de Calatrava (Ver Calatrava, Orden Militar de) y los puso bajo el control del Abate Cisterciense de Alcobaca. Más tarde, por otra Bula (1323), el mismo Papa autorizó al rey Diniz para hacer entrega a la nueva Orden de Cristo de las propiedades portuguesas de los extintos Templarios, y, la gran precipitación por convertirlos en Caballeros de Cristo, puede claramente ser explicado como el fundamento de Don Diniz en su intención tanto en lo personal como en lo territorial de una continuación en Portugal de la Orden del Temple.

Instalados primero en Castro Marino, y más tarde (1357) establecidos definitivamente en el monasterio de Thomar, cerca de Santarem.
Para esta época, sin embargo, Portugal ya había liberado su suelo del musulmán, y parecía que la Orden de Cristo sería un despilfarro de fuerzas en ociosidad, cuando el príncipe Enrique el Navegante, hijo del rey Joao I, abrió un nuevo campo para su utilización llevando la guerra contra el Islam dentro de Africa.


La conquista de Ceuta (1415) fue la primera etapa hacia la formación de un gran imperio portugués más allá de los mares. Esto puede en el presente ser aceptado como demostrado, y que el motivo que esta gran empresa no fue mercenario, sino religioso, con su pretensión de conquista de Africa para Cristo y Su Fe.
Nada podía haber estado más de acuerdo con el espíritu de la orden, que, bajo el principe Enrique mismo como su gran maestre (1417-65), enfrentaba este proyecto con entusiasmo.

Esto explica los extraordinarios favores otorgados por los papas a la orden -- favores prometidos para fortalecer un trabajo de evangelización que muchas veces nunca se cumplió.

Martín V, por una Bula cuyo texto está perdido, otorgó al principe Enrique, como Gran Maestro de la Orden de Cristo, el derecho de representación de todos los beneficios eclesiásticos para ser instituidos más allá de los mares, junto con una completa jurisdicción y la disposición de ingresos de iglesia en esas regiones.

Naturalmente, el clero de esas primeras misiones foráneas era reclutado de preferencia entre aquellos sacerdotes que eran miembros de la orden, y en 1514, una Bula de León X confirmó a ella los derechos de presentación a todos los obispados más allá de los mares, entre cuyos privilegios después surgiría la costumbre entre los titulares de llevar puestas las cruces pectorales de la forma particular de la Orden de Cristo.

Después de esta campaña el rey Manuel de Portugal, a fin de superar la aversión de los caballeros a permanecer en las guarniciones africanas, estableció treinta nuevas encomiendas en el territorio conquistado. León X, para promover un aumento en el número de establecimientos de la orden, otorgó un ingreso anual de 20.000 cruzados para ser derivados desde la propiedad de la iglesia de Portugal, y, como resultado de toda esta asistencia material, de un total de setenta encomiendas de la orden al inicio del reinado de Manuel se transformaron en cuatrocientas cincuenta y cuatro a su término, en 1521.

Mientras esas expediciones extranjeras mantenían vivo el espíritu militar de la orden, su disciplina religiosa fue disminuyendo. El Papa Alejandro VI, en 1492, modificó el voto de celibato por el de castidad conyugal, alegando el predominio entre los caballeros de un concubinato para el que un matrimonio regular era lejos preferible.

La orden se fue haciendo menos monástica y más secular, y fue tomando más y más el carácter de una institución real.

Después del príncipe Enrique el Navegante, el cargo de gran maestre fue siempre sostenido por un principe real; bajo Manuel esto se hizo definitivamente, como aquellos de Aviz y Santiago, una prerrogativa de la corona; Joao III, sucesor de Manuel, instituyó un concejo especial (Mesa das Ordens) para la conducción de esas órdenes en el nombre del rey.

El Hermano Antonius de Lisboa, en un intento de reforma, resultó causante de la completa aniquilación de la vida religiosa entre los caballeros de la orden. Los sacerdotes de la Orden de Cristo fueron forzados a recluirse en vida conventual en Thomar, el convento mismo se convirtió en un claustro con el cual los caballeros desde entonces mantenían sólo una conexión remota.

El joven rey, Don Sebastián, trató de revertir este nocivo cambio (1574), pero la gloriosa, aunque inútil muerte, en África, del último de los cruzados (1578) detuvo el cumplimiento de sus proyectos. Durante el período de la dominación española (1580-1640) otro intento de revitalizar el carácter monástico de toda la orden resultó en los estatutos emanados por un capítulo general, en Thomar en 1619, y promulgados por Felipe IV de España, en 1627.

Los tres votos fueron reestablecidos, incluso para los caballeros que no vivían en las casas de la orden, aunque con ciertas mitigaciones, el matrimonio, por ejemplo, sería permitido para aquellos que podían obtener una dispensa papal.

Las condiciones de admisión eran un noble nacimiento y ya sea dos años de servicio en África o tres años con la flota, pero las encomiendas podían ser dirigidas sólo por aquellos que habían servido tres años en África o cinco con la flota.

El último intento de una reforma para la orden fue la de la reina Doña María, hecha con la aprobación de Pío VI (1789). Este, el más importante de todos los esquemas de reforma diseñados para el beneficio de la orden, hizo del convento de Thomar una vez más el cuartel general de toda la orden, y en lugar del prior conventual, quien, desde 1551, había sido elegido por sus hermanos por un término de tres años, ahora habría un gran prior de la orden, reconocido por todos los rangos e investido con todos los privilegios y la total jurisdicción antiguamente otorgada por los papas.

El soberano, sin embargo, se mantuvo como gran maestre, y los últimos Grandes Priores de la Orden de Cristo, como oficiales subordinados de las corona, no demoraron en entrar en los enredos políticos del siglo diecinueve. El último de todos, Furtado de Mendoça, fue identificado con el partido miguelista en las revueltas de 1829-32, y eso llevó a la confiscación general de las propiedades monásticas que siguieron a la derrota de Don Miguel con el convento de Thomar y las cuatrocientas cincuenta encomiendas perdidas.

El rey de Portugal es todavía oficialmente "Gran Señor de la Orden de Nuestro Señor Jesús Cristo", y como tal confiere la calidad de miembro o socio titular de la orden, junto a la condecoración de la cruz carmesí ornamentada con otra cruz blanca, más pequeña.

La Orden de Cristo, como condecoración papal, u orden al mérito, es también una supervivencia histórica del derecho, antiguamente reservado a la Santa Sede, de aceptar nuevos miembros en la orden portuguesa.

Para la orden alemana a veces llamada la Orden de Cristo (Frates Militiae Christi) ver Hermanos de la Espada.
Ferreira, Memorias e noticias da Ordem dos Templaarios (Lisbon, 1735); Definicoes e statutos dos Cavalleros da Ordem de Christo (Lisbon, 1621); Guimaraes, A Ordem de Christo (Lisbon, 1901). -- See also works on Portuguese history cited in bibliography of Aviz.

martes 29 de abril de 2008



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martes 15 de abril de 2008

AGARRATE CATALINA EN EL TEATRO BASTIÓN DEL CARMEN EN COLONIA

ESPECTACULAR ACTUACIÓN

AGARRATE CATALINA

A BENEFICIO ESCUELA 2 DE COLONIA

UN LUJO DE SHOW

GRACIAS ROMULO POR LAS FOTO

Por gentileza de Romulo puedo inmotalizar el momento

La mejor murga del 2008 en Colonia del Sacramento.

Un show dedicado a la vejez, con una visión muy muy critica y jocoza.

Un vestuario muy simple como todos los de Agarrate Catalina

Una batería de lujo con vecino coloniense incluido, el "Surdo" Bessio


Las fotos de Romulo son una postal del colorido en la noche.


Otra imagen de la excelente batería de la murga nº 1 del Uruguay.


Los solistas maravillosos. Los coros igual.
La presentación, cuples y retirada son emocinantes


Retira. El bis es tan emotivo que llegas a las lágrimas
TODAS LAS FOTOS SON CREACIÓN-GENTILEZA DE MI GRAN AMIGO ARGENTO-COLONIENSE:
Romulo
romuloangel@hotmail.com















miércoles 9 de abril de 2008

2 DE MAYO DÍA DEL HOLOCAUSTO


SIMPLEMENTE...

IMPOSIBLE DE OLVIDAR
2 DE MAYO
Día del Holocausto




Este mensaje te pide que hagas un pequeño acto para recordar los
seis millones (6,000,000) de vidas judías que se perdieron en el
Holocausto.

Envía este correo a todos los judíos que conozcas.

Si alcanzamos la meta de llegar a seis millones de nombres de correo

antes de Mayo 2, alcanzaremos lo propuesto

y le daremos de regreso a Di-s algo


de lo que nos ha dado :

6 millones de judíos vivos que recuerdan a los que se fueron.

Por favor envía este correo a los judíos que conozcas y pídeles

que lo reenvíen ..

No olvides a tus hijos y a tus nietos ...
¡ Gracias !

lunes 7 de abril de 2008

Alberto TITO Pintos

FOTO ACTUAL

En los jardines del Bastión del Carmen de Colonia.

En uno de los ultimos paseos guiados por la ciudad, este fin de seman, abril del 2008.

Alberto TITO Pintos.

Guía de Turismo Histórico Cultural.

Colonia del Sacramento. Uruguay.

titopintoscolonia@gmail.com

00598.99167150

sábado 5 de abril de 2008

BLOGS DE URUGUAYOS EN LA RED

Blogs DE URUGUAYOS en la red.

Es facil.
Solamente hay que hacer click SOBRE EL ENLACE.
Y A COMPARTIRLO !!!!

jueves 3 de abril de 2008

La autonomía de la mujer mediante el turismo.

La autonomía de la mujer mediante el turismo

Para que el turismo contribuya positivamente a promover la autonomía de la mujer es preciso reducir la pobreza e impulsar la dignidad y el papel de la mujer. Éstos son algunos de los puntos del Plan de Acción para Potenciar la Autonomía de la Mujer mediante el Turismo, dado a conocer durante la ITB de Berlín a principios de marzo.

La Organización se ha comprometido a asumir un papel director en la potenciación de la capacidad económica de la mujer en el sector turístico.

El Plan de Acción debe considerarse como parte de los objetivos del «triple compromiso» de la OMT, en el marco del Código Ético Mundial para el Turismo y como apoyo a los Objetivos de Desarrollo de las Naciones Unidas para el Milenio.
*El turismo debería beneficiar a los más desfavorecidos
*proteger el medio ambiente y
*potenciar la autonomía de la mujer
Bajo la dirección de la Sra. Nilofar Bakhtiar, nombrada recientemente Asesora Especial de la OMT sobre la Mujer y el Turismo, la Organización ha iniciado procedimientos y ha creado mecanismos para garantizar que las mujeres se beneficien realmente del turismo.

«Quiero que la mujer pueda aumentar su autonomía social y económica y, sobre todo, quiero que esta iniciativa aborde la reducción de la pobreza y ofrezca a las mujeres una oportunidad de ganarse la vida con dignidad y en igualdad de condiciones», afirmó la Sra. Nilofar Bakhtiar.

El Secretario General Adjunto de la OMT, Taleb Rifai, afirmó: «Situado entre el 60 y el 70%, el porcentaje de mujeres que trabajan en el sector turístico es ya relativamente alto; una actuación conjunta nos permitirá también mejorar la calidad y las condiciones del empleo de las mujeres en el turismo, así como crear mayores oportunidades económicas para el trabajo por cuenta propia y la creación de microempresas».

Durante la ITB de Berlín, más de 70 representantes del turismo, entre los que estuvo la primera mujer que ocupa la cartera de Turismo de Palestina, la Sra. Khouloud Daibes, así como la Sra. Maha Khatib, Ministra de Turismo de Jordania, participaron en el debate que siguió a la presentación de la OMT de su Plan de Acción para los próximos dos años.
El Plan incluye las siguientes actividades:
*Crear un grupo de trabajo con participación de agentes múltiples.
*Poner en marcha un sistema de recopilación de datos, que incluya investigaciones teóricas y casos prácticos.
*Iniciar un informe bienal OMT-UNIFEM sobre la situación de la mujer en el turismo.
*Convertir la web
www.tourismgender.com en un portal que sirva como foro para el intercambio mundial de conocimientos.
*Potenciar la sensibilización internacional respecto a las oportunidades que el turismo ofrece a las mujeres.
*Instar a los miembros de la OMT a adoptar medidas activas para apoyar la integración de la perspectiva de la igualdad entre los sexos en los procesos de desarrollo nacional a fin de lograr la igualdad de la mujer en el sector turístico.
Promover una red de activistas, embajadores y defensores de la mujer y expertos en cuestiones de género de todo el mundo.

lunes 31 de marzo de 2008

LA FAMILIA BORGES ACEVEDO.

La familia

Borges solía hablar de dos tradiciones heredadas de sus antepasados: una militar y otra literaria. Su árbol genealógico lo entronca con ilustres familias argentinas de estirpe criolla y anglosajona, así como también portuguesa. Desciende de varios militares que tomaron parte activa en la Independencia Argentina, como Francisco Narciso de Laprida, que presidió el Congreso de Tucumán, firmó el Acta de la Independencia y murió asesinado por los montoneros de Aldao. Borges le dedica en 1943 su Poema conjetural.

Padre
Jorge Guillermo Borges

Filósofo anarquista y discípulo de Spencer según lo define su hijo, fue abogado de profesión y daba clases en inglés de psicología en la Escuela Normal de Lenguas Vivas. Interesado en la metafísica y en los libros sobre Oriente, tradujo a Omar Kahayyam en la versión inglesa de Fitzgerald (publicado en las revistas Gran Guignol y Proa). Además, publicó tres poemas en la revista Nosotros (Momentos, abril de 1913) y una novela, El caudillo, en Palma de Mallorca en 1921. La novela transcurre durante las guerras civiles en Entre Ríos, su provincia natal. Borges ha declarado haberle ofrecido ayuda a su padre "en la forma de algunas metáforas bastante malas copiadas de los expresionistas alemanes y que aceptó por pura resignación"

Madre
Leonor Acevedo

Nació en 1876. Fue una figura fundamental en la vida y obra de su hijo. Lo ayudó como lectora y secretaria desde la pérdida de su vista. Realizó diversas traducciones del inglés: En la bahía (Katherine Mansfield), La comedia humana (William Saroyan) y El significado del arte (Herbert Read). Murió en 1975.


Hermana
Norah Borges

Esta importante artista plástica nació el 4 de marzo de 1901. Como pintora naif se vinculó con la vanguardia literaria de Florida. Ilustró con numerosos grabados las revistas Prisma, Proa y Martín Fierro y la tapa de la primera edición de Fervor de Buenos Aires (1923). Contrajo matrimonio con Guillermo de Torre, escritor y crítico español, estudioso del movimiento ultraísta. En España, ella también participó en ese movimiento, como ilustradora de sus revistas y asistente de las tertulias.

Abuelo paterno
Francisco Borges Lafinur

Coronel nacido en Montevideo y fallecido en la batalla de La Verde. Borges le dedicó el poema Al coronel Francisco Borges (1833-1874).

Abuela paterna
Frances "Fanny" Haslam

Nació en Northumberland, Gran Bretaña. De ella, Borges heredó el inglés.


Bisabuelo paterno
Edward Young Haslam

Poeta romántico. Editó uno de los primeros periódicos ingleses de Río de Plata, el Southern Cross.

Bisabuelo materno
Manuel Isidoro Suárez

Coronel que estuvo casado con Jacinta Haedo. Luchó en las guerras de la Independencia (dirigió la caballería peruana y colombiana en la batalla de Junín). Borges lo recuerda en Inscripción sepulcral, poema de Fervor de Buenos Aires, Página para recordar al coronel Suárez, vencedor en Junín (El otro, el mismo) y Coronel Suárez (La moneda de hierro).

Tío abuelo paterno
Juan Crisóstomo Lafinur

Poeta argentino nacido en 1797 y fallecido en 1824, autor de composiciones románticas y patrióticas. En 1819 obtuvo la cátedra de Filosofía en el recién inaugurado 'Colegio de la Unión del Sud', donde promovió las doctrinas de pensadores liberales como Locke y Condillac. En 1820, al fallecer el general Manuel Belgrano, compuso una oda para homenajear a su amigo. Borges le dedicó su ensayo Nueva refutación del tiempo (1947) y publicó en La moneda de hierro (1976) un poema en su honor.


Abuela materna
Leonor Suárez de Acevedo

Nació en Mercedes (Uruguay) en 1837. En 1862 se casó con Isidoro Acevedo. Falleció en 1918.

Abuelo materno
Isidoro de Acevedo Laprida

Militar que luchó contra Rosas.


Primera esposa
Elsa Astete Millán

Se casaron el 21 de septiembre de 1967, cuando ella, una ex novia de su juventud, acababa de enviudar. Pero el matrimonio duró sólo tres años: se divorciaron en 1970.


Segunda esposa María Kodama

Escritora argentina. Además de esposa, fue su compañera y soporte importante en su actividad literaria y personal. Lo conoció siendo estudiante en la Facultad de Filosofía y Letras. Se casaron el 22 de mayo de 1986, poco antes de morir Borges. En colaboración con él publicó Breve Antología Anglosajona (1978), Atlas (1985), producto de sus viajes alrededor del mundo, y una traducción del primer libro de la Edda Menor de Snorri Sturluson: La alucinación de Gylfi. También lo ayudó en la dirección de su colección Biblioteca Personal.

JORGE LUIS BORGES ACEVEDO.

JORGE LUIS BORGES ACEVEDO

24/8/1899 - 14/6/1986


El 24 de agosto de 1899, a los ocho meses de gestación, nace en Buenos Aires Jorge Luis Borges en casa de Isidoro Acevedo, su abuelo paterno. Es bilingüe desde su infancia y aprenderá a leer en inglés antes que en castellano por influencia de su abuela materna de origen inglés.

Georgie, como es llamado en casa, tenía apenas seis años cuando dijo a su padre que quería ser escritor. A los siete años escribe en inglés un resumen de la mitología griega; a los ocho, La visera fatal, inspirado en un episodio del Quijote; a los nueve traduce del inglés "El príncipe feliz" de Oscar Wilde.
En 1914, y debido a su ceguera casi total, el padre se jubila y decide pasar una temporada con la familia en Europa. Debido a la guerra, se instalan en Ginebra donde Gerorgie escribirá algunos poemas en francés mientras estudia el bachillerato (1914-1918). Su primera publicación registrada es una reseña de tres libros españoles escrita en francés para ser publicada en un periódico ginebrino.

Pronto empezará a publicar poemas y manifiestos en la prensa literaria de España, donde reside desde 1919 hasta 1921, año en que los Borges regresan a Buenos Aires. El joven poeta redescubre su ciudad natal, sobre todo los suburbios del Sur, poblados de compadritos.

Empieza a escribir poemas sobre este descubrimiento (1), publicando su primer libro de poemas, Fervor de Buenos Aires (1923). Instalado definitivamente en su ciudad natal a partir de 1924, publicará algunas revistas literarias y con dos libros más, Luna de enfrente e Inquisiciones, establecerá ya en 1925 su reputación de jefe de la más joven vanguardia.

En los treinta años siguientes, Georgie se transforma en Borges; es decir: en uno de los más brillantes y más polémicos escritores de nuestra América. Cansado del ultraísmo (escuela experimental de poesía que se desarrolló a partir del cubismo y futurismo) que él mismo había traído de España, intenta fundar un nuevo tipo de regionalismo, enraizado en una perspectiva metafísica de la realidad. Escribe cuentos y poemas sobre el suburbio porteño, sobre el tango, sobre fatales peleas de cuchillo ("Hombre de la esquina rosada" (2),"El Puñal"(3). Pronto se cansará también de este ismo y empezará a especular por escrito sobre la narrativa fantástica o mágica, hasta punto de producir durante dos décadas, 1930-1950, algunas de las más extraordinarias ficciones de este siglo (4) (Historia universal de la infamia,1935; Ficciones, 1935-1944; El Aleph, 1949; entre otros).

En 1961 comparte con Samuel Beckett el Premio Formentor otorgado por el Congreso Internacional de Editores, y que será el comienzo de su reputación en todo el mundo occidental. Recibirá luego el título de Commendatore por el gobierno italiano, el de Comandante de la Orden de las Letras y Artes por el gobierno francés, la Insignia de Caballero de la Orden del Imperio Británico y el Premio Cervantes, entre otros numerosísimos premios y títulos.

Una encuesta mundial publicada en 1970 por el Corriere della Sera revela que Borges obtiene allí más votos como candidato al Premio Nobel que Solzhenitsyn, a quien la Academia Sueca distinguirá ese año.

El 27 de Marzo de 1983 publica en el diario La Nación de Buenos Aires el relato "Agosto 25, 1983", en que profetiza su suicidio para esa fecha exacta. Preguntado tiempo más tarde sobre por qué no se había suicidado en la fecha anunciada, contesta lisamente: "Por cobardía". Ese mismo año la Academia sueca otorga el Premio Nobel a William Golding; uno de los académicos denuncia la mediocridad de la elección. Todos siguen preguntándose por qué Borges es sistemáticamente soslayado. El premio a Golding parece dar la razón a los que dudan de que los académicos suecos sepan realmente leer.
Jorge Luis Borges murió en Ginebra el 14 de junio de 1986.

(Adaptado del libro "Ficcionario" de Emir Rodríguez Monega)

Entre sus obras:

POESIA

Fervor de Buenos Aires (1923)
Luna de enfrente (1925)
Cuaderno San Martín (1929)
Poemas (1923-1943)
El hacedor (1960)
Para las seis cuerdas (1967)
El otro, el mismo (1969)
Elogio de la sombra (1969)
El oro de los tigres (1972)
La rosa profunda (1975)
Obra poética (1923-1976)
La moneda de hierro (1976)
Historia de la noche (1976)
La cifra (1981)
Los conjurados (1985)

ENSAYOS

Inquisiciones (1925)
El tamaño de mi esperanza (1926)
El idioma de los argentinos (1928)
Evaristo Carriego (1930)
Discusión (1932)
Historia de la eternidad (1936)
Aspectos de la poesía gauchesca (1950)
Otras inquisiciones (1952)
El congreso (1971)
Libro de sueños (1976)

CUENTOS

El jardín de senderos que se bifurcan (1941)
Ficciones (1944)
El Aleph (1949)
La muerte y la brújula (1951)
El informe Brodie (1970)
El libro de arena (1975)

No clasificados

Historia universal de la infamia (1935)
El libro de los seres imaginarios (1968)
Atlas (1985)

EN COLABORACION CON
ADOLFO BIOY CASARES

Seis problemas para don Isidro Parodi (1942)
Un modelo para la muerte (1946)
Dos fantasías memorables (1946)
Los orilleros (1955). Guión cinematográfico.
El paraíso de los creyentes (1955). Guión cinematográfico.
Nuevos cuentos de Bustos Domecq (1977).

CON OTROS AUTORES

Antiguas literaturas germánicas (México, 1951)
El "Martín Fierro"(1953)
Leopoldo Lugones (1955)
La hermana Eloísa (1955)
Manual de zoología fantástica (México, 1957)
Antología de la literatura fantástica (1940)
Obras escogidas (1948)
Obras completas (1953)
Nueva antología personal (1968)
Obras completas (1972)
Prólogos (1975)
Obras completas en colaboración (1979)
Textos cautivos (1986), textos publicados en la revista El hogar
Borges en revista multicolor (1995): notas, traducciones y reseñas bibliográficas en el diario Crítica.

1) Fundación mítica de Buenos Aires


¿Y fue por este río de sueñera y de barro
que las proas vinieron a fundarme la patria?
Irían a los tumbos los barquitos pintados
entre los camalotes de la corriente zaina.

Pensando bien la cosa, supondremos que el río
era azulejo entonces como oriundo del cielo
con su estrellita roja para marcar el sitio
en que ayunó Juan Díaz y los indios comieron.

Lo cierto es que mil hombres y otros mil arribaron
por un mar que tenía cinco lunas de anchura
y aún estaba poblado de sirenas y endriagos
y de piedras imanes que enloquecen la brújula.

Prendieron unos ranchos trémulos en la costa,
durmieron extrañados. Dicen que en el Riachuelo,
pero son embelecos fraguados en la Boca.
Fu
e una manzana entera y en mi barrio: en Palermo.

Una manzana entera pero en mitá del campo
expuesta a las auroras y lluvias y suestadas.
La manzana pareja que persiste en mi barrio:
Guatemala, Serrano, Paraguay y Gurruchaga.

Un almacén rosado como revés de naipe
brilló y en la trastienda conversaron un truco;
el almacén rosado floreció en un compadre,
ya patrón de la esquina, ya resentido y duro.

El primer organito salvaba el horizonte
con su achacoso porte, su habanera y su gringo.
El corralón seguro ya opinaba YRIGOYEN,
algún piano mandaba tangos de Saborido.

Una cigarrería sahumó como una rosa
el desierto. La tarde se había ahondado en ayeres,
los hombres compartieron un pasado ilusorio.
Sólo faltó una cosa: la vereda de enfrente.

A mí se me hace cuento que empezó Buenos Aires:
La juzgo tan eterna como el agua y como el aire.

2) Hombre de la esquina rosada

A Enrique Amorim

A mi, tan luego, hablarme del finado Francisco Real. Yo lo conocí, y eso que éstos no eran sus barrios porque el sabía tallar más bien por el Norte, por esos laos de la laguna de Guadalupe y la Batería. Arriba de tres veces no lo traté, y ésas en una misma noche, pero es noche que no se me olvidará, como que en ella vino la Lujanera porque sí a dormir en mi rancho y Rosendo Juárez dejó, para no volver, el Arroyo. A ustedes, claro que les falta la debida esperiencia para reconocer ése nombre, pero Rosendo Juárez el Pegador, era de los que pisaban más fuerte por Villa Santa Rita. Mozo acreditao para el cuchillo, era uno de los hombres de don Nicolás Paredes, que era uno de los hombres de Morel. Sabía llegar de lo más paquete al quilombo, en un oscuro, con las prendas de plata; los hombres y los perros lo respetaban y las chinas también; nadie inoraba que estaba debiendo dos muertes; usaba un chambergo alto, de ala finita, sobre la melena grasíenta; la suerte lo mimaba, como quien dice. Los mozos de la Villa le copiábamos hasta el modo de escupir. Sin embargo, una noche nos ilustró la verdadera condicion de Rosendo.
Parece cuento, pero la historia de esa noche rarísima empezó por un placero insolente de ruedas coloradas, lleno hasta el tope de hombres, que iba a los barquinazos por esos callejones de barro duro, entre los hornos de ladrillos y los huecos, y dos de negro, dele guitarriar y aturdir, y el del pescante que les tiraba un fustazo a los perros sueltos que se le atravesaban al moro, y un emponchado iba silencioso en el medio, y ése era el Corralero de tantas mentas, y el hombre iba a peliar y a matar. La noche era una bendición de tan fresca; dos de ellos iban sobre la capota volcada, como si la soledá juera un corso. Ese jue el primer sucedido de tantos que hubo, pero recién después lo supimos. Los muchachos estábamos dende tempraño en el salón de Julia, que era un galpón de chapas de cinc, entre el camino de Gauna y el Maldonado. Era un local que usté lo divisaba de lejos, por la luz que mandaba a la redonda el farol sinvergüenza, y por el barullo también. La Julia, aunque de humilde color, era de lo más conciente y formal, así que no faltaban músicantes, güen beberaje y compañeras resistentes pal baile. Pero la Lujanera, que era la mujer de Rosendo, las sobraba lejos a todas. Se murió, señor, y digo que hay años en que ni pienso en ella, pero había que verla en sus días, con esos ojos. Verla, no daba sueño.
La caña, la milonga, el hembraje, una condescendiente mala palabra de boca de Rosendo, una palmada suya en el montón que yo trataba de sentir como una amistá: la cosa es que yo estaba lo más feliz. Me tocó una compañera muy seguidora, que iba como adivinándome la intención. El tango hacía su voluntá con nosotros y nos arriaba y nos perdía y nos ordenaba y nos volvía a encontrar. En esa diversion estaban los hombres, lo mismo que en un sueño, cuando de golpe me pareció crecida la música, y era que ya se entreveraba con
ella la de los guitarreros del coche, cada vez más cercano. Después, la brisa que la trajo tiró por otro rumbo, y volví a atender a mi cuerpo y al de la companera y a las conversaciones del baile. Al rato largo llamaron a la puerta con autoridá, un golpe y una voz. En seguida un silencio general, una pechada poderosa a la puerta y el hombre estaba adentro. El hombre era parecido a la voz.
Para nosotros no era todavía Francisco ReaI, pero sí un tipo alto, fornido, trajeado enteramente de negro, y una chalina de un color como bayo, echada sobre el hombro. La cara recuerdo que era aindiada, esquinada.
Me golpeó la hoja de la puerta al abrirse. De puro atolondrado me le jui encima y le encajé la zurda en la facha, mientras con la derecha sacaba el cuchillo filoso que cargaba en la sisa del chaleco, junto al sobaco izquierdo. Poco iba a durarme la atropellada. El hombre, para afirmarse, estiró los brazos y me hizo a un lado, como despidiéndose de un estorbo. Me dejó agachado detrás, todavía con la mano abajo del saco, sobre el arma inservible. Siguió como si tal cosa, adelante. Siguió, siempre más alto que cualquiera de los que iba desapartando, siempre como sin ver. Los primeros -puro italianaje mirón- se abrieron como abanico, apurados. La cosa no duró. En el montón siguiente ya estaba el Inglés esperándolo, y antes de sentir en el hombro la mano del forastero, se le durmió con un planazo que tenía listo. Jue ver ése planazo y jue venírsele ya todos al humo. El establecimiento tenía más de muchas varas de fondo, y lo arriaron como un cristo, casi de punta a punta, a pechadas, a silbidos y a salivazos. Primero le tiraron trompadas, después, al ver que ni se atajaba los golpes, puras cachetadas a mano abierta o con el fleco inofensivo de las chalinas, como riéndose de él. También, como reservándolo pa Rosendo, que no se había movido para eso de la paré del fondo, en la que hacía espaldas, callado. Pitaba con apuro su cigarrillo, como si ya entendiera lo que vimos claro después. El Corralero fue empujado hasta él, firme y ensangrentado, con ése viento de chamuchina pifiadora detrás. Silbando, chicoteado, escupido, recién habló cuando se enfrentó con Rosendo. Entonces lo miró y se despejo la cara con el antebrazo y dijo estas cosas:
­Yo soy Francisco Real, un hombre del Norte. Yo soy Francisco Real, que le dicen el Corralero. Yo les he consentido a estos infelices que me alzaran la mano, porque lo que estoy buscando es un hombre. Andan por ahí unos bolaceros diciendo que en estos andurriales hay uno que tiene mentas de cuchillero , y de malo , y que le dicen el Pegador. Quiero encontrarlo pa que me enseñe a mi, que soy naides, lo que es un hombre de coraje y de vista.
Dijo esas cosas y no le quitó los ojos de encima. Ahora le relucía un cuchillón en la mano derecha, que en fija lo había traído en la manga. Alrededor se habían ido abriendo los que empujaron, y todos los mirábamos a los dos, en un gran silencio. Hasta la jeta del milato ciego que tocaba el violín, acataba ese rumbo.
En eso, oigo que se desplazaban atrás, y me veo en el marco de la puerta seis o siete hombres, que serían la barra del Corralero. El más viejo, un hombre apaisanado, curtido, de bigote entrecano, se adelantó para quedarse como encandilado por tanto hembraje y tanta luz, y se descubrió con respeto. Los otros vigilaban, listos para dentrar a tallar si el juego no era limpio.
¿;Qué le pasaba mientras tanto a Rosendo, que no lo sacaba pisotiando a ese balaquero? Seguía callado, sin alzarle los ojos. El cigarro no sé si lo escupió o si se le cayó de la cara. Al fin pudo acertar con unas palabras, pero tan despacio que a los de la otra punta del salón no nos alcanzo lo que dijo. Volvió Francisco Real a desafiarlo y él a negarse. Entonces, el más muchacho de los forasteros silbó. La Lujanera lo miró aborreciéndolo y se abrió paso con la crencha en la espalda, entre el carreraje y las chinas, y se jue a su hombre y le metió la mano en el pecho y le sacó el cuchillo desenvainado y se lo dió con estas palabras:
­Rosendo, creo que lo estarás precisando.
A la altura del techo había una especie de ventana alargada que miraba al arroyo. Con las dos manos recibió Rosendo el cuchillo y lo filió como si no lo reconociera. Se empinó de golpe hacia atrás y voló el cuchillo derecho y fue a perderse ajuera, en el Maldonado. Yo sentí como un frio.
­De asco no te carneo­dijo el otro, y alzó, para castigarlo, la mano. Entonces la Lujanera se le prendió y le echó los brazos al cuello y lo miró con esos ojos y le dijo con ira:
­Dejalo a ése, que nos hizo creer que era un hombre.
Francisco Real se quedó perplejo un espacio y luego la abrazó como para siempre y les gritó a los musicantes que le metieran tango y milonga y a los demás de la diversión, que bailaramos. La milonga corrió como un incendio de punta a punta. Real bailaba muy grave, pero sin ninguna luz, ya pudiéndola. Llegaron a la puerta y grito:
­ ¡;Vayan abriendo cancha, señores, que la llevo dormida !
Dijo, y salieron sien con sien, como en la marejada del tango, como si los perdiera el tango.
Debí ponerme colorao de vergüenza. Dí unas vueltitas con alguna mujer y la planté de golpe. Inventé que era por el calor y por la apretura y jui orillando la paré hasta salir. Linda la noche, ¿;para quien? A la vuelta del callejón estaba el placero, con el par de guitarras derechas en el asiento, como cristianos. Dentre a amargarme de que las descuidaran así, como si ni pa recoger changangos sirviéramos. Me dió coraje de sentir que no éramos naides. Un manotón a mi clavel de atrás de la oreja y lo tiré a un charquito y me quedé un espacio mirándolo, como para no pensar en más nada. Yo hubiera querido estar de una vez en el día siguiente, yo me quería salir de esa noche. En eso, me pegaron un codazo que jue casi un alivio. Era Rosendo, que se escurría solo del barrio.
­Vos siempre has de servir de estorbo, pendejo ­me rezongó al pasar, no sé si para desahogarse, o ajeno. Agarró el lado más oscuro, el del Maldonado; no lo volví a ver más.
Me quedé mirando esas cosas de toda la vida ­cielo hasta decir basta, el arroyo que se emperraba solo ahí abajo, un caballo dormido, el callejón de tierra, los hornos ­y pensé que yo era apenas otro yuyo de esas orillas, criado entre las flores de sapo y las osamentas. ¿;Que iba a salir de esa basura sino nosotros, gritones pero blandos para el castigo, boca y atropellada no más? Sentí después que no, que el barrio cuanto más aporriao, más obligación de ser guapo.
¿;Basura? La milonga déle loquiar, y déle bochinchar en las casas, y traía olor a madreselvas el viento. Linda al ñudo la noche. Había de estrellas como para marearse mirándolas, una encima de otras. Yo forcejiaba por sentir que a mí no me representaba nada el asunto, pero la cobardía de Rosendo y el coraje insufrible del forastero no me querían dejar. Hasta de una mujer para esa noche se había podido aviar el hombre alto. Para esa y para muchas, pensé, y tal vez para todas, porque la Lujanera era cosa seria. Sabe Dios qué lado agarraron. Muy lejos no podían estar. A lo mejor ya se estaban empleando los dos, en cualesquier cuneta.
Cuando alcancé a volver, seguía como si tal cosa el bailongo.
Haciéndome el chiquito, me entreveré en el montón, y vi que alguno de los nuestros había rajado y que los norteros tangueaban junto con los demás. Codazos y encontrones no había, pero si recelo y decencia. La música parecia dormilona, las mujeres que tangueaban con los del Norte, no decían esta boca es mía.
Yo esperaba algo, pero no lo que sucedió.
Ajuera oimos una mujer que lloraba y después la voz que ya conocíamos, pero serena, casi demasiado serena, como si ya no juera de alguien, diciéndole:
­Entrá, m'hija­y luego otro llanto. Luego la voz como si empezara a desesperarse.
­¡;Abrí te digo, abrí gaucha arrastrada, abrí, perra! ­se abrió en eso la puerta tembleque, y entró la Lujanera, sola. Entró mandada, como si viniera arreándola alguno.
­La está mandando un ánima ­dijo el Inglés.
­Un muerto, amigo ­dijo entonces el Corralero. El rostro era como de borracho. Entró, y en la cancha que le abrimos todos, como antes, dió unos pasos marcado ­alto, sin ver ­y se fue al suelo de una vez, como poste. Uno de los que vinieron con él, lo acostó de espaldas y le acomodó el ponchito de almohada. Esos ausilios lo ensuciaron de sangre. Vimos entonces que traiba una herida juerte en el pecho; la sangre le encharcaba y ennegrecia un lengue punzó que antes no le oservé, porque lo tapó la chalina. Para la primera cura, una de las mujeres trujo caña y unos trapos quemados. El hombre no estaba para esplicar. La Lujanera lo miraba como perdida, con los brazos colgando. Todos estaban preguntándose con la cara y ella consiguió hablar. Dijo que luego de salir con el Corralero, se jueron a un campito, y que en eso cae un desconocido y lo llama como desesperado a pelear y le infiere esa puñalada y que ella jura que no sabe quién es y que no es Rosendo. ¿;Ouién le iba a creer?
El hombre a nuestros pies se moría. Yo pensé que no le había temblado el pulso al que lo arregló. El hombre, sin embargo, era duro. Cuando golpeó, la Juliala Batería hasta el Sur; en cuanto lo supe muerto y sin habla, le perdí el odio.
­Para morir no se precisa más que estar vivo ­dijo una del montón, y otra, pensativa también:
­Tanta soberbia el hombre, y no sirve más que pa juntar moscas.
Entonces los norteros jueron diciéndose un cosa despacio y dos a un tiempo la repitieron juerte después.
­Lo mató la mujer.
Uno le grito en la cara si era ella, y todos la cercaron. Ya me olvidé que tenía que prudenciar y me les atravesé como luz. De atolondrado, casi pelo el fiyingo. Sentí que muchos me miraban, para no decir todos. Dije como con sorna:
­Fijensén en las manos de esa mujer. ¿;Que pulso ni que corazón va a tener para clavar una puñalada?
Añadí, medio desganado de guapo:
­¿;Quién iba a soñar que el finao, que asegún dicen, era malo en su barrio, juera a concluir de una manera tan bruta y en un lugar tan enteramente muerto como éste, ande no pasa nada, cuando no cae alguno de ajuera para distrairnos y queda para la escupida después?
El cuero no le pidió biaba a ninguno.
En eso iba creciendo en la soledá un ruido de jinetes. Era la policía. Quien más, quien menos, todos tendrían su razón para no buscar ese trato, porque determinaron que lo mejor era traspasar el muerto al arroyo. Recordarán ustedes aquella ventana alargada por la que pasó en un brillo el puñal. Por ahí paso después el hombre de negro. Lo levantaron entre muchos y de cuantos centavos y cuanta zoncera tenía lo aligeraron esas manos y alguno le hachó un dedo para refalarle el anillo. Aprovechadores, señor, que así se le animaban a un pobre dijunto indefenso, después que lo arregló otro más hombre. Un envión y el agua torrentosa y sufrida se lo llevó. Para que no sobrenadara, no se si le arrancaron las vísceras, porque preferí no mirar. El de bigote gris no me quitaba los ojos. La Lujanera aprovechó el apuro para salir.
Cuando echaron su vistazo los de la ley, el baile estaba medio animado. El ciego del violín le sabía sacar unas habaneras de las que ya no se oyen. Ajuera estaba queriendo clariar. Unos postes de ñandubay sobre una lomada estaban como sueltos, porque los alambrados finitos no se dejaban divisar tan temprano.
Yo me fui tranquilo a mi rancho, que estaba a unas tres cuadras. Ardía en la ventana una lucecita, que se apagó en seguida. De juro que me apure a llegar, cuando me di cuenta. Entonces, Borges, volví a sacar el cuchillo corto y filoso que yo sabía cargar aquí, en el chaleco, junto al sobaco izquierdo, y le pegué otra revisada despacio, y estaba como nuevo, inocente, y no quedaba ni un rastrito de sangre.
había estao cebando unos mates y el mate dió Ia vuelta redonda y volvío a mi mano, antes que falleciera. "Tápenme la cara", dijo despacio, cuando no pudo más. Sólo le quedaba el orgullo y no iba a consentir que le curiosearan los visajes de la agonía. Alguien le puso encima el chambergo negro, que era de copa altísima. Se murió abajo del chambergo, sin queja. Cuando el pecho acostado dejó de subir y bajar, se animaron a descubrirlo. Tenía ese aire fatigado de los difuntos; era de los hombres de más coraje que hubo en aquel entonces, dende

3) El Puñal

En un cajón hay un puñal. Fue forjado en Toledo, a fines del siglo pasado; Luis Melián Lafinur se lo dio a mi padre, que lo trajo del Uruguay; Evaristo Carriego lo tuvo alguna vez en la mano.
Quienes lo ven tienen que jugar un rato con él; se advierte que hace mucho que lo buscaban; la mano se apresura a apretar la empuñadura que la espera; la hoja obediente y poderosa juega con precisión en la vaina.
Otra cosa quiere el puñal. Es más que una estructura hecha de metales; los hombres lo pensaron y lo formaron para un fin muy preciso; es, de algún modo eterno, el puñal que anoche mató un hombre en Tacuarembó y los puñales que mataron a César. Quiere matar, quiere derramar brusca sangre.
En un cajón del escritorio, entre borradores y cartas, interminablemente sueña el puñal con su sencillo sueño de tigre, y la mano se anima cuando lo rige porque el metal se anima, el metal que presiente en cada contacto al homicida para quien lo crearon los hombres.
A veces me da lástima. Tanta dureza, tanta fe, tan apacible o inocente soberbia, y los años pasan, inútiles.

4) La Biblioteca Total

El capricho o imaginación o utopía de la Biblioteca Total incluye ciertos rasgos, que no es difícil confundir con virtudes. Maravilla, en primer lugar, el mucho tiempo que tardaron los hombres en pensar esa idea. Ciertos ejemplos que Aristóteles atribuye a Demócrito y a Leucipo la prefiguran con claridad, pero su tardío inventor es Gustav Theodor Fechner y su primer expositor es Kurd Lasswitz. (Entre Demócrito de Abdera y Fechner de Leipzig fluyen -cargadamente- casi venticuatro siglos de Europa.) Sus conexiones son ilustres y múltiples: está relacionada con el atomismo y con el análisis combinatorio, con la tipografía y con el azar. En la obra El certamen con la tortuga (Berlín, 1929), el doctor Theodore Wolff juzga que que es una derivación, o parodia, de la máquina mental de Raimundo Lulio; yo agregaría que es un avatar tipográfico de esa doctrina del Eterno Regreso que prohijada por los estoicos o por Blanqui, por los pitagóricos o por Nietzsche, regresa eternamente.
El más antiguo de los textos que la vislumbran está en el prier libro de la Metafísica de Aristóteles. Hablo de aquel pasaje que expone la cosmogonía de Leucipo: la formación del mundo por la fortuita cojunción de los átomos. El escitor observa que lo átomos que esa conjetura requiere son homogéneos y que sus diferencias proceden de la posición, del orden o de la forma. Para ilustrar esas distinciones añade: "A difiere de N por la forma, AN de NA por el orden, Z de N por la posición." En el tratado De la generación y corrupción, quiere acordar la variedad de las cosas visibles con la simplicidad de los átomos y razona que una tragedia consta de iguales elementos que una comedia -es decir, de las veinticuatro letras del alfabeto.
Pasan trescientos años y Marco Tulio Cicerón compone un indeciso diálogo escéptico y lo titula irónicamente De la naturaleza de los dioses. En el segundo libro, uno de los interlocutores arguye:"No me admiro que haya alguien que se persuada de que ciertos cuerpos sólidos e individuales son arrastrados por la fuerza de la gravedad, resultando del concurso fortuito de estos cuerpos el mundo hermosísimo que vemos. El que juzga posible esto, tambien podra creer que si arrojan a bulto innumerables caracteres de oro, con las veintiuna letras del alfabeto, pueden resultar estampados los Anales de Ennio. Ignoro si la casualidad podra hacer que se lea un solo verso."1
La imagen tipográfica de Cicerón logra una larga vida. A mediados del siglo XVII, figura en un discurso académico de Pascal; Swift, a principios del siglo XVIII, la destaca en el preámbulo de su indignado Ensayo trivial sobre las facultades del alma, que es un museo de lugares comunes -como el futuro Dictionnaire des idées reçues, de Flaubert.
Siglo y medio más tarde, tres hombres justifican a Demócrito y refutan a Cicerón. En tan desaforado espacio de tiempo, el vocabulario y las metáforas de la polémica son distintos. Huxley (que es uno de esos hombres) no dice que los "caracteres de oro" acabarán por componer un verso latino, si los arrojan un número suficiente de veces; dice que media docena de monos, provistos de máquinas de escribir, producirán en unas cuantas eternidades todos los libros que contiene el British Museum.2 Lewis Carroll (que es otro de los refutadores) observa en la segunda parte de la extraordinaria novela onírica Sylvie and Bruno -año 1893- que siendo limitado el número de palabras que comprende un idioma, lo es asimismo el de sus combinaciones posibles o sea el de sus libros. "Muy pronto -dice- los literatos no se preguntarán, '¿qué libro escribiré?', sino '¿cuál libro?' "Lasswitz, animado por Fechner, imagina la Biblioteca Total. Publica su invención en el tomo de relatos fantásticos Traumkristalle.
La idea básica de Lasswitz es la de Carroll, pero los elementos de su juego son los universales símbolos ortográficos, no las palabras de un idioma. El número de tales elementos -letras, espacios, llaves, puntos suspensivos, guarismos- es reduciso y puede reducirse algo más. El alfabeto puede renunciar a la cu (que es del todo superflua), a la equis (que es una abreviatura) y a todas las letras mayúsculas. Pueden eliminarse los algoritmos del sistema decimal de numeración o reducirse a dos, como en la notación binaria de Leibniz. Puede limitarse la puntuación a la coma y al punto. Puede no haber acentos, como en latín. Afuerza de simplificaciones análogas, llega Kurd Lasswitz a veinticinco símbolos suficientes (veintidós letras, el espacio, el punto, la coma) cuyas variaciones con repetición abarcan todo lo que es dable expresar: en todas las lenguas. El conjunto de tales variaciones integraría una Biblioteca Total, de tamaño astronómico. Lasswitz insta a los hombres a producir mecánicamente esa Biblioteca inhumana, que organizaría el azar y que eliminaría a la inteligencia. (El certamen con la tortuga de Theodore Wolff expone la ejecución y las dimensiones de esa obra imposible.)
Todo estará en sus ciegos volúmenes. Todo: la historia minuciosa del porvenir, Los egipcios de Esquilo, el número preciso de veces que las aguas de Ganges han reflejado el vuelo de un halcón, el secreto y verdadero nombre de Roma, la enciclopedia que hubiera edificado Novalis, mis sueños y entresueños en el alba del catorce de agosto de 1934, la demostración del teorema de Pierre Fermat, los no escritos capítulos de Edwin Drood, esos mismos capítulos traducidos al idioma que hablaron los garamantas, las paradojas que ideó Berkeley acerca del Tiempo y que no publicó, los libros de hierro de Urizen, las prematuras epifanías de Stephen Dedalus que antes de un ciclo de mil años nada querrán decir, el evangelio gnóstico de Basílides, el cantar que cantaron las sirenas, el catálogo fiel de la Biblioteca, la demostración de la falacia de ese catálogo. Todo, pero por una línea razonable o una justa noticia habrá millones de insensatas cacofonías, de fárragos verbales y de incoherencias. Todo, pero las generaciones de los hombres pueden pasar sin que los anaqueles vertiginosos -los anaqueles que obliteran el día y en los que habita el caos- les hayan otorgado una página tolerable.
Uno de los hábitos de la mente es la invención de imaginaciones horribles. Ha inventado el Infierno, ha inventado la predestinación al Infierno, ha imaginado las ideas platónicas, la quimera, la esfinge, los anormales números transfinitos (donde la parte no es menos copiosa que el todo), las máscaras, los espejos, las óperas, la teratológica Trinidad: el Padre, el Hijo y el Espectro insoluble, articulados en un solo organismo... Yo he procurado rescatar del olvido un horror subalterno: la vasta Biblioteca contradictoria, cuyos desiertos verticales de libros corren el encesante albur de cambiarse en otros y que todo lo afirman, lo niegan y lo confunden como una divinidad que delira.

1 No teniendo a la vista el original, copio la versión española de Menéndez y Pelayo (Obras completas de Marco Tulio Cicerón, tomo tercero, p.88). Deussen y Mauthner hablan de una bolsa de letras y no dicen que éstas son de oro; no es imposible que el "ilustre bibliófago" haya donado el oro y haya retirado la bolsa.

2 Bastaría, en rigor, con un solo mono inmortal.

El día de la ansiedad. Pogromos.

El día de la ansiedad
Gustavo D. Pere
dnik

Nuestro colaborador, cuyo libro Célebres pensadores fue publicado en el mes de diciembre del 2007 por la Universidad ORT-Uruguay, analiza una de las jornadas más dramáticas de la historia judía

Hace unos meses asistió a un concierto de la Orquesta Filarmónica de Israel, en el que la pianista Orli Shaham interpretó la Segunda Sinfonía de Leonard Bernstein. Ésta se basa en un laureado poema pastoral de Wystan Auden: La edad de la ansiedad (1947), escrito en el verso aliterado del anglosajón, que tanto cautivara a Jorge Luis Borges (1) .

La obra revisa la búsqueda de identidad en el torbellino de un mundo inestable, el tanteo de una humanidad que bregaba por reencontrarse con ella misma, después de la hecatombe de la Segunda Guerra.

En el poema, y en su música judía, reverberan diversos momentos de ansiedad del pueblo hebreo, que grabaron puntos de inflexión en su destino. Por la multiplicidad de sus consecuencias, ninguno es comparable al 13 de marzo de 1881, uno de los días más fatídicos de la historia, cuando fue asesinado el zar Alejandro II Nicolaievich (1818-1881), conocido como «el zar libertador».

Su regencia constituyó un intervalo relativamente liberal en los tres siglos durante los que la dinastía Romanov gobernó el país más extenso del globo.

Antes de ese intervalo había en el mundo diez millones de judíos, la mitad de los cuales habitaba en Rusia, bajo condiciones políticas aciagas, y concentrados en las provincias occidentales, una «zona de residencia» fuera de la cual tenían prohibido asentarse.

Trabajaban de hospederos, comerciantes y artesanos, conformando un poco más del diez por ciento de la población general. Si bien desde el siglo XVI los israelitas estaban limitados a ciertas áreas geográficas, la disposición legal fue decretada por judeofobia de Nicolás I (1796-1855).

A la sazón, estaba vigente el cantonismo, uno de los regímenes de alistamiento más despiadados que se recuerden, que se prolongó durante tres décadas. Consistía en reclutar a niños mayores de 12 años (un límite mínimo de edad que usualmente era violado), quienes pasaban por un cruel adiestramiento que se prolongaba hasta los 18 años. A esa edad, el joven ingresaba al ejército zarista para un servicio de veinticinco años más. El objetivo principal del martirio era cristianizar por la fuerza a los conscriptos.

El 2 de marzo de 1855, Alejandro II sucedió a su padre en el gobierno de Rusia, el mismo mes en el que Inglaterra y Francia se unieron a Turquía en la Guerra de Crimea, que los otomanos sostenían contra el imperio ruso desde hacía casi dos años.

Pese a esta coyuntura internacional, el nuevo zar y su esposa, María Alexandrovna, emprendieron una etapa política conocida como Era de las Grandes Reformas, que significó un progreso social insólito.

La principal reforma fue la liberación de los siervos del imperio, que sumaban más de cuarenta millones, incluyendo los de la propia familia real. Esta medida, acompañada de préstamos estatales a los recién emancipados, a fin de que compraran sus tierras, generó la oposición de la nobleza terrateniente.

Asimismo, se reorganizaron los tribunales y la justicia, bajo una nueva administración que imitaba el modelo francés. Se promulgó un código penal que mejoraba la situación de los presos políticos, se moderó la censura de prensa, y se admitió el autogobierno de los distritos rurales.

Por primera vez, se incentivaba la educación científica: la sapiencia y filosofía occidentales penetraban en la intelectualidad del país, y las obras de numerosos autores comenzaban a ser leídas de traducciones. Mentor de estas innovaciones era el tutor del joven Alejandro, el poeta Vasili Zhukovsky, apodado «el traductor más original de la literatura universal».

Un año después de asumir el trono, Alejandro II abolió el cantonismo. Además, a los efectos de revitalizar la economía, abrió la «zona de residencia« para el traslado de profesionales, artesanos y comerciantes. Así describió Jaim Potok el efecto de la liberalización y las migraciones: «Muchos jóvenes judíos fueron conquistados por una esperanza mesiánica en la inminente transformación de la sociedad, y se unieron a los grupos revolucionarios… (Otros) ingresaron en las escuelas rusas y empezaron a tomar parte de la cultura del país. Entraron en las artes. Se hicieron periodistas, abogados, novelistas, poetas, críticos, compositores, pintores, escultores. Aparecieron en toda área de la vida económica, política y cultural de la nación».

El iluminismo y la vocación por la cultura universal comenzaban a influir en la judería rusa. A partir de Isaac Ber Levinsohn, «el Mendelssohn ruso», empezaron a destacarse escritores como Abraham Mapu (padre de la novela hebrea), Mendele Mojer Sforim (precursor de la literatura idish), Abraham Goldfaden (iniciador del teatro en ese idioma), y Iehudá Leib Gordon, conocido por sus siglas: Ialag (1831-1892). Éste fue uno de los máximos poetas hebraicos, quien acuñó en su obra tanto el lema de los iluministas como el de los primeros sionistas modernos.

En efecto, en su poema Despierta, pueblo mío, Ialag estableció la célebre máxima: «Sé un judío en tu casa, y un hombre en la calle». En su artículo «Iremos con jóvenes y ancianos» propuso el apotegma bíblico de «Beit Iaakov Lejú ve-Neljá» (Casa de Jacob, ved e iremos) cuyas siglas dieron nombre a los protagonistas de la primera alía, o inmigración judía a Palestina en 1882.

Notablemente, Ialag, en distintas etapas de su vida fue rechazando tanto a los primeros (la asimilación probó no ser solución a la judeofobia) como a los segundos (el cruel trato que Turquía propinaba a los judíos en Eretz Israel, le pareció un obstáculo insuperable).

Fue uno de los grandes que personificaron la era de ansiedad que se produjo con el comienzo de los pogromos, cuyo detonante fue el magnicidio. Un paralelo en Alemania fue el filósofo Hermann Cohen, quien en esos años admitía «haber creído en la posibilidad de la integración, aunque ahora retorna la antigua ansiedad».

Durante el reinado de Alejandro II floreció la prensa judía, tanto en hebreo como en ídish, y aun en ruso (Razsvet o «aurora» fue el primer periódico judío en esa lengua, que hacia 1860 era extraña incluso entre los israelitas más cultos).

Surgieron instituciones judías educativas: en 1863, un grupo de intelectuales de San Petesburgo creó la «Sociedad para la promoción de la cultura entre los judíos de Rusia», y más tarde se fundaba la ORT, sociedad para el trabajo manual y agrícola entre los judíos, nacida a partir de un permiso que otorgara el zar para recaudar fondos filantrópicos. Lev Osipovich Levanda (1835-1888), convocaba desde el Razsvet a «despertar bajo el cetro de Alejandro II». Despertarían por poco tiempo, y volverían a sumirse en una pesadilla sin precedentes.

La era de los pogromos


El 13 de marzo de 1881, el carruaje de Nicolaievich lo transportaba por las calles centrales de San Petesburgo, en las cercanías de su palacio de invierno. El cuarto tentado contra su vida en tres años, dio en el blanco. Con él, expiró toda esperanza de emancipación judía.

El movimiento revolucionario «Narodniki» (populares), comenzado dos décadas antes, y que inicialmente proponía la rebelión del campesinado, generó, a fines de la década de 1870, grupos anarquistas propagadores del terrorismo indiscriminado. Iván Turguenev los denominó «nihilistas». Uno de esos grupos, el «Narodnaia Volia» (voluntad del pueblo), se responsabilizó por el asesinato, que hizo estallar un período de violentísima reacción y de colapso judío: la era de la ansiedad.

La presencia de una joven hebrea entre los regicidas, Sofía Perovskaia, permitió desatar el rumor de que el monarca había caído víctima de un «complot judío». La liberalización se revirtió con frenesí, y Potok diría que «el baile había llegado a su fin».

En lenguaje internacional, la palabra rusa «pogromo» alude específicamente a los ataques contra los judíos rusos, acompañados de destrucción de propiedad, saqueo, violaciones y homicidios, ante la silenciosa o abierta complicidad de las autoridades civiles y militares. Salvo un incidente aislado en Kiev en 1113, los pogromos tuvieron lugar durante cuatro décadas a partir de 1881, y en tres olas de furor creciente que produjeron decenas de miles de muertos e innumerables mutilados y heridos.

Tal como la Noche de Cristal (10 de noviembre de 1938) tuvo como excusa el asesinato de un secretario de la embajada alemana en París, los primeros pogromos se presentaron como la reacción por la muerte del zar. No tan espontáneos como suele suponerse, eran incursiones cuidadosamente planeadas tras un intenso trabajo de agitadores, libelistas y grupos de ultraderecha, que habían visto en las reformas una seria amenaza y creyeron que era el momento propicio para exteriorizar su fuerza.

El nuevo gobierno, de Alejandro III, permitió los embates, y sectores de la izquierda también los apoyaron, considerándolos como un despertar de las masas que suscitaría la eliminación del régimen.

Los pogromos continuaron hasta cuatro años después de la revolución bolchevique. Las tropas del comandante rojo Grigoriev fueron responsables de cuarenta de ellos a partir de mayo de 1919, que causaron seis mil muertes. Su lema «Golpea a la burguesía y a los judíos» no contrastaba demasiado con el mote contrarrevolucionario de «Golpea al judío y salva a Rusia».

Ante el asesinato de su padre, Alejandro III (el penúltimo zar) designó ministro del Interior al conde Nicolás Pavlovich Ignatiev, otro sañudo judeófobo que incentivó los pogromos como «actos de justicia espontánea emprendidos por el pueblo ruso explotado». La presión pública logró que, al año, Ignatiev fuera reemplazado por el conde Dimitri Tolstoi, quien culpó a los gobernadores de provincia por su pasividad, y los urgió a que detuvieran los ataques y las depredaciones, lo que se logró en junio de 1884, castigando a los pogromistas. Concluía así la primera de las tres olas mencionadas.

El atentado de 1881 señaló la decadencia del nihilismo, que perdió apoyo y se encaminó hacia su desaparición durante la Gran Guerra, al final de la cual se produjo la tercera y última ola de pogromos en Rusia.

La polarización política fue irreversible después del asesinato y, frente a los revolucionarios, surgieron

organizaciones como la Liga Sagrada, precursora de las temidas «Centurias Negras» paramilitares, y de la Unión del Pueblo Ruso, todas ellas fanáticamente antijudías.

Antes de su destitución, Ignatiev consiguió pasar las «Regulaciones Temporarias» o «Leyes de Mayo» (3 de mayo de 1882) que restringieron más que en el lapso anterior la «zona de residencia»: se expulsaron a miles de judíos de sus hogares y, en 1891, la mitad de la población israelita de Moscú fue desalojada.

La vorágine judeofóbica de aquel período adquirió cristalización ideológica. Fue haciéndose pública la patraña de un poder judío oculto al acecho. El pogromista Pavolaji Khrushevan imprimió, en 1903, en su diario ZnamiaProtocolos de los Sabios de Sión, que Sergei Nilus publicaría íntegramente un par de años después. de San Petersburgo, un resumen de los

El sacerdote Edward Flannery, historiador de la judeofobia, los denominó «la mentira del siglo», y tuvieron espectacular éxito: millones de ejemplares se vendieron en los más variados idiomas, hasta el día de hoy.

A la sazón, cobró especial influencia en los asuntos de estado el máximo jerarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa: Konstantin Petrovich Pobedonostev (1827-1907), partidario del absolutismo y de la rusificación, conocidco como «el genio maligno de Rusia durante un cuarto de siglo». Fue este prelado quien difundió el macabro vaticinio para los judíos rusos: «Un tercio morirá; un tercio se convertirá o se asimilará; un tercio emigrará».

Como consecuencia del clima judeofóbico, surgieron en forma espontánea las primeras tentativas de autodefensa judía organizada. Se había perdido toda confianza en la capacidad (y en el deseo) de las autoridades de proteger sus vidas y propiedades. Aquellos sistemas defensivos fueron precursores incluso de los que se formarían en la tierra de Israel en las décadas posteriores, para contrarrestar el terrorismo árabe.

Pioneros en materia de autodefensa fueron el autor Mordejai Ben-Amí y el científico Waldemar Haffkine (quien años después descubrió la vacuna contra el cólera). En la ciudad de Balta, uno de las primeras víctimas de los pogromos, el maestro Eliezer Mashbir creó, en 1882, una unidad de defensa que se comunicaba con el toque de shofar. Los judíos, por primera vez en siglos, se defendían.

La autocracia rusa necesitó de otras armas paralelas para reprimirlos, como fr

enar la incipiente cultura judía. En 1883, el gobierno prohibió las representaciones teatrales en ídish, lo que provocó un exilio de actores, autores y productores hacia occidente. A su vez, se fijó un estricto numerus clausus que limitaba al estudiantado judío a una proporción del 3 al 10 por ciento de todas las universidades y escuelas secundarias. (En regiones como Odessa, con la apertura de Alejandro II, se había llegado a un 35 por ciento de estudiantes hebreos.)

Casi cincuenta mil niños judíos habían padecido el «cantonismo», que ya era impracticable. En su lugar el zar estimuló la evangelización tradicional: una secta llamada «Novy Izrail» (nuevo Israel) publicitaba la apostasía judía.

El mayor éxodo de la historia judía ocurrió después de la muerte de Alejandro II. Cien mil judíos por año abandonaron el país durante la década siguiente y esa cifra aumentó en los años posteriores.

En 1881 se fundó la agrupación Am Olam, con el propósito de establecer colonias socialistas judías en Norteamérica. Las setenta personas de su primer contingente partieron desde Elizabetgrad, apenas después de que allí tuviera lugar el primer pogromo de la historia.

En general, el 85 por ciento de los emigrados se radicó en los EEUU, pero por esa época comenzó la creación de las otras comunidades judías en las Américas, y la realización sionista moderna –todo ello en respuesta ante la atmósfera engendrada por el asesinato del zar.

La decepción de los intelectuales por el fracaso de la pretendida integración a la Rusia de las grandes reformas, fue terminante. León Pinsker, ya descreido de la mera solución iluminista, publicó en 1882 «Autoemancipación» (en el que acuñó la voz «judeofobia»), y Ajad Haam comenzó a dirigir su mirada a Sión.

Asimismo, ese año, el «Bilu» produjo la primera ola inmigratoria a Israel, y uno de sus pioneros, Jaím Hisin, participó de la fundación de Tel Aviv, en donde pasó el resto de sus días. Definió claramente lo que aquel año clave representó para las conciencias judías: «Los recientes pogromos han despertado con violencia a los complacientes judíos de sus dulces sueños. Hasta hoy, mi origen no me interesaba».

El historiador anglicano James Parkes lo refirió así: «En su larga y azarosa historia, los judíos nunca pasaron por período tan trágico y exaltado como el que comenzó con la huída de Rusia en 1881».

titopintoscolonia@gmail.com




Metodología del sionismo cultural. Aportes para la comprensión de la historia.

Metodología del sionismo cultural

Gustavo D. Perednik

A pesar de la demonización semántica que sufre el término sionismo, se presentan los tres métodos en que se plasmó el sionismo moderno: el cultural, el diplomático y el práctico

Jacques Derrida ha puesto de relieve el modo en que los términos cobran su significado a partir de acumulaciones metafóricas, a lo largo de procesos históricos.

En ese aspecto, pocos conceptos han sido más demonizados por la sedimentación de metáforas, que aquellos relativos a los judíos. Así, las palabras «fariseo» o «talmúdico» despiertan asociaciones sumamente negativas muy distantes de su verdadera significación.

En la modernidad, esa demonización semántica padecida por los judíos, se ha trasladado especialmente a la voz «sionismo».

Por ello es difícil, para el lector europeo medio, analizar objetivamente al movimiento de liberación judío (1), sin caer en la red de impresiones negativas que han forjado desde los medios soviéticos hasta la prensa española (2).

Conscientes de esa limitación, intentamos aquí presentar los tres métodos en que se plasmó el sionismo moderno: el cultural, el diplomático y el práctico.

Deliberadamente, no los definimos como corrientes sino como métodos porque, a diferencia de las primeras, no respondieron a la pregunta de por qué era necesario y moral el establecimiento de un Estado judío; planteaban, por su parte, cómo crear dicho Estado, ofreciendo tres respuestas alternativas: la colonización (sionismo práctico), la política (sionismo político), o la educación (sionismo cultural).

El mentor de este último fue Ajad Haam (seudónimo de Asher Ginzberg), cuyo primer artículo lo convirtió, repentina y accidentalmente, en un escritor hebreo. Publicado el 15 de marzo de 1889 en el periódico Hamelitz,No es éste el camino. se tituló

El ensayo constituyó el puntapié inicial del sionismo cultural, que venía a criticar al sionismo práctico al cuestionar que jóvenes, inexpertos y sin capacitación, inmigraran a Eretz Israel. Vaticinaba que, eventualmente, aquellos idealistas sucumbirían ante la malaria y la esterilidad de la tierra de Israel en esa época.

La inmensa repercusión del ensayo impulsó a su autor a dedicarse a escribir, y a crear una asociación que defendiera sus principios. Dos meses después nació, en la ciudad de Odessa, la Benei Moshé («hijos de Moisés») que perduró ocho años, hasta 1896.

Ajad Haam sostenía que la aliáh (inmigración judía a Israel) no tenía por qué ser la opción de todos los judíos. Quienes sí eligieran esa vía, crearían allí el centro espiritual para el pueblo judío todo.

Los sionistas culturales opinaron que la migración debía ser el corolario de una sólida conciencia judía, asequible por medio de la educación hebrea. Los judíos no se hallaban dotados, intelectual ni espiritualmente, para la vida del pionero. Por ello, los ajadhaamistas se circunscribían a apoyar la radicación en el yermo país, cuando ella se concretaba con el objeto de intensificar la cultura de los judíos palestinos, e irradiarla al extranjero. Una de sus advertencias recurrentes era: «No forcéis la meta mientras no hayan sido creadas las circunstancias sin las cuales la meta es inalcanzable».

Pero resultó difícil «no forzar la meta» cuando la judeofobia europea se desató en los pogromos (Ver artículo El día de la ansiedad en este mismo blog ). La urgencia del pueblo judío para encontrar refugio motivó a los sionistas políticos a distanciarse más de los culturales, a quienes peyorativamente dieron el mote de «espiritistas»: no había tiempo para dedicarse al espíritu judaico, en momentos en que los cuerpos de millones de judíos se encontraban ante el abismo de la destrucción física.

La postura de Ajad Haam también le generó oponentes en Eretz Israel, como por ejemplo el rabino Iehiel Mijael Pines, quien se radicó en Jerusalén en 1878 y priorizó la obra colonizadora y la labor política. Pines pertenecía al grupo de sionistas que evitaban introducir en el movimiento funciones educativo-culturales, ya que éstas podrían llevar a controversias y divisiones innecesarias y postergables.

Por otra parte, entre los que valoraron la obra de Ajad Haam desde el comienzo, se hallaba Eliezer Ben Yehuda, el renovador del idioma hebreo por antonomasia, quien se estableció en Jerusalén en 1881.

Ajad Haam concretó sus dos primeros viajes a la Palestina hebrea en 1891 y en 1893, y dichas visitas ratificaron su escepticismo acerca del sionismo práctico. Una vez conocida la realidad in situ, Ajad Haam escribió La verdad desde Eretz Israel, artículo en el que hizo un balance socioeconómico y cultural de los débiles asentamientos judíos en la Palestina de marras.

Frente al sionismo político

La segunda crítica de los sionistas culturales se dirigía, ya no a los sionistas prácticos, sino al tercero de los métodos referidos: el diplomático, cuyos portavoces más destacados fueron Teodoro Herzl y Max Nordau.

En su artículo Sionismo político, Ajad Haam no avizora frutos concretos para las febriles negociaciones mantenidas por Herzl, y además expresa su disgusto por la alienación de Nordau para con la tradición judía.

El Primer Congreso Sionista Mundial (Basilea, 1897) fue el único en el que participó Ajad Haam, quien según sus propias palabras se sintió allí como «un enlutado rodeado por la alegría de los novios».

Cuando se produjo «el caso Uganda» (1903), Ajad Haam lo entendió como el triste e inevitable corolario, de que los sionistas políticos se hubiesen alejado de la cultura judía y supusieran, consecuentemente, que algún otro país, fuera de Palestina, podría atraer la concentración territorial de los judíos.

Nuevamente expresa su insatisfacción por el sionismo herzliano en dos celebres artículos: El Estado judío y el problema judío (1897) y Carne y espíritu (1904).

La diferencia entre Ajad Haam y Herzl era clara: mientras a éste preocupaba la desdicha de los judíos, el primero se abocó, desde una postura secular, a superar la postración del judaísmo: «La condición previa para concentrar la nacionalidad en Sión, es concentrar el espíritu de la nacionalidad en el amor de Sión».

La mera creación de un Estado para los judíos no solucionaría el problema, que radicaba en que el pueblo carecía de unidad cultural y conciencia nacional. La función del sionismo era precisamente inspirar tal unidad, creando un centro espiritual en Eretz Israel, destinado a cultivar el liderazgo y la renovación judaicos.

Paralelamente, el sionismo debía dedicarse a una tarea educativa sistemática que profundizara el proceso de concentración de diásporas.

A pesar de su escepticismo acerca del accionar diplomático, los seguidores de Ajad Haam sí se unieron en una fracción dentro del sionismo político, que se denominó Fracción democrática. Tuvo como portavoces a Jaim Weizmann y a Martín Buber, quienes bregaban por colocar como pilar del sionismo la tarea cultural-educativa.

Paradójicamente, fue un logro del sionismo cultural que el Segundo Congreso Sionista Mundial, de 1898, adoptara la idea de diseminar la cultura judía en la Diáspora, como medio de renacimiento del pueblo en su conjunto.

Ajad Haam insistió en diferenciar entre el malestar físico del judaísmo en Europa oriental, y el malestar espiritual de la judería occidental, que también debía ser curado.

A esta curación se refiere en su artículo Servidumbre en la libertad (1891), rechazando a los intelectuales asimilacionistas que «en lugar de criticar a fondo nuestras ideas y demostrarnos nuestro error con pruebas tomadas de la lógica y de la realidad, se proponen aplastarnos citando nombres famosos, sin tomar en cuenta que dicen a veces necedades».

De esos judíos ajudaicos, Ajad Haam señala su «servidumbre interior oculta bajo la libertad exterior» y, en un párrafo muy vivaz, describe la reacción de quienes desjudaizaban incluso la judeofobia, a fin de ser admitidos en la «humanidad»:

«Bandidos armados me rodean y yo grito: ¡Socorro, un hombre está en peligro! ¿No es una horrible vergüenza que deba empezar por demostrar que mi peligro lo es también para los demás, para el género humano, como si mi sangre no fuese roja a menos que se mezcle con sangre ajena?»

En muchos aspectos el mensaje de Ajad Haam sigue vigente, y no es aventurado suponer que la mayoría de los judíos son, sin saberlo, ajadhaamistas: esperan del Estado judío de Israel, eminentemente, un centro cultural que inspire a la Diáspora entera.

En 1900, después de un nuevo viaje a Palestina, Ajad Haam volvió a poner sobre el tapete el crudo sufrimiento de los pioneros, y concluyó que el ideal nacional estaba desbarrancándose hacia una mera agencia de filantropía.

Faltaban muchos años para que la nueva cultura hebrea floreciera plenamente, y con ella las posibilidades de renacimiento nacional judío. Pero esa demora nunca disuadió a Ajad Haam de su postura, e hizo suya la máxima de León Pinsker: «Lejos, muy lejos de nosotros está el puerto que nuestra alma ansía. Empero, para un pueblo que deambula hace miles de años, ningún camino ha de parecerle demasiado largo».

(1) El sionismo doblemente despojado

Gustavo D. Perednik

El sionismo es más antiguo de que usualmente se supone, y ha ayudado a árabes y a judíos mucho más de lo que ocultan sus demonizadores

La población árabe que goza de mejor calidad de vida en Oriente Medio es la de Israel: el estatus de la mujer; el acceso a universidades, a servicios médicos y educativos; la libertad de expresión y organización. Sólo en Israel hay parlamentarios, jueces y periodistas árabes que se manifiestan sin restricciones. Todas las universidades palestinas fueron creadas por Israel. Es paradojal que el único movimiento que logró algo concreto para los árabes es el sionismo.

Su contrapartida, la ideología oficial del mundo árabe-musulmán y de una buena parte de Europa –el antisionismo– ha causado a su población sólo rezago y opresión.

Rezago, porque la energía de los pueblos árabes está trágicamente encaminada a destruir a Israel en lugar de hacer progresar sus propias sociedades. Opresión, porque es usado por los autócratas para perpetuarse en el poder culpando al exterior de sus propias miserias.

No hay corriente a la que se le perdone más excesos y brutalidades que al antisionismo, y no hay movimiento más demonizado que el sionismo. Un pequeño Estado cuya creación constituyó una apremiante necesidad, ha despertado una sostenida hostilidad.

Una y otra vez condenado, su imagen diabólica ya es parte del inconsciente europeo. Se presenta al sionismo como usurpador, imperial y violento, omitiendo lo esencial: que en aras de recobrar la patria del pueblo judío martirizado, estuvo dispuesto a aceptar un territorio infértil del tamaño de Luxemburgo, al que dedicó sus mejores esfuerzos para cultivar el desierto. Que gracias a esos esfuerzos ha logrado los mejores niveles de medicina, ciencia y tecnología de un Oriente Medio en el que cabe quinientas veces y con el que contrasta por carecer de petróleo.

El antisionismo ha transformado a Israel en «el judío» de los países: al que más se exige y denuesta, y al único al que se reclama justificar su existencia. Critica a Israel y omite las flagrantes violaciones de derechos humanos en el resto del mundo, sobre todo en el mundo de los enemigos de Israel que viven bajo opresión, misoginia y corrupción.

Su máximo portavoz hoy en día, el presidente iraní Ahmedineyad, volvió a arremeter hace un tiempo en el foro de la ONU (19-9-06): «La ocupación de Palestina es una tragedia, que constituye una amenaza para el Medio Oriente… Palestina ha sido conquistada bajo el pretexto de proteger una parte de los supervivientes de la Segunda Guerra Mundial. ¿La comunidad internacional puede tolerar una situación semejante?».

En su aseveración se combinan los dos despojos de los que el sionismo ha sido víctima: su benignidad y su antigüedad.

Los hebreos vinieron a trabajar la tierra, no a desposeer a nadie. La mayor parte de la tierra recuperada por los judíos era estatal y despoblada; pertenecía a los imperios otomano y británico. Allí el sionismo construyó kibutzim -aldeas colectivas-, moderna agricultura y universidades. De ello también se vieron beneficiados los árabes, a quienes sus líderes ofrecían sólo las alternativas de bombas, muerte y odio, que en caso del sionismo brillaban por su ausencia.

Léanse las memorias de los primeros sionistas prácticos que inmigraron a un desierto de paludismo y mosquitos con la única meta de dedicar su vida al trabajo de la tierra. A nadie conquistaron. Así se lee en el diario de Jaim Jisin, miembro del grupo sionista Bilu que con trece jóvenes arribó a las costas de Yafo el 10 de agosto de 1882:

«No he escrito por tres días porque estuve físicamente imposibilitado de hacerlo. Mis manos están llenas de ampollas y congestionadas de sangre; no pude enderezar los dedos. Cuando estaba en Rusia, soñaba con trabajar ocho horas diarias por día y dedicar a mi mente el resto del tiempo. Pero cómo puede el cerebro absorber nada cuando tu espalda está por quebrar y te abruma la fatiga más horrible, cuando todo lo que quieres es tomar tu plato de sopa y echarte en el sueño. En mi primer día de trabajo me levanté a las cinco, el momento de la aurora, y el trabajo comenzó a las seis. No bebíamos té a la mañana... veinte minutos después de partir estábamos en Mikve Israel, fundada en 1870 en una superficie de 1,8 km2. Allí iba a establecerse una escuela para enseñar a los mozalbetes el trabajo de la granja, pero la idea original fue abandonada y en el lugar hay una granja... debimos cavar treinta centímetros en la tierra y escardillar. Estábamos en hilera. No tenía la menor idea de lo que debía hacer... pero tomé mi azadón y comencé a golpear la tierra. Al poco tiempo tuve ampollas. Mis manos sangraban y el dolor era tan atroz que debí dejar el azadón... pero de inmediato me avergoncé de mí mismo. ‘¿Es así como piensas mostrar que los judíos somos capaces del trabajo manual?’ me pregunté. ‘¿Acaso no puedes pasar esta prueba decisiva?’ Me fortalecí, tomé nuevamente el azadón, y a pesar del dolor que aguijoneaba, haché por dos horas sin parar...» (La hermosa herencia, Memorias de la comunidad judía en la tierra de Israel entre los siglos 17 y 20, Abraham Yaari, ediciones Youth & Hechalutz, Jerusalén 1958, páginas 125-126.)

De allí, los pioneros se trasladaron para fundar el poblado de Rishón Le’Tzión, donde, según cuenta Jisin unas páginas después «cavaron zanjas plantaron árboles, construyeron sus propias viviendas... pudieron reemplazar sus andrajos por ropa, se dieron el lujo de un pedazo de pescado con sal de desayuno... cantaban en la marcha hacia el trabajo y al regresar, organizaban charlas sobre historia judía por las noches...»

Estos jóvenes huían de los pogromos en Rusia y sólo querían construirse y construir. No hay en sus diarios y testimonios ni una sola palabra de encono contra nadie. Sólo el deseo de recrear en Palestina el país que tuvieron sus ancestros y hallar un cobijo después de dos mil años de pesares. Trajeron vida, y merecen la admiración, no la calumnia.

La antigüedad

Un cuarto siglo después, David Ben Gurión (quien sería el primer Primer Ministro de Israel) también describió en sus escritos su adaptación al nuevo país, allá por 1906 (Amanecer de un Estado, editorial Candelabro, Buenos Aires 1954, páginas 4-6). En su tono reverberaba en de los pioneros del Bilu:

«Cerca de un año trabajé en las colonias de Judea, pero más que trabajo tenía hambre y malaria... Sin embargo el entusiasmo y el júbilo no cedían... Cada barco traía un contingente de jóvenes... Habíamos dejado de lado los libros y los estudios, las especulaciones y las controversias, para redimir la patria con nuestro trabajo... los achaques de la realidad no habían aplacado nuestro coraje ni el brío de nuestro ánimo... Plantábamos retoños, cosechábamos naranjas injertábamos árboles, cavábamos con azadones... Trabajábamos la tierra en la madre patria... ¿Qué más podíamos pretender? Trabajábamos pletóricos de entusiasmo. De noche, después de un día de trabajo o de malaria, nos reuníamos en el comedor obrero o sobre los sendos arenosos, entre viñedos y naranjales, para bailar y cantar.»

Además de derramar voluntad de trabajo, en el caso de Ben Gurión se explicita una y otra vez su máxima aspiración de un acuerdo con los árabes, y de construir una sociedad socialista. Pero la izquierda autista de hoy en día mancilla aquella voluntad y esa obra trabajadora, en aras de alienarse con los regímenes más reaccionarios del planeta.

Ni siquiera el líder de la corriente nacionalista dentro del sionismo, Zeev Jabotinsky, tuvo palabras de afrenta para con los árabes. Liberal de pura cepa, Jabotinsky fue también un gran poeta. En uno de sus poemas cantaba al día en que en Israel «prosperarán en felicidad, el hijo del árabe, el del cristiano, y el mío». Contrástese esa voluntad de corregir, edificar, desecar pantanos, y buscar un camino de paz, con las prédicas de los líderes enemigos que escupían odio y una visión que se reducía a matar, nunca a crear.

Además de deshumanizar al sionismo, lo que se ha hecho es privarlo de su historia. Muchos se sorprenderían de que aquellos colonos entusiastas llegaran en 1882, porque se prejuzga que el sionismo resultó del Holocausto, ergo habría nacido hace sesenta años. Así en la cita de Ahmedineyad.

No hace falta remontarse a la residencia permanente de judíos en Palestina desde tiempos inmemoriales, ni a su inmigración masiva aun durante la Edad Media (como «la aliáh de los tosafistas» del año 1210), sino que aún limitándonos al sionismo moderno su edad es de por lo menos un siglo y medio.

Al igual que la Negación del Holocausto (NH) el antisionismo es un intento de reescribir la historia reciente. Ambos son las formas más habituales de la judeofobia contemporánea, unidas por un puente conceptual: si el Estado judío no tiene justificación (como arguye el antisionismo) debe de ser porque el sufrimiento judío es una maliciosa fantasía (como plantea la NH).

La canonización del antisionismo por parte de la izquierda autista tuvo expresión en la Nueva Izquierda que atrajo a miles de estudiantes y jóvenes europeos y norteamericanos desde la rebelión en Berkeley de 1964 y hasta después del mayo francés de 1968 que llevó a la caída de de Gaulle.

Aunque nunca exhibió una doctrina coherente (iba desde el maoísmo hasta el anarquismo e hippieísmo) la cara virulenta y obsesiva de la Nueva Izquierda fue su antisionismo, que presentaba a los árabes como el Tercer Mundo oprimido por Israel, y a éste como «representante de la tecnología occidental y un lacayo del imperialismo». No fueron sus mentores los culpables del maniqueísmo. De los dos más destacados, Marcuse y Sartre, este último protestó contra el prejuicio de que «Israel es imperialista con sus kibutzim, y los árabes son socialistas con sus Estados feudales». No obstante, aquella caricatura fue la norma entre los jóvenes del movimiento.

El antisionismo es la forma más persistente de la judeofobia contemporánea. Resulta de una acendrada obsesión contra lo judío: contra la cultura judía, la vitalidad judía, el país judío.

Mucho se ha escrito acerca de en qué medida se trata propiamente de odio antijudío, si se puede ser antisionista sin judeofobia. El antisionismo descalifica los sentimientos y aspiraciones nacionales de los judíos (y sólo de los judíos) y considera a Israel (y sólo a Israel) un Estado ilegítimo. Por ello, antisionismo y judeofobia están íntimamente entrelazados, como muchas veces revelan sus propios voceros. Yakov Malik, embajador soviético en la ONU se quejó en 1973 de que «los sionistas se han presentado con la absurda ideología del Pueblo Elegido» (como es bien sabido, el concepto bíblico de Pueblo Elegido es parte del judaísmo; el sionismo no tiene nada que ver con él). A quien escribe estas líneas le tocó hace poco (17-9-06) debatir por televisión contra el mismo argumento sostenido por el grupo judeofóbico argentino Quebracho.

El antisionismo no se reduce a posturas críticas con respecto a políticas específicas de Israel. Estas críticas nola Tierra. implican judeofobia, sobre todo si el contradictor se permite disentir también con otros gobiernos de

Por el contrario, sí es judeofóbico el vilipendio intransigente contra el Estado hebreo (en donde residen la mitad de los judíos del mundo) que se formula desde términos cargados de saña: «país nazi, cáncer del Oriente Medio.» Aun cuando desde un punto de vista estrictamente teórico, se podría ser antisionista y no judeofóbico, en la práctica la disquisición se desvanece. El antisionismo promueve acciones que llevan a la muerte de judíos y que, de implementarse en su totalidad, llevarían a la muerte de millones de ellos.

(2) La escalada judeofóbica

Gustavo D. Perednik

De los dos mitos más recurrentes de la mitología judeofóbica, uno es medieval (que los judíos matan a Dios) y uno es moderno (que dominan el mundo). Las dos patrañas están hoy en día en efervescencia en Europa. Para Perednik la situación es alarmante, porque los medios de prensa la agravan día a día

En septiembre, desde un editorial (nunca refutado) de un popular periódico vasco, advertía José Mari Esparza: «Hay dos culturas en pugna: la humanista... y la del dinero y su perversa lógica acumulativa (que) acaba en el arma... Sus teólogos (son) los judíos, 'codiciosísima nación que no tiene otra religión que el dinero', dominan los EEUU (y) con el fantasma del terrorismo y el recurso del Holocausto se aprestan a barrer del mundo al diferente... Todo el Islam debe ser sometido. China después. África no existe. Hasta la iglesia católica molesta ahora con su retórica humanista... O los paramos o no hay mañana.» (Aclaro que no se trata de septiembre de 1280 ni de 1940, sino de 2003.)

El delirio del diario no conoce límites. El terrorismo antijudío no existe: es un fantasma. El Holocausto no existió: es un recurso. Si los judíos osáramos siquiera mencionar las agresiones, pasadas o presentes, de las que somos víctimas, la mera mención se volvería en contra de nosotros: somos manipuladores, sensibleros, hipócritas, inventores de una cortina de humo para velar la verdadera guerra que se lleva a cabo en la infraestructura de la historia: una entre la humanidad y los judíos, una guerra que vienen anunciando desde Crisóstomo hasta Wagner, desde Hitler al primer ministro de Malasia («Los judíos dominan el mundo»), desde Theodorakis («son la raíz del mal») hasta Saramago («no corresponde solidarizarse con los judíos masacrados»).

Hay que detener a los judíos para que haya mañana. En efecto, a fin de frenar la próxima hecatombe que trama el sionismo internacional, el mundo va cometiendo la obra inversa. En su campaña preventiva, destruye judíos para abortar la inminente embestida israelita contra China, África y la Iglesia, para que, en fin, haya mañana. El mensaje del nazismo ha pues quedado incólume en la Europa que lo parió.

Porque no se trata del exceso de un pasquín. Éste es excepcional sólo en la brutalidad de su lenguaje, no en su contenido. Arengas de estilo más sutil pero de coincidente recado, se leen rutinariamente en El País, El Mundo, ABC, La Razón, la prensa impresa en su conjunto. El mismo maniqueísmo chorrean las caricaturas nazis con las que Miquel Ferreres ilustra a los españoles.

Y que los judíos no nos atrevamos a objetarlas, porque esa objeción será considerada la verdadera agresión. Ferreres mismo lo ha escrito: si los judíos se disgustan por el hecho de que quien fuera responsable de su persecución y expulsión de España sea considerada una santa, pues ese disgusto es la prueba de que dominamos el mundo e incomodamos al pobre papa a quien lo inspira sólo el amor.

Estalla el edificio de la comunidad judía argentina dejando cien muertos, y al mundo no le inquieta que nunca haya culpables e Irán quede exonerado. Es parte de la campaña preventiva. No hay manifestaciones en las calles, no hay torrentes de adrenalina y editoriales como las que se destilan contra la valla que construye Israel.

Cómo iba a haberla, si tampoco hay energía para solidarizarse con curdos, ibos, tamiles, cachemiros, aimaras y chechenos. Sólo el sufrimiento de los palestinos es verdadero para Europa, no porque le interese un rábano que los árabes sufran, sino porque Arafat ha elegido al enemigo perfecto, uno que domina el mundo y libra una guerra oculta. Europa financia a Arafat para que éste coadyuve a detener a los hebreos, y se asegura así de que haya mañana.

La Vanguardia de Barcelona realizó el mes pasado una encuesta sobre si «está justificada la valla». La previsible y abrumadora mayoría respondió «¡No!» Me pregunto qué habrían respondido si se les hubiera preguntado simplemente: «¿Tienen Israel y los judíos derecho a la autodefensa?»

Pues ¡No! No hay «defensa» judía. De Israel, su mera existencia es agresiva. Sólo de la palabra «sionismo» el diccionario Espasa Calpe explica que es «terrorismo».

Así acaba de explicarlo, también en La Vanguardia, Ángel Duarte, en un artículo con el que el diario venía a ¡denunciar la judeofobia! No pudieron con su genio. De los tres artículos para reprobar la recidiva antijudía, se les filtró uno para acometer contra el judío.

Búsquese en los medios europeos palabras de condena para regímenes trogloditas como los de Irán o Arabia Saudita, misóginos, terroristas, totalitarios, represores. No han quedado palabras para denunciarlos, porque el diccionario entero se ha agotado en los reparos contra el judío de los países y el cerco que éste construye como recurso contra el terror. Ese cerco es tema de debate en la Corte Internacional de La Haya. No hay otros problemas en el mundo más que la valla (ésa valla; no las muchas de otros países).

La muerte a mansalva que nos obligó a construir la cerca, no estimula debate. ¡Ni se menciona! No olvidemos que el terrorismo es un fantasma. Los mil israelíes masacrados durante estos tres años en restoranes y en ómnibus, en fiestas de cumpleaños y en escuelas –no existen. El israelí no tiene derecho ni siquiera a la vida, es un fantasma. (La tesis fue publicada en 1882; en ella la pluma de León Pinsker acuñaba el término «judeofobia».)

En paralela proporción, debería suponerse que más o menos diez mil españoles, en su mayoría mujeres y niños, hubieran sido asesinados en sus casas o en medios de transporte, rodeados de la algarabía del agresor y la simpatía exterior. Que los terroristas que los asesinasen se hubiesen infiltrado desde Ceuta, en donde fueran financiados, entrenados, alentados y ulteriormente idolatrados. Que España decidiera construir una valla para detenerlos ¡y el mundo protestara con saña contra «el muro de la vergüenza», sin mencionar ni un asesinato!

Dicho sea de paso, España ya tiene una valla en Ceuta, pero no es judía, así que no merece condena alguna ni titulares en El País. Leed este diario y obtendréis la visión más reveladora del judío agresor por antonomasia. O sino, mirad Telecinco.

Los medios de España matan

Cuando fue el último atentado contra un ómnibus en Jerusalén (22 de febrero) que había causado «la muerte» (los judíos nunca son asesinados, sólo «mueren») de ocho personas (dos niños incluidos) y dejado decenas de heridos (muchos de ellos, para toda la vida) pues Telecinco mostró las imágenes del autobús y de los camilleros, y a continuación el vídeo del héroe, el asesino. De él sí transmitieron su nombre y datos. No de sus víctimas, que no tienen nombre. La televisión española relató su vida, la causalidad de su acción (casi justificándola) y, a continuación, las cámaras se trasladaron a la casa del terrorista. Allí sus familiares sacaban enseres antes de que su casa fuera derribada. Pobre gente. Ellos sí merecen la misericordia europea, no los viles judíos a los que hay que detener antes de que terminen dominando el mundo. De hecho, recordemos, ya lo dominan por medio del «lobby judío», reiterado bochornosamente en los medios españoles. Somos trece millones de masoquistas que dominamos a seis mil millones de almas nobles.

El eminente periodista gallego Miguel Bóo, una de esas voces solitarias que advierte a España de su judeofobia endémica, cuenta que cuando escuchó a televidentes expresar su tristeza por «esa pobre familia a la que le derribarían la casa», replicó: «¿No sabíais que el derribo de casas lo puso en práctica Gran Bretaña contra combatientes del IRA en el Ulster, sin que nadie se preocupara de ello? ¿Sabíais que en el Ulster sigue habiendo un muro que separa católicos de protestantes? Claro que lo sabíais, pero ninguno de vosotros protestó, ni protestará por ello. Sólo contra Israel hay que gritar, aun cuando es asesinado. ¿Os dais cuenta o no? No, no dais cuenta, porque los medios de comunicación y el sistema os han lavado el cerebro.»

Touché, amigo Miguel. Las marujastorres y los antoniogalas –matan. Son judeófobos como ellos los que lavan el cerebro a Europa para que se desentienda de toda víctima judía. Por eso nadie se sorprende de que no haya suspiros por los mil israelíes inmolados en ómnibus y en pizzerías. Y que en contraste haya lamentos por sus asesinos. Que a los palestinos no les incomoden la vida es una causa que justifica manifestaciones en las calles. Que a los israelíes no les permitan vivir, es lo natural. Finalmente, hay que pararlos.

¿Os imagináis a Telecinco y a Bastenier, después del asesinato de Miguel Angel Blanco, limitándose a informar que lo habían «matado» y a continuación afanándose en desgranar la vida y milagros de sus asesinos, sacando sus fotos, exhibiendo sus consignas independentistas, y reproduciendo sus mensajes políticos?

No, Miguel. No se imaginan. No pueden. Su humanismo selectivo los enceguece. Como Javier Nart, quien se opuso con uñas y dientes a la ocupación de un 10% del Líbano por parte de Israel, pero no tiene ni una palabra de condena contra la ocupación del 100% del Líbano por el régimen fascista sirio. Como el ex ministro Juan Alberto Belloch, que cree humildemente pertenecer a una pequeña elite para la que la civilización debe basarse en un Estado de derecho, pero omite que de la treintena de Estados del Medio Oriente, hay uno solo que es de derecho –precisamente el blanco de sus condenas.

Días difíciles transcurren para el pueblo judío (aun cuando pocas veces tuvimos días distintos). Nuevamente se nos acusa de dominar el mundo, pero los acusadores ya no son nazis marginales sino los medios europeos, sus intelectuales, una buena parte de su población.

El Gran Rabino de Francia exime a los judíos religiosos de usar kipá (solideo) en la calle, a los efectos de que no sean agredidos nuevamente, y los atentados judeofóbicos aumentan ante el cómplice silencio de la mayoría que no tiene para el judío sino dedos acusadores.

Y si el embuste del «dominio judío mundial» ya no era suficiente para el arsenal judeofóbico, una película de Mel Gibson reaviva el peor de los viejos mitos: el deicidio, la acusación que causó la muerte de cientos de miles de judíos, asesinados (digo «muertos») por ser réprobos de Dios.

Como con el resto de los mitos, usualmente los judeófobos son inconscientes de padecerlos: no protestarán en ningún caso por la agresión antijudía, sino solamente por la autodefensa de los judíos ante la agresión. Como hemos visto, es una de las características que permiten identificar la judeofobia.

Una segunda peculiaridad, es que es intransigente. No se contenta con ni un milímetro menos que la destrucción total del judío. No importa cuanto Israel ceda o deje de ceder. Sólo la destrucción del Estado judío satisfará a sus «críticos».

Una tercera es que, aunque el judeófobo presenta sus argumentos como muy elaborados y racionales, están éstos tan cargados de odio, que a la primera de cambio estallará en una andanada de insultos. Hace unas semanas salió en Libertad Digital un breve reportaje a Silvan Shalom. El ministro de RR.EE. israelí se limita a explicar que la cerca es temporaria y que Israel podrá desmantelarla apenas se contenga el terrorismo.

En su «reacción» ante la entrevista, los lectores escupen odio acumulado sin siquiera referirse al tema en cuestión. Hay cartas alucinantes: «los judíos somos el pueblo de la muerte», «estos nazis judíos protestan por la película de Gibson porque sólo dice la verdad».

Xavier Torrens, profesor de Ciencia Política en la Universidad de Barcelona, refiere que cada vez que en sus clases pronuncia la palabra «Israel», aun si es en el marco de cátedra de política migratoria o urbana, saltan estudiantes enardecidos para soslayar todo otro tema, pues lo único que desean es insultar al judío. Hay que pararlo.

Durante los últimos Encuentros de Filosofía en Gijón que llevó a cabo la Fundación Gustavo Bueno, Javier Nart expuso aplomadamente su odio antiisraelí. Apenas escuchó la fácil refutación de sus argumentos, estalló como era de preverse y se negó a responder ninguna pregunta «porque estoy cansado del discurso sionista». Pobre Nart, los molestos judíos vinimos a interrumpir su descanso.

Y por si esto fuera poco...

Y como si el clima no estuviera suficientemente caldeado, en efecto nos faltaba la película de Mel Gibson, cuyo padre (para que no queden dudas acerca de la intencionalidad del filme) anuncia que los judíos dominan el mundo (el Vaticano incluido) y que el Holocausto es una patraña judía más. Cuando osamos cuestionarlo, Mel Gibson reclama, como Nart, que «dejemos a su padre en paz». La lógica sigue siendo la misma. El padre siembra encono y a nosotros se nos prohíbe perturbarlo. Hay que pararnos: somos el estorbo.

Gibson ha tocado el nervio judeofóbico. Hasta la época moderna, la inspiración más recurrente que halló la judeofobia fue el relato neotestamentario de la crucifixión. Éste incluye evidentes errores históricos (que no socavan, claro está, el carácter sagrado del texto para los creyentes en él).

Según el Nuevo Testamento, durante la Pascua judía (Pésaj) el Sanedrín (que era el cuerpo supremo religioso y judicial de Judea durante el período romano) sometió a Jesús a juicio y lo condenó a muerte. El procurador romano Poncio Pilatos intentó evitar la aplicación de la pena, pero se sometió al veredicto «lavándose las manos» literalmente, y Jesús fue entonces crucificado por soldados romanos.

La vastísima bibliografía al respecto señala varias imprecisiones en el relato, a saber:

El Sanedrín nunca se reunía en las festividades hebreas, y muy raramente aplicaba penas de muerte (a un Sanhedrín que aplicara una pena de muerte cada siete años, el Talmud lo llama «Sanedrín devastador», a lo que el rabí Eleazar Ben Azariá agregó: «...aun cuando lo haga una vez cada setenta años»). Y en el caso de Jesús el texto exhibe una inaudita ligereza en la aplicación de la pena.

Más grave aun es que ni siquiera se explicita la trasgresión que justificó pena de muerte alguna. Había crímenes que la ley bíblica penaba con muerte, pero no era el caso de proclamarse «hijo de Dios», que no implicaba ningún tipo de infracción. Además, los romanos solían grabar en la cruz del reo la índole de su delito. En la de Jesús, INRI (Jesús de Nazaret, Rey de los Judíos) alude al crimen político de sedición: nadie podía ser rey, porque el único monarca era el César. Se trata de un crimen contra Roma, castigado con un modo de ejecución romano.

El rol que a Pilatos le atribuye el Nuevo Testamento es triplemente sospechoso. ¿Por qué el Sanedrín –que tenía autoridad para ejecutar las penas que imponía– solicita ayuda del enemigo romano a fin de «castigar» a un judío? ¿Por qué el procurador sale en defensa de un judío, cuando él era responsable de imponer el orden imperial en Judea, y en esa función ya había hecho crucificar a decenas de miles? Y por último, el conocido «lavado de manos» de Pilatos es un rito (netilat iadaim) que los judíos observan hasta hoy antes de comer, al visitar cementerios, o como signo de pureza. Extraño es, pues, que así exteriorice su pureza un militar romano a cargo de la represión.

Por todo ello, lo más probable es que quienes se «lavaran las manos» fueran los miembros del Sanedrín, en pasivo temor ante la decisión de Roma (en ese momento la mayoría de los judíos no se había rebelado contra el imperio; el partido rebelde prevaleció cuatro décadas después).

El motivo por el que los protagonistas del relato fueron intercambiados, es quizá que los redactores del Nuevo Testamento (que lo escribieron medio siglo después de que Jesús muriera) tenían como meta la expansión del cristianismo, y para cumplir con ese objeto en el imperio, la incipiente religión debía eximir de toda culpa al poderoso romano. Al mismo tiempo, podía tranquilamente depositar la culpa en quien no podría defenderse, el judío ya vencido.

Además, al evangelizar el mundo pagano, los cristianos no podían argüir que Jesús había sido el Mesías, puesto que ello no significaba nada para quienes no conocían la Biblia. El único argumento válido debía ser que el cristianismo era la religión original, la verdad universal para la humanidad. Para ello, el cristianismo debía ser el exclusivo poseedor de la historia de Israel, por lo que el judío debía ser descalificado.

A fines del siglo I, la Epístola de Barnabás sostiene que los judíos en rigor habían entendido mal lo que los cristianos llaman Antiguo Testamento, que nunca habría sido una ley a ser cumplirla, sino una prefiguración de la Iglesia.

A comienzos del siglo II, Ignacio de Antioquía lo resume así: «No fue la cristiandad quien creyó en el judaísmo, sino los judíos quienes creyeron en el cristianismo.» Así nacía el fértil tema de que la Iglesia era, y siempre había sido, el verdadero Israel. El problema era que el pueblo al que la Iglesia reclamaba haber reemplazado, continuaba coexistiendo y, más importante aun, se adjudicaba las mismas fuentes de fe, y afirmaba su anterioridad y su autoría del Antiguo Testamento.

A fin de afirmar la identidad cristiana, se procedió a vituperar al judío por medio de una vasta literatura según la cual la Iglesia precedía al Viejo Israel, remontándose hasta la fe de Abraham e incluso a Adán. La Iglesia pasaba a ser «el eterno Israel» cuyos orígenes coincidían con los de la misma humanidad. La ley mosaica era ergo sólo para los judíos, quienes con ese peso habían sido castigados por su inmerecimiento y su culto al becerro de oro. La legislación mosaica se transformaba en un yugo impuesto al «Viejo Israel» por sus pecados. Los judíos no sólo eran privados de su rol de pueblo de patriarcas y profetas, sino que además pasaban a ser una nación apóstata.

En los primeros siglos, el tratado cristiano más completo en contra de los judíos fue el Diálogo con Trifón de Justino, que explica cómo las desgracias que sufren los judíos son castigo divino. Y en ese marco, el peor de los mitos es el del «deicidio», el asesinato de Dios, explicitado por primera vez por Melito, obispo de Sardis, alrededor del ano 150: «Dios ha sido asesinado, el Rey de Israel fue muerto por una mano israelita.» Como consecuencia, «Israel yace muerto», y el cristianismo conquista toda la Tierra.

Durante siglos, esta incriminación contra el pueblo diabólico envenenó el alma europea y hasta hoy sigue teniendo consecuencias en el vocabulario, los prejuicios y las actitudes de su gente.

Esta acusación, repetida semana a semana por décadas, nunca fue la doctrina oficial de la Iglesia. Pero se arraigó de tal modo en los sermones cristianos que la Iglesia debió oficialmente rechazarla durante el Concilio Vaticano II de 1965. No se podrá ya ser buen católico y acusar a los judíos de deicidio.

Desde entonces, son muchos los cristianos que construyen un camino para librar a su religión de toda mácula judeofóbica, y para terminar de una vez con la letal imputación de que los judíos somos malditos.

Mel Gibson vino a deshacer ese camino, produciendo una obra sangrienta basada en el libelo de la monja judeofóbica Anne Emmerich (1774-1824).

En su película, no sólo se exacerban los peores motivos del Nuevo Testamento, sino que se saltean todos los positivos (como que «la salvación viene de los judíos» o que el mismo Jesús era judío, como todos sus discípulos y seguidores, algo que Gibson soslaya deliberadamente). Los judíos son los desalmados del filme, los violentos incorregibles. Gibson echa leña a un fuego que está ardiendo y matando.

A este ritmo en Europa, un nuevo atentado judeofóbico es sólo cuestión de tiempo, y bien podrá obrar de detonante la proyección de la pasión de Gibson. Al comienzo, los medios reaccionarán sorprendidos. Pero lentamente construirán su muro mental de defensa, y encontrarán las motivaciones de los agresores, comprensibles ellas. No las alabarán, pero sabrán extender su humanismo selectivo para comprender. Porque si no los comprendieran, deberían confesar que ellos mismos crearon la atmósfera judeofóbica conducente a la violencia. Y no hay nada más arduo que admitir las propias culpas en la matanza de inocentes, aun si son judíos.

viernes 28 de marzo de 2008

SANOFI - AVENTIS EN COLONIA DEL SACRAMENTO


ENTRETENIDA REUNIÓN DE TRABAJO Y PLACER

LABORATORIOS SANOFI AVENTIS

EN COLONIA DEL SACRAMENTO


MABEL...IMPECABLE... ENCABEZA EL GRUPO.
Autoridades y jerarcas del laboratorio al inicio del paseo caminando por Colonia.
Las chicas maravillosas mientras que los caballeros...sin palabras.
Un grupo espectacular. Muy alegre e interesado en conocer la ciudad histórica.


En el limite del Barrio Histórico, cuando realizo las primeras explicaciones de nuestra historia, muchos de los motivos y necesidades portuguesas por llegar al Río de la Plata, son escuchados con suma atención por los amigos del Laboratorio Sanofi Aventis.
Mabel creo que llamaba en ese momento a la Prof. Marta Canessa de Sanguinetti consultandola por los datos que yo les daba sobre Colonia. Que desconfiada. Divina.

Lo más interesante de los paseos guiados a pie por Colonia del Sacramento es que los huéspedes puedan descubrir y disfrutar de la ciudad, y que ellos interactúen aportando sus datos y conocimientos junto con quien conoce y estudia la historia y devenir de la única ciudad Patrimonio Histórico Cultural de la Humanidad en Uruguay.
Ese intercambio de saberes enriquece la relación generando un vinculo cultural y turístico maravilloso. El “retorno” que provoca, es tanto del que ya la visitó como de todos aquellos a los que se les transmite su experiencia vivida, siempre que sea satisfactoria.

MISIÓN CUMPLIDA NUEVAMENTE.

domingo 23 de marzo de 2008

TODO UN SIMBOLO DE COLONIA.

UN SIMBOLO DE COLONIA DEL SACRAMENTO
EL FARO

Construido en 1857 por órden del Presidente de la República Gabriel Pereira.

Sobre las ruinas del antiguo Convento portugués de San Francisco Xavier, el que data de1683, se levantó uno delos faros más antiguos del Río de la Plata.

Sus 34 metros de altura, con 133 escalones en caracól, y su mediano alcance lumínico, 640 candelas, igualmente son "un ojo avisor" para los navegantes del Plata. Desde su instalación han disminuido considerablemente los naufragios en las costas de Colonia del Sacramento y zonas de influencia.

Desde la costa es magnifica su visión.

VISITE COLONIA DEL SACRAMENTO.




EL MEJOR LUGAR DE COLONIA EN SEMANA SANTA

MARZO 2008

CASAGRANDE

MISIONES DE LOS TAPES Y REAL

COLONIA DEL SACRAMENTO

EL MEJOR LUGAR EN SEMANA DE TURISMO


TURISTAS DE TODO EL MUNDO, AMIGOS DE COLONIA Y URUGUAY
DISFRUTARON DURANTE TODO EL DÍA DE LA MEJOR COCINA INTERNACIONAL
MUY BUENOS ESPECTACULOS MUSICALES, AL MEDIODÍA Y NOCHE.

DOMINGO DE PASCUAS AL MEDIODÍA TOTALMENTE DISFRUTABLE.
Los muchachos de Colonia brindaron un repertorio excelente.
El día a compañó magnificamente.

EL MEJOR LUGAR EN SEMANA DE TURISMO
DE COLONIA DEL SACRAMENTO

JORGE RABASQUIÑO CHEF JEFE DE CASAGRANDE DESPUES DE UNA SEMANA DE INTENSO TRABAJO.

Ya son indiscutiblemente "Las Paellas" de Colonia del Sacramento sus preparaciones.
Cientos de personas han degustado "La Nueva Carta" y demás atractivos, en los que gustozamente me incluyo, de este chef y su equipo de invalorables colaboradores.
Alba, Carlos, Cano, Mariano, Natalia, Diego, Stefania y todos los muchachos y muchachas dentro y fuera de la cocina o en el salón y vereda.
CASAGRANDE a cambiado. Es otra, manteniendo, y esto es de lo más atractivo, toda su calidez, buena onda, sencillez en el trato y refinación clásicas de su idiosincracía carácteristica.


VOLVÍ A DISFRUTAR
DE UN MUY BUEN LUGAR, EXCELENTE COCINA Y AGRADABLE MÚSICA.





sábado 22 de marzo de 2008

UNA GANGA PERFECTA...RECETA DE LA FELICIDAD

UN APORTE DE PINTOS
AL ENTENDIMIENTO DE LAS MUJERES Y LOS HOMBRES.
Parece estar científicamente comprobado, por las mujeres,(ese es su exclusivo pensamiento cuando tienen ocio o están aburridas) que la enorme mayoría de los hombres —de la cual, obviamente, excluimos a gays, bisexuales, transexuales y otros personajes ambiguos— dedica alrededor del 85 por ciento de su tiempo a pensar en OTRAS mujeres.

En mi caso, y por culpa de algún tipo de malformación genética, debo confesar que dedico a tales menesteres el 33 por ciento de mi vida consciente (si es que alguien puede aventurar la fantasiosa hipótesis de que yo soy «un individuo consciente»)…

De cómo me las arreglo, con sólo el SESENTA Y SIETE por ciento restante de mi atención, para estudiar un par de libros, manejar mi micro empresa turística (felizmente no tengo socio), escribir un libro sobre la importancia económica y política de Colonia del Sacramento, ejercer mi pesada tarea de amo de casa (lo cual significa compras, arreglos caseros, lavar ropa, plancharla, cocinar, lavar platos, barrer, lavar y encerar los pisos, etcétera), prestar atención a mis hijos naturales y postizos, atender ocasiones sociales, compartir algún momento con amigos, leer algún libro que no sea de historia e ir al cine o al teatro, comer afuera, de vez en cuando, es un misterio mucho más profundo y retorcido que el mismísimo pecado original…

Y no menciono las dos horas diarias de city tour cuando no son cuatro o seis porque, más allá del ejercicio severo físico e intelectual que allí me impongo, permito que mis ojos y mente vuelen todo el tiempo tras un montón de agraciadas mujeronas, bellísimas mujeres, deliciosas mujercitas… Y, para ser completamente sincero, de vez en cuanto también de alguna vistosa mujerzuela.
Además de mi mujer, su hija y su madre (la abuela de la nena y mi suegra).

Resulta también por demás extraño que, dotado de tal vocación, los frutos reales de mi arduo empeño resulten tan magros como escasos. Me resigno —es obvio y además necesario— filosofando, no exento de amargura, aquella antiquísima máxima de que «Dios le da pan a aquellos que no tienen dientes»… En tanto que a mí, que sin duda los tengo y bien afilados, más el trabajo excelente de mi dentista que luego del accidente en moto, me ha permitido sonreír (dejarían a Drácula enfermo de envidia, pues más bien parecerían semejar los del paleolítico tigre dientes de sable), ni siquiera migajas me tira.

Acudo entonces, por supuesto, a la más antigua y deportiva de las recetas, aquella que tan sabiamente aconseja: «joderse y tomar quina, es la mejor medicina». Y


Y sin embargo… El asunto —es decir, ellas— sigue girando en torno de mi cabeza y usurpando el epicentro de mis preocupaciones. De allí que me he sentido sumamente interesado cuando, días atrás, me llegó un mail que se titula de esta atractiva manera: «Para hacer feliz a una mujer, sólo se necesita ser...».

Como ya lo habrán imaginado, lo abrí de inmediato y lo leí no sólo de arriba abajo y viceversa, sino en todas las direcciones posibles e imaginables permitidas por la tradicional circunferencia de 360 grados.

Y vean lo que explica la tal receta:

«…Habrás de ser, para ella, todo lo enumerado a continuación:1) Amigo; 2) Compañero; 3) Amante; 4) Hermano; 5) Padre; 6) Maestro; 7) Educador; 8) Cocinero; 9) Mecánico; 10) Plomero; 11) Decorador de interiores; 12) Estilista; 13) Electricista; 14) Sexólogo;15) Gineco-obstetra; 16) Psicólogo; 17) Psiquiatra; 18) Terapeuta…

Simpáticas capacidades, a las cuales habrás de agregar las cualidades personales que siguen:

19) Audaz; 20) Simpático; 21) Atlético; 22) Cariñoso; 23) Atento;24) Caballeroso; 25) Inteligente; 26) Imaginativo; 27) Creativo; 28) Dulce; 29) Fuerte; 30) Comprensivo; 31) Tolerante; 32) Prudente; 33) Ambicioso; 34) Capaz; 35) Valiente; 36) Decidido; 37) Confiable;38) Respetuoso; 39) Apasionado; 40) y sobre todo… muy, pero muy solvente.

De la misma forma, hay que poner atención en:
a) No ser celoso, pero tampoco desinteresado.
b) Llevarse bien con su familia, pero nunca dedicarles más tiempo que a ella.
c) Darle su espacio, pero mostrarse preocupado por dónde estuvo.

Pero, al mismo tiempo, también muy importante habrá de ser:
d) No olvidar las fechas de cumpleaños, aniversario de novios, de boda, de graduación, de santo, de menstruación, de la primera mirada, de la primera palabra, del primer beso, del cumpleaños de la tía (y del hermano o hermana más querida), del cumpleaños de los abuelos, del de la mejor amiga… ¡Etcétera!

Desgraciadamente, cumplir al pie de la letra con estas instrucciones no garantiza en un 100 por ciento la felicidad de ella, porque entonces podría sentirse atrapada sin salida en una fatua existencia de sofocante perfección y, por ende, darse a la fuga (para «buscar su destino») con el primer desgraciado vividor que se le cruce en el camino.

Ciertamente, Dios recomendó «¡Amarlas!»… Sin embargo, nunca llegó siquiera a insinuar la posibilidad de entenderlas…

Ahora bien: ¿cómo hacer feliz a un hombre?

Es un asunto rápido y sencillo, que sólo requiere de dos elementos básicos: sexo y comida.
Ambos sin la fastidiosa exigencia de dar muestras de satisfacción permanente.
Es lo mismo que cuando concurres al restaurante y en el momento final del plato se te acerca el chef a preguntar como estuvo la comida y desea o espera que le felicites por su labor y te cuenta toda su carrera y recetario.
En vista de ello, cabría reflexionar lo siguiente:

Los hombres… ¿Seremos... o no seremos una ganga perfecta?…».

AÑOS DECISIVOS DE ESPAÑA: 1496-1500

LECTURA IMPORTANTE


AÑOS DECISIVOS DE ESPAÑA: 1496-1500
Vicenta Márquez de la Plata.
El trágico destino de los hijos de los Reyes Católicos.
Aguilar. Madrid, 2008. 233 pp.

Dos hijos y un nieto de Isabel y Fernando pudieron cambiar el destino de España Cuatro mujeres y un varón: la descendencia de Isabel y Fernando podía haber mantenido la corona en una dinastía autóctona y unida a Portugal. Pero la muerte se cruzó en su camino.

Una de las grandes controversias sobre la historia de España discute si fue bueno o malo que a la muerte de los Reyes Católicos la corona terminase recayendo en su nieto Carlos, hijo de Felipe el Hermoso y Juana la Loca, e incorporase así los intereses españoles a los de la casa de Austria en vez de continuar la dinastía autóctona de los Trastámara, que se extinguió sin remedio.

En opinión de Vicenta Márquez de la Plata, historiadora y especialista en genealogía, heráldica y nobiliaria, "la tragedia de los Trastámara fue la tragedia de España que abortó como nación vertebrada bajo una Corona autóctona, una Monarquía que entendiese a los españoles y que concentrase sus esfuerzos y enorme potencial en asuntos domésticos". Y que además -enseguida lo veremos- incorporaría Portugal. España habría tenido entonces dos proyecciones, la mediterránea o la atlántica: "Cualquiera de las dos opciones, o ambas a la vez, eran esencialmente hispanas... Finalizada la Reconquista el sentir del pueblo era que ninguna proeza estaba fuera de su alcance", añade con ecos de Marcelino Menéndez Pelayo.

Sin embargo, "los Austrias tenían intereses europeos, y por ello abandonaron los intereses periféricos. España... se dispersó en guerras interminables, que en puridad fueron inútiles para la muy necesaria vertebración de la nación hispana".Esta opinión -que otros historiadores discuten, valorando el carácter de imperio central y universal que adquirió España bajo Carlos I y sus descendientes- la formula Márquez de la Plata en el Preámbulo de El trágico destino de los hijos de los Reyes Católicos, una excelente obra que no tiene por objeto esa discusión (aunque le aporta elementos de juicio), sino contar cómo y por qué sucedieron los hechos que permiten plantearla. A saber: la triple frustración de las esperanzas de una sucesión Trastámara.

Cuatro años decisivos: 1496-1500

Isabel y Fernando tuvieron cinco hijos: Isabel (1470), Juan (1478), Juana (1479), María (1482) y Catalina (1485).

La primogénita ya había sido jurada como Princesa de Asturias cuando nació su hermano, en quien recayeron entonces los derechos a la corona (como sucedería ahora, de no modificarse la Constitución, si Don Felipe y Doña Letizia tuviesen un tercer hijo varón).

Juan se casó con Margarita de Austria, y sobre la descendencia de ambos debía recaer la corona de todos los reinos hispánicos. Es aquí donde conviene seguir los acontecimientos cronológicamente para comprender hasta qué punto en cuatro años decisivos (1496-1500) se jugó el destino de España.

1496: Juana se casa con Felipe de Austria, conocido como el Hermoso.

1497: Muere Juan, dejando a Margarita embarazada: ese hijo, si nace, será el sucesor de los Reyes Católicos. Casi simultáneamente Isabel se casa con Manuel I de Portugal.

1498: Margarita aborta, con lo que la heredera del trono vuelve a ser la primogénita, Isabel. Pocos meses después nace su hijo Miguel. Como consecuencia del parto Isabel muere, y sobre Miguel recaen no sólo los derechos a la corona de Castilla y Aragón, sino también los de Portugal.

1500: Con apenas dos años de edad, Miguel muere, y la sucesión dinástica recae en la tercera hija de los Reyes Católicos, Juana, quien ese mismo año da a luz a Carlos, a la postre rey de España y, con el tiempo, emperador de Alemania.En esos cuatro años de desgracias se ha jugado nuestro destino en la Historia sin más intervención que la de la Parca.

En ese mismo año 1500 María contrae matrimonio con el viudo de su hermana, Manuel I de Portugal, y tendrán diez hijos que podrían suponer también una "opción Miguel bis", pero sólo si Carlos falleciese. No sucede así, y la suerte está echada: España, volcada siete siglos en la Reconquista contra el islam, comenzará a escribir también la historia de Europa.

Lo que pudo ser y no fue

Cuenta esta historia, cómo se fraguaron los sucesivos pasos de la política matrimonial de los Reyes Católicos (siempre orientada a aislar a Francia... ¡de quien se había hecho voluntariamente vasallo Felipe el Hermoso!) y cómo la sabiduría y prudencia de ambos acabó estrellándose contra una tragedia tras otra. Incluida -aunque esto ya poco tiene que ver con la sucesión española- la de la hija pequeña, Catalina, quien tuvo la desgracia de casarse con Enrique VIII. Aunque hubo "tiempos felices", la falta de sucesor varón y la aparición en escena de Ana Bolena acabaron llevándola al falso divorcio, la prisión, la humillación y la muerte.

Márquez de la Plata detalla la excelente formación recibida por Juan cuando todo hacía presagiar que sería rey, encomendada entre otros al célebre humanista Pedro Mártir de Anglería, cuyas crónicas son una importante fuente para el periodo."¿Qué habría pasado si el cetro lo hubiesen llevado él y sus herederos, o Miguel, o los hermanos de Miguel si Isabel no hubiese muerto al darle a luz, y España no hubiese empleado el oro de América en las batallas de Flandes?", podrían preguntar los pro-Trastámara.

"Pero, ¿acaso los descendientes de Isabel la Católica, los de Juan como los de Isabel o los de Juana (los únicos cuya actuación conocemos) iban a permanecer impasibles ante el desgarro religioso de Europa?", podríamos responder.La discusión es apasionante, pero baldía.

La obra de Márquez de la Plata, sin embargo, es historia pura y una aproximación original al reinado de los Reyes Católicos y a los ambientes y criterios de otros tiempos.Y ayudará a entender por qué, ante la importancia política y la trascendencia histórica de un cambio de dinastía, cada monarquía instituyó una legislación sucesoria precisa y exigente.

De la que hoy está de moda reírse, tal vez porque las monarquías y las dinastías no significan ya mucho ni para quienes las encarnan. Un statu quo ventajoso, todo lo más, que en estas páginas puede compararse con el sentido del deber imperante en la Corte española de la época

viernes 21 de marzo de 2008

SIN MUCHOS MOTIVOS PARA FESTEJAR

AGUA: Día mundial sin brindis

Autor Bodin, Marie-Aude
marieaudebodin@yahoo.fr

Este jueves se conmemo el Día Mundial del Agua, pero habrá pocos motivos para festejar.
El lema de este año, "Afrontar la escasez de agua", permitirá discutir una variedad de asuntos pendientes, desde de la protección ambiental y el recalentamiento planetario hasta la distribución equitativa de ese recurso para irrigación, industria y uso doméstico. La crisis causada por la escasez de agua, su mala administración y los problemas de saneamiento siguen constituyendo serios obstáculos para alcanzar en 2015 los Objetivos de
Desarrollo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para el Milenio.


En ese sentido, la ONU hace hincapié en la importancia de la buena gobernanza y la adecuada administración de los recursos en el ámbito nacional e internacional. "La situación del agua en el mundo sigue siendo un asunto delicado", subrayó el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon. "Los recursos disponibles están sobreexplotados por el gran aumento poblacional, un tipo de consumo no sustentable, mala administración, contaminación, inversiones inadecuadas en infraestructura y poca eficiencia en el uso de agua".


La cantidad de agua que posee el planeta es suficiente para todos, pero sólo si se utiliza en forma adecuada, según el foro mundial.

Poco más de 1.000 millones de personas no cuentan con suficiente agua potable para cubrir sus necesidades básicas diarias y 2.600 millones carecen de saneamiento, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef). Para 2025, 1.800 millones de personas vivirán en países o regiones con total falta de agua y dos de cada tres sufrirán su escasez, según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).


Las personas ya afectadas están dentro de las zonas más pobres del planeta, y más de la mitad residen en China e India, de acuerdo con estimaciones de la ONU. La actividad agrícola es la que más gasta este recurso, y utiliza alrededor de 70 por ciento del agua dulce que se extrae de lagos, ríos y acuíferos. Pero ese porcentaje se acerca a 90 en varias naciones en desarrollo, donde se ubican casi tres cuartos de todas las tierras irrigadas del mundo.


La mayoría de los países de Medio Oriente y África del norte padecen una grave escasez de agua, al igual que otros como México, Pakistán, Sudáfrica, y grandes extensiones de China e India. "Debido a que el uso de agua aumentó en el último siglo más del doble del crecimiento poblacional, es clave para el futuro manejar en forma eficiente y equitativa ese recurso escaso", indicó Pasquale Steduto, experto de la FAO y presidente del Equipo de Tareas ONU-Agua.


Este equipo interinstitucional coordina las iniciativas aprobadas por 24 agencias del foro mundial y varios otros colaboradores externos con miras a cumplir los Objetivos del Milenio y las metas vinculadas con la campaña Decenio Internacional para la Acción: "El agua, fuente de vida" 2005-2015. "Una buena administración de los recursos hídricos a todo nivel puede contribuir a que las naciones adopten enfoques flexibles para que más personas tengan la cantidad de agua necesaria mientras se preserva el ambiente", según Steduto, quien también es jefe de la Unidad de Agua y Desarrollo de la FAO. "La comunidad internacional tiene los conocimientos para sobrellevar la escasez, pero hay que tomar medidas".


Reconociendo el papel vital que desempeña el agua dulce en la seguridad y el desarrollo humano, el Plan de Aplicación de las decisiones tomadas por los estados miembro de la ONU en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible de 2002 exhortó a las naciones a desarrollar mecanismos integrados para administrar los recursos hídricos y diseñar planes eficientes para 2005. Pero sólo 12 por ciento de los países dispusieron medidas en ese sentido, según un informe de ONU-Agua publicado en 2006. Por otra parte, la asistencia oficial al desarrollo destinada al sector hídrico promedió en los últimos tiempos unos 3.000 millones de dólares al año.


Pero tan sólo 12 por ciento de esa cifra llegó a los más necesitados, indica ese documento, titulado "Agua: Una responsabilidad compartida", y sólo alrededor de 10 por ciento se utilizó para respaldar políticas y programas vinculados con el agua. Además, disminuyó la inversión privada en los servicios de ese recurso, por lo que el problema se agrava.


En los años 90, el sector privado gastó unos 25.000 millones de dólares en suministro y saneamiento para los países en desarrollo, en su mayoría de América Latina y Asia. Las grandes compañías multinacionales dedicadas a la gestión del agua comenzaron a retirarse o disminuir sus operaciones en esas regiones por riesgos políticos y financieros, según ONU-Agua. La FAO señaló que aun en zonas con abundante agua dulce a veces hay escasez.


La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) estima, pese a no contar con cifras oficiales, que la corrupción le cuesta al sector a cargo del agua millones de dólares al año y socava los servicios, perjudicando sobre todo a los pobres. Otro informe de ONU-Agua publicado en 2006 cita una encuesta realizada en India, en la que 41 por ciento de los consultados confesaron haber incurrido en un "pequeño soborno" en los seis meses anteriores para falsificar la lectura del medidor de consumo, 30 por ciento pagó por "trabajos de reparación rápidos" y 12 por ciento lo hizo para "conectar agua y saneamiento urgente".


El documento "Agua: Una crisis de gobernanza" responsabiliza del problema a la "mala administración, la corrupción, la falta de instituciones apropiadas, la inercia burocrática y la escasez de inversiones en la capacitación de recursos humanos y en infraestructura". El agua no potable es la principal causa de enfermedades y de la mala calidad de vida. La diarrea y la malaria (paludismo) se cobraron la vida de unas 3,1 millón de personas en 2002, 90 por ciento de las cuales eran niños y niñas menores de cinco años, según la OMS.


Esa agencia estima que alrededor de 1,6 millones de personas podrían salvarse al año si contaran con agua potable, saneamiento y condiciones de higiene. De persistir esta tendencia, ONU-Agua advierte que, por ejemplo, en África subsahariana no se alcanzarán en 2015 las metas del Objetivo siete: asegurar la sostenibilidad ambiental y reducir a la mitad la proporción de personas sin acceso a agua potable y sin saneamiento.


Los Objetivos del Milenio incluyen también reducir a la mitad la proporción de personas en la indigencia y que padecen hambre, así como lograr la educación primaria universal, promover la igualdad de género, reducir la mortalidad infantil en dos tercios y la materna en tres cuartos. Además, combatir la expansión del VIH/sida, la malaria y otras enfermedades, así como crear una sociedad mundial para el desarrollo.

DÍA MUNDIAL DEL AGUA.

DÍA MUNDIAL DEL AGUA.
22 DE MARZO
Autor Bennett, Eliza
Fuente WWAP/E. Bennett

Acerca del Día Mundial del Agua

La Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó el 22 de diciembre de 1993 la resolución A/RES/47/193 por la que el 22 de marzo de cada año fue declarado Día Mundial del Agua, a celebrarse a partir de 1993, en conformidad con las recomendaciones de la Conferencia de la Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo contenidas en el Capítulo 18 (Recursos de Agua Dulce) de la Agenda 21. Se invitó entonces a los diferentes Estados a consagrar este día, en el marco del contexto nacional, a la celebración de actividades concretas como el fomento de la conciencia publica a través de la producción y difusión de documentales y la organización de conferencias, mesas redondas, seminarios y exposiciones relacionadas con la conservación y desarrollo de los recursos hídricos así como con la puesta en práctica de las recomendaciones de la Agenda 21.


Corriente de agua limpia sufriendo grave contaminación.
Autor PNUMA
Fuente PNUMA

jueves 20 de marzo de 2008

Boletín del Ministerio de TURISMO Y DEPORTES DEL URUGUAY. Marzo 2008


Toda la información del turismo en Uruguay.


EL PROCESO CREATIVO











UNA SORPRESA MÁS AGRADABLE AÚN.

LA ÚLTIMA OBRA DE FERNANDO FRAGA ESTÁ EN
RADISSON HOTEL & CASINO DE COLONIA DEL SACRAMENTO

Ayer publiqué a Fernando pintando su obra.
Hice el comentario de que encontré al verlo.
Y hoy la veo en el lobby del Hotel RADISSON.
MARAVILLOSO.

INFORMACIÓN DE COLONIA EN PAGINAS INTERNACIONALES

PARA VER MÁS DE COLONIA DEL SACRAMENTO

'>http://www.tripadvisor.es/Tourism-g298066-Colonia_del_Sacramento-Vacations.html">
http://www.tripadvisor.es/members/AlbertoTITOPintos

Otro pequeño aporte a nuestro turismo.

miércoles 19 de marzo de 2008

UN PRIVILEGIO DE AMIGOS.




EN SEMANA DE TURISMO DEL 2008

PASEANDO POR COLONIA DEL SACRAMENTO
UNO SE ENCUENTRA CON SORPRESAS

Es miércoles a la mañana, en la mitad de semana de turismo 2008.
Paseaba con Magdalena, por Colonia del Sacramento.
Veníamos desde el río, espantados por los últimos mosquitos de verano y un perro solitario que al querer jugar con nosotros nos empapó, literal, jugando con agua de los charcos entre los árboles.
Muy simpático el animal, pero Magda se pone nerviosa y decidimos salir de ahí caminando por Calle de San Pedro hacia la Calle De Los Suspiros.
El día está muy caluroso y nos atrapa la puerta abierta de una de las casas más bellas, originales e históricas de todo el Uruguay.
Es la Galería de Arte De Los Suspiros. Una casa de amigos. De arte. De cultura. De buena música, buena gente…
Ahí estaba, en la penumbra aparente, (el sol del exterior hace que cuando uno mire hacía el interior de la vivienda todo aparezca a media luz) un gran tipo, un excelente amigo y artista plástico, Fernando, solo eso para quienes lo conocemos.
F. Fraga para los oleos y la posteridad.
Siempre es una alegría encontrarse con el. Y más cuando pinta.
He tenido algunos privilegios, muy especiales, la foto principal del blog es un momento histórico, Fernando Fraga Imaz y Adolfo “Fito” Sayazo pintando su primer obra compartida. Una joyita increíble de la pintura contemporánea uruguaya.
Hoy nuevamente lo encuentro en uno de esos momentos especiales del artista.
Sencillo, calmo, sutil me recibe con un abrazo, un beso de amigo en la mejilla y Magdalena nos mira. Deja su obra y me muestra una moneda, una macuquina de plata, de la más bonita y valiosa del Potosí colonial, es de 1761. Impecable.
Y es a lo que le da valor. Le apasiona igual que a mí, lo colonial, lo patrimonial, lo histórico.
Gracias Fer por el momento y la oportunidad de ver nacer tus obras sin egoismos.




lunes 17 de marzo de 2008

ALGO DE PIRÍAPOLIS EN FEBRERO

IMAGENES DE PIRÍAPOLIS.
DESDE LA VENTANA DEL HOTEL ARGENTINO



Profesor Juan Carlos Silvestri. Un amigo.

Que estampa el Señor Profesor Juan Carlos Silvestri. Un capo.

No me puedo olvidar...muy buen guía de turismo.

domingo 16 de marzo de 2008

Vistas de la Plaza Mayor y Faro de Colonia del Sacramento

Imagenes del Faro y Plaza Mayor de Colonia del Sacramento

Foto tomada en el invierno (obsérvese los árboles) aproximadamente de1904.

A la derecha del faro la vivienda Dassori, donde tenían su almacén, se ven los carros para transporte de mercaderías.

A la izquierda, la casa de Juan Antonio Lavalleja, todavía entera.

La imagen más amplia que la anterior nos permite observar el buen estado de la vivienda y comercio Dassori y el mal estado de la casa Lavalleja.
La vegetación sobre el muro más cercano al faro, nos muestra otra época del año, diferente a la de la toma anterior.

Instantanea del mismo sitio en verano, apróximadamente en 1905

sábado 15 de marzo de 2008

LA INQUISICIÓN. EL DESTIERRO O LA MUERTE DE LOS JUDÍOS.


El destierro o la muerte.

El 31 de agosto de 1942, Fernando e Isabel, reyes católicos, promulgaron el edicto de expulsión de los judíos.
Los conversos e hijos de conversos y los judíos que lograron huir a las colonias contribuyeron en gran medida al descubrimiento, exploración y colonización de nuevas tierras en el Nuevo Mundo, pero las persecuciones implacables de los inquisidores con el paso del tiempo fue debilitando ese cuerpo en que latía sangre judía.
Con la expulsión, con las matanzas y con las conversiones, el pueblo judío se desangró. El destierro o la muerte física o espiritual fueron decretados contra los judíos y así, las vidas de probablemente 600.000 judíos se vieron afectadas, inclinándose unos por el destierro, otros por la muerte espiritual a través de la conversión, otros por la muerte en las cárceles y en las hogueras de la Inquisición.
La conversión era la única manera de escapar de la muerte y esto fue más intenso en España. Entre esos conversos e hijos de conversos nos encontramos con personas destacadas en España en las más altas esferas, comenzando con el propio Torquemada y Alonso Manrique, también inquisidor general y continuando con Diego de Deza, Luis Velez de Guevara y el Padre Bartolomé de las Casas, Juan Mena, autor de las "Coplas de Ningo Revulgo", Melchor Cano, Hernando del Pulgar, Mateo Alemán, el autor de "Guzman de Alfarache" y probablemente de "El Lazarillo de Tormes", Francisco Villalobos, Antonio Pérez, el científico Andrés Laguna, Fernando de Rojas, autor de "La Celestina", Luis Vives, el humanista Juan de Avila, Baltasar Gracian, Diego Lainez, uno de los fundadores de la Compañía de Jesus, los inspirados poetas Fray Luis de León, Santa Teresa de Jesús y Luis de Góngora, el eximio escritor Don Miguel de Cervantes Saavedra y Cristóbal Colon, el descubridor.
El acceso de conversos a altas esferas del sacerdocio entre otros, trajo al cristianismo la preocupación por la "limpieza de sangre" o pureza de linaje desembocando en la activación de la Inquisición y con este paso fué el principio del fin, afectando a la generación hebrea, incluso conversos.
La Inquisición obraba sobre los "herejes" en forma individual, repetidamente calificados de "judíos ocultos". El brazo de la Inquisición alcanzó como sus primeras víctimas a conversos y judaizantes y se extendió hasta alcanzar también a los judíos.
Viendo de cerca la Inquisición, desde un principio los inquisidores se asociaron con la confiscación de bienes y al final quedó sobreentendido que la búsqueda de herejes era en realidad una búsqueda de propiedades. Se vivía en el continuo horror de la denuncia mutua y en la Inquisición los testigos tenían muchas ventajas que en cualquier otro tribunal, al ser ocultados sus nombres. De esta forma una persona podía testificar falsamente contra otra sin temor a que esta última pudiera descubrir su perjurio.
Tras la denuncia venía el arresto y la prisión y tras estas se producía la confiscación de los bienes que poseían los denunciados. Los procesados, una vez entrados en la "Casa Santa", ya no volvían a aparecer ante los ojos de sus conciudadanos hasta el día en que les era colocado el "Sambenito" y obligados a desfilar en procesión hasta el cadalso. Entretanto vivían en las celdas inquisitoriales, esperando la resolución del caso.
Las torturas consistían en métodos para arrancar la confesión: fuego, agua, la soledad, el estiramiento, etc. Los descendientes de los acusados quedaban arruinados por la confiscación de bienes y también quedaban inutilizados para cargos y honores. En el proceso estaban presentes verdugos que también eran los mismos utilizados por tribunales seculares, los inquisidores, un representante del obispo (a veces estaba presente el mismo Obispo) y un secretario para registrar todo el proceso menos lo que sucedía en la cámara de tortura, también solían estar presentes los médicos.
Era costumbre desnudar siempre a las víctimas antes del tormento, tanto a mujeres como a hombres. Luego de la tortura en la que muchos supliciados no sabían qué tenían que confesar, se pasaba a la sentencia. La Inquisición adoptó la medida de proveer de "abogados” a los presos, al principio, el condenado podía escogerlo libremente pero luego, viendo la Inquisición que el sistema no era favorable a sus planes decidió que los abogados tuviesen que ser escogidos por el acusado de entre un panel seleccionado por el propio tribunal. En el siglo XVI se les llamaba "abogados de los presos" y eran tenidos por unos funcionarios más de la Inquisición, sometidos a sueldo y a las instrucciones de ésta.
Cuando la condena recaía definitivamente sobre un procesado, el sentenciado tenía que aparecer en un auto de fe. La ceremonia era privada en muchos casos y pública cuando la importancia del proceso era resonante tanto por la calidad del procesado como por la cantidad. La ceremonia de Auto de Fe entre los españoles empezó por ser considerada como un acto religioso de penitencia y justicia, y terminó siendo una fiesta pública más o menos parecida a una corrida de toros o a los fuegos artificiales.
Casi todos los tribunales pretendieron celebrar un Auto de Fe cada año, aunque muy a menudo desistían por la gran cantidad de dinero que debía emplearse para dotarlo del esplendor mínimo necesario de forma que no se defraudara al pueblo, tan aficionado al espectáculo y a la tragedia, tan indiferente al sufrimiento de los demás y tan deshumanizado. No es de extrañar que una institución oscurantista y retrógrada como la Inquisición, dedicase su tiempo también atacando la libertad de expresión del pensamiento, atenta a cualquier disidencia o asomo de renovación.
Así el gran humanista Luis Vives escribe a Erasmo en 1534 diciendo: Estamos atravesando momentos tan difíciles que uno no puede ni hablar ni callarse sin peligro". La controversia se había adueñado de Europa, y se venían al suelo todas las esperanzas de los liberales. La década de los 1530 fue en cierto modo el fin del camino.
En diciembre de 1533 Rodrigo Manrique, hijo del inquisidor general, escribió desde París a Luis Vives en un tono de profunda amargura, aludiendo al encarcelamiento de Vergara: "Dices muy bien, nuestro país es una tierra de envidia y soberbia, y puedes agregar de barbarie. Pues, de hoy en más, queda fuera de duda que nadie podrá poseer allá cierta cultura sin hallarse lleno de herejías, de errores, de taras judaicas.
Así se ha impuesto silencio a los doctos, en cuanto a los que corrían al llamado de la ciencia, se les ha inspirado como tu dices, un gran terror.... En Alcalá se trata de extirpar completamente el estudio del griego". La Inquisición censuró todos los libros de lectura y estudio; acción disciplinaria a profesores; en la Universidad de Salamanca, parte del personal se dedicó a examinar cuidadosamente la biblioteca para expurgarla de libros peligrosos.
Entre estos libros perdidos estaban: los escritos por heresiarcas; los religiosos escritos por condenados en procesos inquisitoriales; los que tocaban el tema de moros o judíos con tendencia anticatólica, todas las traducciones heréticas de la Biblia, todas las traducciones de la Biblia a lenguas vernáculas, aunque hubieran sido traducidas por católicos, todos los devocionarios escritos en lengua vulgar, todas las obras y controversias entre católicos y herejes; todos los libros sobre magia, todos los versos que utilizaran citas de las Escrituras "en sentido profano"; todos los libros impresos desde 1515 sin especificar autor y editor; los anticatólicos; los cuadros e imágenes irrespetuosos para con la religión.
Veamos algunas opiniones sobre la Inquisición: Ruiz Padrón (en las Cortes de Cádiz de 1813): "Pueblos venideros, naciones que entrareis algún día en el seno de la Iglesia, generaciones futuras.... Podrán creer, con el tiempo, que existió en medio de la Iglesia Católica un tribunal llamado la "Santa Inquisición"?....
Llorente: la defensa era una farsa, el reo había de elegir forzosamente un defensor entre los empleados oficiales.... Qué garantía ofrecía al reo esta defensa?.....
Menéndez Pelayo: Por qué no hay industria en España? Por la Inquisición. Por qué hay toros en España? Por la Inquisición. Por qué duermen los españoles la siesta? Por la Inquisición....
Prescott (sobre Torquemada): "El fanático populacho estimulado no pocas veces por el clero no menos fanático y quizá también por los numerosos deudores de los judíos, que veían en esto un medio muy expeditivo de saldar sus cuentas, se lanzó fieramente contra este desgraciado pueblo, en Castilla y Aragón, forzó sus casas, y violó sus asilos más sagrados, destrozó sus muebles y condenó sus dueños a la muerte sin distinción o consideración alguna al sexo o a la edad.
Si las actuaciones de los tribunales inquisitoriales presentan múltiples fenómenos, no es el menos de ellos el papel represivo y la vigilancia absoluta ejercida a través de varios siglos, vigilancia impuesta con mayor severidad aún hacia los cristianos nuevos y criptojudíos portugueses. Estos eran comerciantes que contaban con corresponsales comerciales y sus continuos desplazamientos también los vinculaban con grupos de judíos secretos establecidos en Bayona, Biarritz, Bordeaux, San Juan de Luz y muchos otros lugares.
La Inquisición trataba de descubrir sus actividades comerciales, relaciones, ubicación de familiares, medios con los cuales se protegían y nombres secretos que utilizaban, y eran clave de su doble identidad. Algunas familias de esos conversos portugueses se emparentaron con otros conversos antiguos españoles y se movían en un mundo de intriga y doble vida.
Algunas de sus empresas también integraron las famosas flotas holandesas de "Compañía de las Indias Orientales" cuya finalidad fue en ciertos casos, transportar a lugares seguros a los fugitivos del Santo Oficio.
Famosos personajes, casi legendarios en la historia de los judíos secretos es el caso de Doña Gracia Méndez o Nasí, su sobrino Joseph y toda esta familia dedicaron sus actividades y poder económico a la función de traslado, apoyo y establecimiento de los perseguidos.
Dueños de flotas propias, dedicados a la banca y el comercio y muchas veces ellos mismos fugitivos de la Inquisición, reflejan el panorama de aventura, intriga y tragedia de estos grupos clandestinos. Tenemos un ejemplo de como se trataba de burlar a las autoridades inquisitoriales que vigilaban puertos, navíos y rutas marítimas: los marranos conseguían permiso para abandonar el país en una dirección opuesta al país de destino verdadero; generalmente con dirección a Flandes.
Desde allí viajaban por tierra cruzando los Alpes hasta Turquía, su último objetivo. Otras veces atravesando Italia. Con el tiempo llegó a establecerse una organización regular para facilitar la emigración.
Cuando los navíos arribaban a algún puerto inglés para seguir ruta a Flandes, los fugitivos eran informados de si era seguro continuar viaje o no. Aquí y allá se habían establecido agentes en las rutas. Se redactaban y difundían cartas con detalladas instrucciones para el viaje en las que se especificaban las carreteras que debían seguirse, los albergues que elegir y dónde podían obtener los refugiados ayuda o consejo en caso de necesidad.
A la importancia de Holanda como refugio y centro de portugueses judíos, también destacaron ciudades de Italia sobre todo los asentamientos fronterizos con Francia que era bastante tolerante.
Las potencias de tradición protestante permitían libertad de culto y en ellas se establecieron en diferentes fechas tanto como judíos declarados como también criptojudíos, estos últimos también ingresaron en tierras americanas sometidas al control de la Inquisición y llegaron inclusive hasta las islas Filipinas.
Otros llegaron a las comunidades sefardíes de Estambul, Esmirna, Salónica y otros centros sefardíes de ciudades mediterráneas del Imperio Otomano. La comunidad judía de Recibe en Brasil, que bajo la protección y libertad de culto de Holanda, que fue la primera en América, prosperaba notablemente pero era odiada y despertaba la vigilancia inquisitorial.
La dimensión histórica de esta persecución es en efecto, un fenómeno pertinente a la mayor atención pues devela la identidad de los procesados y castigados, casi todos ellos judíos secretos portugueses. En el siglo XVIII son numerosas las causas y persecuciones contra judaizantes tardíos, con el descubrimiento de una intrincada red de relaciones familiares y comerciales entre Cádiz, Tetuán y Gibraltar (en especial en estos dos últimos puntos, centros de activo comercio y zonas muy atractivas para criptojudíos asentados en Cádiz por su localización geográfica estratégica.
El conocimiento de las prácticas religiosas y costumbres y tradiciones judías que tan bien conocían los funcionarios del Santo Oficio, siempre aparecen minuciosamente detalladas en los procesos y legajos de las actuaciones inquisitoriales. Hasta los vecinos de alguna persona sospechosa colaboraban para delatarlo, es por eso que al final los marranos desarrollaron una estrategia para poder sobrevivir: ocultándose..."


En el medioevo judío, el tema era religioso o científico, ya que las ciencias, matemáticas y astronomía, eran objeto de consagración de los Rabinos. Entre los autores cuyas obras no se alimentan de la Biblia, podemos citar a Yosef Ibn Zabara (siglo XII), poeta satírico autor del "Libro de los Deleites", y a Abraham Ibn Jasdai, autor de poemas didácticos.
A su contemporáneo Benjamín de Tudela, conocido por su relato de viajes. A Yehuda Al Jariza (traductor), autor irónico y humorístico, a Semtob Falaguera, poeta y escritor filosófico. A Yehuda Bonsenior de Barcelona (siglo XIII), primer poeta sefardí que escribió en lengua catalana, ya que todos los citados hasta ahora lo habían hecho en hebreo y rara vez en árabe. Semtob de Carrion puede considerarse como el primer poeta judeo-español que escribió en lengua castellana (siglo XIV).
Su obra maestra son sus proverbios, escritos en buenos versos que incluso se leen hoy en día pues constituyen una obra clásica de la literatura española. En el siglo XV destacó Shlomo Ibn Verta cuya obra "Shevet Yehudá" -que trata de las persecuciones antijudías- le dió renombre, y Juan Alfonso de Baena, recopiló el cancionero de Baena.
Hallamos la huella sefardí además de en Safed, en distintos países europeos, al producirse expulsiones o migraciones voluntarias, como los exiliados en Francia (Bayona, Burdeos, la Provenza), Italia, Holanda, Inglaterra, los Balcanes, Palestina y otros países.
Mencionaremos algunos autores de estirpe sefardí: Kalómino ben Kalómino nació en Arles (Francia) en 1286, es famoso por sus traducciones de textos griegos y latinos y por su tratado de ética titulado "Even Bojan". León Hebreo (Yehuda Abrabanel, hijo del último estadista y sabio judeo-español, Don Isaac Abrabanel, nació en España pero fue criado en Italia (1465-1530), es autor de los "Diálogos de Amor", escritos probablemente en hebreo pero publicados en italiano, famosa obra cabalístico-filosófica que tuvo enorme repercusión en su tiempo al tratar por primera vez de lo que algo más tarde se denominó "amor platónico", lo que ameritó que el trabajo fuese traducido a varios idiomas extranjeros. "Diálogos de Amor" inspiró a Shakespeare y a Cervantes, este último cita la obra junto con su autor en su Quijote.
Daniel López Laguna, nacido en Portugal en 1660 tradujo los Salmos en versos portugueses. Joao Pinto Delgado vió la luz en Algarve (Portugal) en el siglo XVI, es conocido por su famoso poema de la Reina Esther, León de Módena nació en Venecia también en el siglo XVI, fué al mismo tiempo que poeta, célebre musicólogo, es autor de "Costumbre y Ceremonias de los Judíos".
En los tiempos modernos conviene destacar a Benjamin Disraeli, famoso escritor y estadista inglés, Joseph Haleví, nacido en Turquía, Emma Lazarus, de Nueva York, es autora del poema grabado en la Estatua de la Libertad, Benjamin Farjeón nació en Londres, David Ricardo, célebre economista inglés considerado no inferior al mismo Karl Marx (fue tío de John Lewis Ricardo, inventor del telégrafo eléctrico); Yehuda Burla, de Jerusalem, Catulle Mendes, considerado como el padre del simbolismo francés, Israel Querido, de Amsterdam, Benjamin Cremieux, nacido en Narbona, escritor y político fusilado por los nazis, Arman Lunel, Tristan Bernard, franceses los tres. Albert Navón, Molho, turcos; Albert Memmi y André Chouraqui, del Norte de Africa; Elias Canetti, búlgaro, autor de la "Lengua Salvada", Premio Nobel de Literatura.
La Literatura marrana se manifestó ya hacia el año 1445 con el conjunto de romances, denominados cancioneros, siendo el primero en castellano el de Baena, recopilado en ese año por Juan Alfonzo de Baena, judío converso forzoso. El primer cancionero aragonés fué recopilado por López de Stúñiga. En 1511 Hernando de Castilla recopiló el Cancionero General. Los judíos de España que participaron de su historia fueron naturalmente sensibles a las hazañas y hechos históricos y a los acontecimientos de la vida cotidiana.
Ellos adoptaron el romancero como reflejo de episodios nacionales y populares, pero dada su condición de exiliados de una patria perdida, y seguidores de una antiquísima religión asentada y confirmada en Jerusalén, sus poetas evocaban esta condición. Así nació el cancionero judeo-español, el cual incorporó a sus populares composiciones muchísimos aspectos de la vida cotidiana, muchas veces sin conexión con la vida específicamente judía. Ahora bien, en tiempos en que la imprenta aún no existía, los textos eran raros, perpetuándose la tradición romancera de padre a hijo y de madre a hija, oralmente.
Una buena parte de estos romanceros tiene su música. Muchos poemas se perdieron pero la circunstancia de que los judíos fueran expulsados de España permitió que ellos se llevaran consigo el acervo popular que los israelitas, conservadores por naturaleza, siguieron cultivando en sus países de adopción.
Y es así como parte de los romances ignorados en España, resurgen con absoluta fidelidad en países extraños como Marruecos, Argelia, Túnez, Turquía, Rumania, Bulgaria y Yugoslavia, además en Israel. Volviendo a España en los tiempos de la Reconquista tenemos a Yehuda Bonsenior de Barcelona que fue el primer judío que escribió en catalán (aforismos), siendo el Rabí Semtob de Carrión el primero que lo hizo en lengua castellana (Proverbios Morales).
Escribe Cecil Roth que "el español moderno es en gran parte creación de los traductores judíos de la Corte de Alfonso el Sabio, quienes convirtieron el dialecto mozárabe despreciado, en un instrumento literario de gran riqueza y fuerza". Pero las grandes figuras literarias de origen judío en el orden de la creatividad en lengua castellana brotaron una vez consumada la expulsión de 1492 y estas figuras son "los cristianos nuevos", es decir, judíos conversos o hijos o nietos de hebreos. Antes y después de la expulsión de 1492 la mayor parte de la intelectualidad de la nación era de origen judío o marrano y los elementos más sobresalientes eran de estirpe judaica.
El grupo de poetas de la Corte de Enrique IV de Castilla estaba constituido en su mayoría por individuos de origen converso, siendo uno de los más distinguidos Antón de Montoro, "el trapero de Córdoba", llamado asimismo "el poeta más simpático y atractivo de todo el Parnaso castellano del siglo XV". Otros poetas fueron Juan de España, Juan de Valladolid y Rodrigo Cota de Maguaque, destacado bajo el reinado de Juan II y Alfonso de Santa María, Francisco López de Villalobos y Pedro Gutiérrez de Santa Clara. Mucho más universal es Fernando de Rojas, del siglo XV-XVI, nacido en la Puebla de Montalban (Provincia de Toledo) y fallecido en 1541. Se le conoce por haber escrito "La Celestina" o "Tragicomedia de Calixto y Melibea", obra que en opinión de Menéndez y Pelayo hubiera merecido el primer lugar en la literatura española si Cervantes no hubiese escrito su "Quijote". "La Celestina" es la tragicomedia de dos amantes.
Los precursores de la Picaresca española, género genuinamente español entre los que se encuentran los arciprestes de Hita y de Talavera y el Padre Ubeda son todas de origen judío. El "Lazarillo de Tormes" de autor desconocido, es igualmente atribuido a un hebreo. Esta obra tuvo enorme repercusión en siglos posteriores, inspirando a muchos autores, especialmente a Cervantes.
Luis Ponce de León o Fray Luis de León (1527-1591) está considerado como el más grande poeta lírico que ha producido España siendo su inspiración de origen bíblico, aunque mucho le dibió a Horacio. Escribió asímismo en prosa, destacando "De los nombres de Cristo" y "La perfecta casada".
Luis de Góngora (1561-1627) es incuestionablemente el mayor de los poetas españoles de todos los tiempos. Autor erudito y oscuro introdujo en sus obras el culteranismo o cultismo, género culto que no está al alcance de las inteligencias medianas. Entre sus mejores obras están sus "Soledades". Góngora tuvo muchos enemigos como Lope de Vega, Quevedo y Jáuregui.
Alfonso de Ercilla (1533-1594) el gran poeta épico madrileño era de origen judío. Santa Teresa de Jesús o de Avila, o Teresa Cepeda y Ahumada (siglo XVI) fue la santa mística de Avila que consagró su vida a D-os y al Carmelo, una de las más nobles figuras de la raza española, fue ella uno de los mayores genios literarios de su siglo, el Siglo de Oro Español. Su "Vida" y sus "Moradas" constituyen obras maestras de mucha envergadura. Fue proclamada en 1970 doctora de la Iglesia, la única mujer en los anales del cristianismo. Sus padres eran judíos conversos.
Luis Vives (1492-1540) está considerado como el mayor humanista de España. Fue amigo de Erasmo y compartió la doctrina erasmista y se refugió en Holanda. El creador del Derecho Internacional es el dominico jurista Francisco de Vitoria (1486-1546) y fue una de las pocas personalidades que condenó el aspecto belicoso y cruel de la conquista de América. La abundancia de conversos o marranos en las órdenes religiosas se debe a que aquellos encontraron en estas órdenes protección y paz.
Jorge de Montemayor nacido en Portugal es el creador de la novela pastoril española, nuevo género introducido en España que rompió con la tradición de las novelas de caballería. Sobre el Cervantes de origen judío se puede decir que es uno de los mayores genios literarios de todos los tiempos. Su inmortal personaje "Don Quijote", con el que se introduce en la idiosincrasia española la noción de justicia y de verdad es, en realidad, un profeta de Israel.

El Judeo-Español se caracteriza por la conservación sonora del castellano antiguo. La pronunciación de las palabras concuerda plenamente con las reglas gramaticales. Después de la expulsión continuaron expresándose en su propia lengua, sin embargo, el Judeo-Español del siglo XV se alteró a causa de algunos vocablos y expresiones ajenos que fueron implantados en el correr del tiempo y así se enriqueció con expresiones y vocablos portugueses, griegos, turcos, búlgaros, franceses, árabes y otros. En la Sinagoga más antigua del continente americano, la Mikvé-Israel de Curazao, se pudo constatar que los sefarditas insulares hablaban un Judeo-Español salpicado de modismos portugueses.

El Judeo-Español literario se remonta en sus orígenes en plena Edad Media, donde encontramos la Jarcha y el Yejal, que son unos versillos en dialecto mozárabe y muchos de ellos escritos en Judeo-Español, cuando era en este idioma se les denominaba ZEJEL que en hebreo quiere decir inteligencia. Su origen suele localizarse a principios del siglo XI, y si bien sus autores ya habían descubierto la métrica gramatical, imprescindible en cualquier composición poética, la rima, está en sus albores. Entre sus autores están Yehuda Haleví, el Príncipe de la Poesía, Yosef Ibn Zaddik y Abraham Ibn Ezra, el maestro de la métrica gramatical. Las Jarchas y el Zejel son el génesis de la poesía española, ellos se le adelantaron en más de cien años. La producción literaria del Judeo-Español es anterior a la expulsión y no se rompió con esta sino que se trasladó, siendo Amsterdam el centro más importante para los estudios sefaradíes durante los siglos XVI al XVIII, también fueron importantes Venecia y Constantinopla.

El Judeo-Español se mantuvo por su intensa enseñanza en Salónica, que fué el centro del sefaradismo hace 300 años. Existían dos colegios con más de diez mil escolares.



EXPULSIÓN DE LOS JUDÍOS DE ESPAÑA. PRELUDIO DE NUESTRA HISTORIA.

PRELUDIO DE NUESTRA HISTORIA.

Para España la era moderna se estrena con el matrimonio de los Reyes católicos, don Fernando de Aragón y doña Isabel de Castilla en el año 1469. Es la simiente del auge imperial.

Por entonces las agresividades bélicas de la Reconquista han avanzado lo suficiente para que el territorio de la península se considere unificado bajo ambas coronas y emprender la final ofensiva contra los sarracenos. La fusión de ambos cetros en un solo poder suscitará los elogios de Nicolás Maquiavelo en "El Príncipe", cuyo país, Italia, todavía está fragmentado en ducados, principados, condados, amén de los feudos temporales de los papas. Maquiavelo estima que la unificación hispánica es un modelo digno de ser imitado por las naciones europeas

El nacionalismo se ha apoderado de los espíritus y surgen en el Viejo Mundo los países más o menos como hoy los conocemos. El sentimiento de amor patrio se expresará en los idiomas locales, el derecho, la precisión de fronteras, literatura y música vernáculas y la personalidad nacional definida y fuerte dentro de la comunidad de Estados.
Así el nacionalismo es una escala de valores y manifestaciones que compiten con los vecinos en una carrera por el prestigio, el poder y la riqueza. En el caso de España la situación era distinta al resto de los países europeos.

El país había sido un crisol de culturas, una amalgama de razas y estrecho contacto de credos religiosos como no se había visto en el mundo y que probablemente no se dará más.

Las tres grandes religiones monoteístas habían encontrado en España arraigo y un bien común.

Cuando termina el siglo 15, a aún 100 años antes, el panorama de tolerancia y convivencia cambia bruscamente y comienzan los choques.

Fernando e Isabel saben que el empuje de la restauración del catolicismo, al menos el oficial, tendrá que hacerse sacrificando buena parte de la población. La política real y la de sus consejeros es precisa: a la unidad del territorio ha de ir anexa la de la fe.

Se comenzó así por los musulmanes: el 2 de enero de 1492 las huestes cristianas sitian y toman Granada, último reducto árabe. La cruz ondea ya sobre el Palacio de la Alhambra en la torre de Comares. El rey moro Boabdil se rinde y con los suyos tomará la vía del exilio. La caída de Granada contribuye efectivamente a consolidar no sólo la cruzada interna de fe, sino que acrecienta el prestigio de los regios esposos.

Ahora qué hacer con los judíos quienes contribuyeron por mil quinientos años al esplendor de España?
En astronomía, medicina, comentarios talmúdicos literatura, filosofía, finanzas, auge económico, rudimentarios oficios. Aparece la Inquisición, el rechazo antisemita, la intolerancia y desvalorización del legado hebraico.

El 31 de marzo de 1492, luego de intensas consultas pero también de inconfesables presiones, los reyes firman el Decreto de Expulsión, otorgándoles protección y un lapso de 3 meses para liquidar sus bienes y otras propiedades. Andrés Bernalaz, cura del pueblo de los Palacios vió pasar una de las tristes procesiones que se encaminaban hacia Portugal: "E los rabinos hacían tañer panderos para alegrar a la gente....nacían y morían en el camino".

El fatídico Decreto dejaba abierta una puerta, una opción más o tan temible: podían quedarse los que se convirtieran al catolicismo. Muchos de los que se quedaron optaron por la conversión pero ello dió origen a un problema más delicado.
Fueron los criptojudíos, marranos o conversos.

Los judaizantes que así fueron llamados se encontraron en los linderos de dos mundos. Por un lado la Sinagoga los tildaba de apóstatas. Por el otro la Iglesia les daba el nombre de herejes. Si los vemos por el sesgo cristiano constituyen una quinta columna, un contingente distinto dentro de las filas de "cristianos viejos", un peligro latente contra la ortodoxia, la pureza de la fe e integridad del catolicismo. Penetraron tan hondamente las capas de la sociedad que bien pronto los hallamos como funcionarios públicos, elegantes damas y prestantes caballeros de corte, prelados y obispos, conquistadores de América, banqueros, literatos y hasta santos de la iglesia romana.

Portugal acogerá un segmento de los proscritos, pero por corto tiempo pues en 1947 el rey Manuel, casado con princesa española, decretará a su vez que los israelitas deben irse o renunciar a su herencia milenaria. De esta suerte aumenta la dispersión, se complica y multiplica con creces el asunto judaico: los "cristaos-novos".

Con el descubrimiento de América, España se eleva al rango de potencia madre de nuevas tierras en la Tierra, sin moros y sin judíos pero con moriscos y judaizantes, la península azuzará la envidia y la codicia de sus rivales: Portugal, Inglaterra, Francia, Holanda y Dinamarca.

Los criptojudíos y los criptoislámicos serán elementos de mayor importancia en el nuevo crecimiento.
Los judíos españoles expulsados que abandonaron España se dirigieron a Portugal en gran número, otros hacia Berberia estableciéndose en Fez.

Otros a Italia y otros en gran número se refugiaron en el Imperio Turco. A los Países Bajos llegaron judíos españoles de varias partes de España y Portugal, los que se radicaron en Ámsterdam poseían un nivel intelectual elevado. Estaban vinculados a la cultura y literatura españolas y su lenguaje se conservó puro. Tuvieron una profusión literaria abundante variada y de gran valor, especialmente para el fortalecimiento de los sentimientos religiosos y morales. Ámsterdam muy pronto se convirtió en un centro de estudios literarios, con especial predilección hacia la poesía en castellano. Los sefardíes llevaron y nunca olvidaron la tradición de Pesaj.

No mucho después de los descubrimientos de Colón, un edicto de los Reyes Católicos prohibía la emigración de cristianos nuevos a América. En Portugal, un pronunciamiento del rey Manuel dictado en 1499 restringiendo esta emigración se mantuvo hasta comienzo del siglo XVII, más a pesar de ello América vió llegar a los cristianos nuevos en considerable número durante la época colonial. Estos fueron conocidos como "criptojudíos", hebreos-cristianos, conversos o portugueses.


El término judío-portugués se utilizó en América por los inquisidores a partir de 1528 para todos los judíos, ya hubiesen llegado a través de la Península Ibérica u Holanda.
Qué vida habían llevado estos judíos antes de emigrar a América? En España habían podido conservar y desarrollar una vida judía abierta. A ella habían llegado quince siglos atrás, directamente de Tierra Santa o a través de Roma y su Imperio, llevando consigo la tradición, reforzada posteriormente con el florecimiento de la cultura y la religión judía en Babilonia. Esta vida, que se había visto estancada y duramente perseguida durante el período de intolerancia de los visigodos, adquirió nuevos matices con la invasión musulmana en 711. En el norte de la Península en los enclaves cristianos, quedaron núcleos judíos que convivían pacíficamente con los cristianos, que eran dueños de tierras laborables y viñedos, que labraban sus tierras, que compraban y vendían, cambiaban y trocaban, arrendaban y alquilaban.


Ya en aquella época se conoció la fórmula del juramento judaico, un documento legal hebreo que se mantuvo en vigor hasta los últimos momentos de la estancia judía en España.
En Al-Andalus hubo un resurgimiento extraordinario de la vida judía durante el reinado de Abd el Raman III (912-961) y de su hijo Hakam II. Córdoba, que tenía entonces alrededor de medio millón de habitantes, se convirtió en un centro de estudios y de vida judía, impulsado por el dirigente R. Jasday ibn Shaprut (915-975). A pesar de algunas persecuciones, fue una época de grandeza y florecimiento de las Yeshivot y centros de estudios judaicos, como el de Lucena, Granada y Zaragoza entre otros.

En los siglos XII y XIII Toledo se constituyó en un centro cultural de gran envergadura, centro de traductores que hizo accesible, primero en latín y luego en romance castellano, obras que hasta entonces estaban en árabe. Fue notorio el género de Responsa; contestaciones de los grandes rabinos a los grandes problemas y asuntos que les fueran planteados por las comunidades. Los rasgos que caracterizaron a las diversas comunidades judías españolas en los distintos lugares fueron siempre los mismos.

Parece que la vida comunitaria en España formaba un bien tramado tejido que aún sometido a crisis, fue capaz de hacer frente a los problemas que presentó la existencia judía en España, siendo la comunidad el faro que guiaba a cada judío y fue quizá lo que evitó que la expulsión no provocara la desaparición del judaísmo español.

Lo que los expulsados pasaron hasta llegar a sus destinos es una larga relación de sufrimiento que también nos habla de una profunda fé y una fuerza casi ilimitada. Así se formó la Diáspora Sefardí. Una Diáspora dentro de otra Diáspora que llegó al Nuevo Mundo.

La población judía de Portugal se vió notablemente incrementada en 1492 por la afluencia de los desterrados de España, pero el poder buscó el medio de obtener la conversión de estos judíos que en su mayoría fueron arrastrados por la fuerza hasta las iglesias, rociados con agua bendita y declarados cristianos. De este modo, la totalidad de la comunidad judía portuguesa entró en el seno de la Iglesia.

Poco escrupulosa en cuanto a los medios utilizados y a los resultados obtenidos, la política real portuguesa creó una situación sin precedente en la historia judía. Los cristianos nuevos, casi una décima parte de la población portuguesa a fines del siglo XV, podían vivir a partir de entonces sin tener que profesar más que un catolicismo aparente. De esta manera los conversos portugueses pusieron en marcha un sistema de observación clandestina del judaísmo, creando una religión "marránica".

Pero los criptojudíos portugueses no se limitaron sólo a sobrevivir a las diversas presiones decretadas por el poder, la Iglesia y la Inquisición, sino que fueron el punto de partida de una extraordinaria expansión del judaísmo hacia occidente. De pronto, los portugueses se encontraron dueños de un imperio en Brasil, más estaban carentes de una clase empresarial que no fueran los judíos. De manera que un decreto en 1507 vino a permitir lo que en 1499 había prohibido: los judíos -ya bautizados- podían ahora salir de Portugal, comerciar y adquirir propiedades y así muchos conversos se dirigieron al Brasil: el afán de riquezas y quizá el deseo de escapar de un ambiente deprimente y de rehacer en tierras distantes una existencia nueva fueron los principales motivos, aunque atesoraron más su fé que la riqueza material.

A los criptojudíos portugueses se debe la creación de las primeras comunidades judías autenticas de América, las de Recife en Brasil, y la de Surinam en la Guayana Holandesa. Pero aunque muchos consiguieron labrarse una posición desahogada no encontraron la tranquilidad anhelada; los tribunales del Santo Oficio habrían de llegar rápidamente a estas colonias.

Para los cristianos nuevos de la Península Ibérica, Amsterdam es el símbolo de la libertad religiosa. Hacia 1650, la "Nación Portuguesa" de Amsterdam cuenta con alrededor de 400 familias, más o menos 2000 almas, la mayoría nacida en Portugal, que se convierte en un nexo entre la diáspora sefardí y neocristiana, modificando por completo la vida de los criptojudíos. Después de haber vivido varias generaciones como católicos llegan a crear una comunidad judía fervorosa, provista de estructuras provisionales que llegarían a ser ejemplo.

Esta transformación de criptojudíos a judíos auténticos se produjo gracias a la aportación rabínica: Mosés Ury Ha Levy, el veneciano Moisés Pardo, el marroquí Jacob Uziel de Fez y Jacob ben Aarón Sasportas. Durante veinte años, los judíos portugueses de Amsterdam se repartieron en tres comunidades. En ellas, algunos eran grandes propietarios de manufacturas, médicos o diplomáticos, mientras que otros, paralelamente venían a incrementar una cohorte de miserables que requerían asistencia de las cofradías y comunidades. La imagen de estas últimas nos es familiar pues con frecuencia aparecen en los trabajos de Rembrandt.

La vida intelectual de los miembros de "La Nación Portuguesa" en Amsterdam está dominada por un imperativo absoluto, el de volver a enseñar el judaísmo a los inmigrantes que lo han perdido total o parcialmente, conservar celosamente la lengua de sus antepasados -el español o el portugués- Esta última es la lengua oficial de la "Nación".

Sin embargo el español es preferido para la literatura sagrada o profana. Esta literatura se propaga ampliamente porque muchos miembros de la comunidad sufragan los gastos de imprenta y compran una buena parte de la producción.

Hasta finales del siglo XVII se sigue traduciendo las obras de Flavio Josefo o el Pentateuco al español, y todavía en 1708, comienzos del siglo XVIII, a más de doscientos años de haber salido de España, los judíos hacen dos veces por semana representaciones teatrales en español, pretextando que no comprenden ni hablan el neerlandés.

Por su parte el portugués sigue siendo la lengua familiar, la de los negocios y la de las decisiones comunitarias. En portugués está redactada el acta de proscripción contra Spinoza. También está el hecho que los desarraigados ignoran el hebreo y tienen que aprender en español los elementos fundamentales del judaísmo ancestral y nueva a la vez. La Biblia de Ferrara fue su primer instrumento y luego se imprimen otras en castellano. La obra de Maimónides se traduce repetidamente al español.

El célebre Cúzary de Yehuda Ha Levy es traducido en Amsterdam en 1663. Desde las primeras horas del descubrimiento del Brasil en el año 1550 se encuentran colonias de nuevos cristianos portugueses dedicados a las plantaciones de caña de azúcar, algodón, tabaco y arroz, pero poco después empiezan los procesos inquisitoriales.

Más de un siglo de colonización portuguesa había transcurrido, cuando en 1630 los holandeses adquirieron una posición en Pernambuco, llegando a ocupar entre 1630 y 1654 esa franja costera del Brasil y las áreas que la rodeaban. Tan pronto como la colonia holandesa de Pernambuco se estabilizó, crecientes cantidades de judíos de Amsterdam se trasladaron a Recife donde se habían formado dos comunidades religiosas "Zur Israel" y "Maguén Abraham" y donde los conocidos rabinos Isaac Aboab da Fonseca y Mozes Rafael de Aguilar, lideraban los servicios a partir de 1642.

Allí tenían su propio cementerio y otras instituciones, la ventaja de conocer el holandés y el portugués les permitían controlar el mercado de dinero, el comercio minorista, el negocio inmobiliario, el comercio del azúcar y los esclavos, así como la recaudación de impuestos. Puesto que sabían que estaban rodeados de enemigos formaron una estrecha unión tratando de cooperar con las autoridades locales en armonía.

En los círculos oficiales españoles y portugueses y en la porción de Brasil no conquistada por los holandeses, los judíos eran considerados como miembros de una quinta columna, pues había sospechas que los nuevos cristianos y sus parientes de Amsterdam habían provisto a la Compañía de Indias Occidentales la información que condujo a la captura de Bahía en 1624 y de Recibe en 1630.

Económicamente eran vistos como competidores peligrosos e ideológicamente y socialmente como deicidas y corruptos de la moralidad. Bajo condiciones favorables, la vida judía floreció en las costas del Brasil. La comunidad madre de Amsterdam se mantenía pendiente de que sus hermanos prosperaran económica y espiritualmente. Pero el paraíso holandés duró poco.

En 1654 los holandeses se rindieron al cerco portugués y de los 5000 judíos residentes algunos se convirtieron de nuevo en marranos, otros al catolicismo y muchos abandonaron esas tierras. De los que salieron, unos regresaron a Amsterdam, un grupo de 23 personas, a bordo del St. Charles, llegó a New Amsterdam (antiguo nombre de Nueva York) y otros se dispersaron por las islas del Caribe y Surinam. Los judíos portugueses se extendieron por diversos rumbos americanos. Así en diversas comunidades americanas el concepto popular de "portugués" implicaba ser judío aunque no todos lo fueron.

Nos damos cuenta que los conversos no fueron transformados en sus convicciones íntimas por el solo hecho de abrazar la fe cristiana, el bautismo apenas hizo otra cosa que convertir a una considerable porción de judíos, de infieles fuera de la Iglesia a heréticos dentro de ella. Al principio y durante algunas décadas los judaizantes pudieron preservar parte del conocimiento tradicional, encontrándose en casas privadas para estudiar, bajo la guía de maestros formados antes de las catástrofes de fines del siglo XV, con libros que habían escondido ilícitamente.

Pero cuando estos maestros desaparecieron y los libros les fueron confiscados o se deterioraron, el conocimiento del judaísmo tradicional comenzó a declinar. Dejaron de estar familiarizados con la Ley Oral y la Halajá, el conocimiento hebreo se perdió y pronto el único contacto con la fe ancestral fué la Bíblia, no en hebreo sino en su versión de La Vulgata.

A partir de entonces, los judíos conversos que no abandonaron su viejo credo no tuvieron otra nacionalidad que la Torá. Carentes de cabezas religiosas, sin escuelas ni contacto con los centros de judaísmo, esta diáspora se mantuvo unida únicamente por la fidelidad al recuerdo de su pueblo y los deberes religiosos comunes. Mas ya para el siglo XVI, pocos aspectos de la religión de los judaizantes podrían llamarse tradicionales. Estos se referían a ella como "La Ley de Moisés" y era el producto de la obligada decadencia de su judaísmo por el aislamiento en que se encontraban.

Para finales de ese siglo, los líderes comunitarios y los maestros o rabíes habían perdido el conocimiento del Talmud, Midrash, Códigos y Comentarios. Los requerimientos para el rito tradicional faltaban, no había Biblia ni rollos sagrados ni objetos ceremoniales y ni siquiera un calendario lunar. El judaísmo bíblico, condimentado de leves reminiscencias de prácticas tradicionales y de influencias del catolicismo circundante, era lo que constituía la Ley de Moisés de los judaizantes.

Los servicios religiosos estaban reducidos al Shabat y festividades mayores cuya celebración a veces no se hacía en la fecha apropiada por carecer de calendarios. La liturgia estaba basada casi totalmente en la Biblia, los rezos se derivan mayormente de los Salmos y estos eran elegidos entre los usados por la Iglesia. Eran leídos en lengua vernácula y a veces en latín.


A pesar de las dificultades habían retenido la costumbre de evitar la carne de cerdo, hacer la matanza de reses y aves de la forma tradicional y efectuar la circuncisión. La cohesión comunitaria se presenta como un elemento que condicionó la posibilidad de supervivencia en ese período. Se constituyeron en un grupo social extraño, que obligaba a ser poco sociable y que por ello mismo podía ser odiado y rechazado con facilidad, así cada miembro procuraba protegerse mutuamente pues poseían una conciencia de ser un grupo amenazado.

La llegada de un grupo de judíos auténticos al Brasil holandés en el siglo XVI hasta comienzos del XVII -el período clásico del criptojudaísmo en América- se mantuvieron visibles a lo largo de todo el período colonial. En Bahía, Brasil, los judíos se reunían en casas privadas para hacer "esnoga", es decir, realizar servicios religiosos. La existencia de una Sinagoga en Recibe es mencionada en documentos del 1636 y ya en 1641 la congregación "Zur Israel" había completado la construcción de la esnoga que puede considerarse la primera casa especialmente construida en América para afines Sinagogales.

En Surinam fueron construidas Sinagogas en Thorarica (1665), en la "Joden Savanne" (1671 y 1685) y en la capital, Paramaribo (1723). Entre 1675 y 1680 se construyó una Sinagoga en Bridgetown, Barbados y a menos de sesenta años de que las primeras familias judías llegaran a Curazao, consagraron la Sinagoga "Mikvé Israel" (1657). En Venezuela hemos encontrado que en 1710 una comunidad compuesta por 17 casas y una Sinagoga existieron en Tucacas. Sin embargo la comunidad judía no pudo evitar asimilarse poco a poco y de grado o por fuerza a la sociedad, terminando por diluirse en ella y desaparecer.

Lo que la Inquisición no había conseguido lo hicieron los judíos: descuidos en el estudio, falta de maestros, acumulación de riquezas y ausencia de presión fueron algunos factores. La acumulación de riquezas fue acompañada por los matrimonios fuera de la fe. La judeidad colonial sefardí no produjo grandes libros ni grandes espíritus, ni líderes espirituales, ni creaciones literarias de un significado duradero, pero estableció la herencia tradicional del judaísmo en América para ubicarse en una base de igualdad en cuanto a los demás credos. La comunidad sefardí fue precursora del primer camino en América y facilitó así la adaptación de los inmigrantes posteriores.


VIDA DE LOS JUDIOS EN LA ESPAÑA ANTES DE LA EXPULSION.

En la pequeña comunidad medieval los judíos estaban organizados como en una gran familia.
A medida que la comunidad fue creciendo, las costumbres de apoyo mutuo inmediato se hicieron más difíciles de mantener. Por lo tanto se crearon asociaciones especiales. Entre los artesanos, la piedad religiosa era habitual, así se crearon sociedades o cofradías de "enterradores", "vigilia nocturna", "los que van en pos de la justicia"; "los que hacen caridad", etc.


El nombre común de estas asociaciones era el de Hebrá Kadishá; Santa Hermandad o Santa Irmandade. Entre los sefarditas la Hebrá es la primera cosa que instituyen en cada población, grande o pequeña, donde se establecen y sin excepción los miembros de la sociedad llevan el sentimiento del deber como son visitar a los enfermos, sepultar a los muertos, dotar a la novia, apoyar a los necesitados, educar a los jóvenes, rescatar a los cautivos, etc. todo ello no por vía de la caridad sino más bien como obligación social.

Los judíos vivían entre árabes y cristianos en la era medieval, contribuyendo con un importante aporte a la cultura hispánica. Los judíos no fueron solo tolerados en la España cristiana, sino incluso bien recibidos. Hacia los siglos X, XI y XII los nuevos reinos cristianos surgidos en el proceso de reconquista contra los árabes necesitan repoblar territorios devastados por las guerras.

Era necesario promover el comercio en las ciudades y organizar la administración de los territorios conquistados, la sociedad cristiana estaba formada fundamentalmente por guerreros y campesinos, sin experiencia ni gusto alguno por la vida administrativa y el comercio.

Por esa misma época los judíos huían de Al Andalus (Andalucía) perseguidos por los fanáticos almorávides primero, y de los almohades más tarde. La confluencia de todos estos factores explica el rápido repoblamiento de las aljamas del centro y norte de España. Así los judíos pueblan antiguas juderías, dedicándose a las más diversas labores, desde humildes agricultores (Leon, La Rioja, Guadalajara, Huesca, etc.) hasta grandes financistas pasando por una innumerable gama de oficios: comercio, profesiones y artesanías, etc.

En una época marcada por las persecuciones, la mayor parte de los judíos prefirieron dedicarse a actividades que no supusieran una dependencia excesiva de bienes inmuebles difíciles o imposibles de llevar consigo en caso de alguna expulsión a los que estaban secularmente habituados.

En las juderías, aljamas o barrios judíos de la peninsula, el judío no quedaba totalmente aislado del mundo exterior; la Judería, a contrario del "ghetto" del centro y del norte de Europa, no era un lugar donde los judíos quedaban apartados del resto de la población. Las relaciones eran contínuas, no había cristiano que sintiera asco por ponerse en manos de un médico hebreo, ni rey que no atendiera las predicciones astronómicas de un rabino cabalista, ni obispo o canónigo que tuviera separo en dejarse cortar sus sotanas por sastres judíos, ni párroco que necesitase fumigar con sahumerios benditos los cálices o candelabros de altar labrados por orfebres de la aljama.

Al judío respetable sus convecinos le llamaban Don o en su caso Rabí. Por lo general, sobre todo en las pequeñas ciudades, los judíos no llevaban vestimentas especiales que los distinguieran. Por el contrario, en otras partes de Europa, la exigencia de vestimenta distinta a todos los judíos era una infamante realidad. La judería se regía, dentro de su estricto recinto, por leyes propias.

Cobraban sus impuestos, imponían justicia, juzgaban a los malhechores, excomulgaban, etc. con la más amplia autonomía dentro de su reducida jurisdicción. A partir del siglo XIV eran más frecuentes las asambleas de representantes de todas las aljamas del reino de Castilla, que en el siglo XV se convirtieron en una institución fija para el ordenamiento de los intereses comunes de la población judía. Estas asambleas tuvieron valor cohesionante y unificador preparatorio para la entonces futura diáspora de los sefaradíes. En una de ellas hacia 1432, se elaboró el Ordenamiento de Valladolid, modelo institucional que sirvió a los sefardies durante varias generaciones.



Los judíos eran considerados como Propiedad Real (el concepto viene del "Servi Regis" de San Agustin). Significaba que los judíos eran súbditos directos del Rey y se encontraban bajo su protección.

Si bien es cierto que este factor fue motivo de progreso de las juderías, sin embargo en las revueltas nobiliarias y populares contra el poder real, siempre se atacaba a los judíos antes que a cualquier otro ciudadano, precisamente por esto. Atacar la judería era en los siglos XI y XII lo mismo que atacar directamente la propiedad del soberano.

El Rey transfería derecho de "tener judíos" a determinado grupo o institución; algunas veces estas decisiones reales iban en perjuicio más que en beneficio de los habitantes de la aljama. Existían dos sectores sociales claramente delineados, por un lado una minoría poderosa "judíos potestados", "la aristocracia" o "las oligarquías familiares". Estas pequeñas minorías detentaban el poder en las aljamas, eran cortesanos, financistas, etc. que no se vieron obligados a llevar ropas o señales distintivas ni a permanecer dentro de las juderías.

Por otro lado las mayorías judías más humildes que veían con simpatía a los judíos en ascenso social, porque obtenían de ellos mayor protección. Más tarde, las mayorías fustigan la vida licenciosa de los cortesanos y las tensiones sociales aparecen dentro de la propia judería debilitándola ante un mundo exterior cada vez más hostil. Indudablemente la situación de los judíos en esta época era muchísimo mejor en los reinos hispanos que en el resto de Europa, pero no obstante, existía cierta sensación de inseguridad, las tensiones religiosas y raciales estaban allí.

La hostilidad que comienza a manifestarse en el siglo XIV por parte de los cristianos hacia los judíos tenía en sus raíces elementos estrictamente religiosos, a lo que agrega como puntos de fricción la participación de judíos en tareas recaudatorias de impuestos y la práctica del préstamo usurario. Los judíos recaudaban la mayoría de los impuestos directos y de los derechos aduaneros en la Castilla del siglo XIV.

Esta actividad significaba para una buena parte del pueblo gentil que "era el judío, y no el rey, o el señor, o el obispo, el que cobraba los impuestos, el que le estrujaba la economía, el que daba la cara en el desagradable oficio del que los poderosos se habían librado limpiamente. El ejercicio de la usura era una práctica oficialmente fomentada, este esquema constituyó el caldo de cultivo más inmediato e idóneo para fomentar el deporte a la caza del hebreo. La depresión económica general del occidente europeo, la anarquía polítidca en Castilla, la prédica antisemita de los papas de la época y de algunos clérigos en particular, el fervor anti-extranjero provocado por las guerras de la reconquista, unido a otras varias causas que sería largo enumerar, desembocaron en los terribles disturbios del año 1391 en casi toda España cuando comienza la declinación de las juderías hasta la expulsión ordenada un siglo después en 1492.

Un tercio de la población judía se convirtió, muchas veces insinceramente, dando inicio la problema de los conversos que tanto trabajo le diera a la Inquisición desde su inicio en 1481. La mayor parte de las sinagogas se trocaron en Iglesias. Frente a la marginación general, la comunidad judía se iba identificando consigo misma, reforzaba su propia identidad e incluso, tal vez sin saberlo, preparaba una futura supervivencia, casi étnica.

Los sefardíes, los sefaradim, los españoles que proclamarían durante siglos, desde Holanda Israel y desde Tunez a Danzig su condición de judíos españoles decididamente distintos en lo social así como en lo cultural a las comunidades hebreas del norte de Europa.


LA DIASPORA SEFARDI.

En la Península Española los judíos habían convivido con los romanos, con los invasores bárbaros y con los reyes visigodos, con los guerreros árabes, con los califas de occidente, con los reyes y monarcas cristianos de la Reconquista.

Lo mismo figuraba en la corte de Granada un Samuel Ibn Nagrela como gran visir, que un Samuel Levy en la corte de Don Pedro I de Castilla. Antes de su dispersión, el judaísmo español había ofrecido los más altos valores en poesía religiosa, en exégesis bíblica, en filología hebraica, filosofía y ciencias puras y experimentales. En los siglos XII y XIII, la individualidad y la personaldiad empiezan a percibirse frente al carácter general y anónimo de la obra literaria antígua; el interés por los temas rebasa lo puramente religioso.

El estudio de la filosofía y las ciencias, la naturaleza, la apreciación de la belleza del mundo y del hombre, la valoración de las ciencias humanas y el empeño por la armonización de lo religioso o suprarracional con lo científico o meramente racional, son rasgos nuevos, casi exclusivos de la cultura hebraica-española.


El esfuerzo generoso y constante de los hebreos españoles había llegado a todas las actividades humanas: fueron astrónomos, como Rabí Yag y Abraham ben David de Toledo,kabalistas como Abraham Abulafia, Nahmánides y Elkana ben Yerobam ben Avigdor, comentaristas y expositores, como Abraham ben Meir y Moisés Ibn Esra; filósofos tan profundos como Maimónides. Abraham Bibao y Menasés ben Israel; gramáticos como Menahem ben Safuq de Tortosa; historiadores, como Abraham ben Samuel Hacuth, puristas como Bechai Haddi ben Asser Mechalaio.

En la Academia de Córdoba, fraternizando árabes y judíos, encontramos a matemáticos como el sefardí malagueño Salomon Ibn Gabirol y a médicos como Hasdai ibn Shaprut (915-990 e.c.) y en Cataluña se destaca Abraham bar Hyya y en Castilla Abraham Bezra. Otras figuras notables son el médico Salomón ben Virga, los poetas Yehuda Halevy, Abraham Ibn Ezra, David Pekuda y Rabí Sem Tob de Carrión, junto a los Ibn Nagrela (993-1055), Ibn Pakuda (1040-1110) e Ibn Aderet (1235-1310), por no citar sino algunos. Algunos de ellos no tuvieron que ser expulsados de España sino que se convirtieron al cristianismo.


Proclamada la expulsión, el inquisidor Torquemada prohibió mantener el menor contacto con los judíos. El rey Fernando confiscó las propiedades de los israelitas desterrados con el pretexto de garantizar el pago de las deudas supuestamente contraídas, así, la riqueza de los emigrantes se desvaneció por completo y hubieron de abandonar pobres el país amado hacia el exilio. En aquella hora desesperada, los rabinos exhortaron a la grey de Israel a permanecer fiel a su religión, ante los requerimientos bautismales de los dominicos, por orden de Torquemada, a cambio de la permanencia en el país.

La voz de los Rabíes recordaba que D-os los había salvado otras veces en el pasado de situaciones muy difíciles. Al final consiguieron una prórroga de dos días para dejar España, partiendo el 2 de agosto, fecha esta que en el año 1492 coincidió con el 9 de Av (Tisha BeAv).
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En Portugal existía una comunidad judía antigua, numerosa y bien organizada. En el siglo XIV se dictaron leyes discriminatorias. Sin embargo, mejoró su situación en el siglo XV cuando el Rey Joao I permitió la llegada de los judíos españoles y toleró el retorno de los bautizados a su antigua fe.
La mitad de los expulsados de España fue a Portugal alcanzando lugares muy destacados en la vida del país.


A mediados de 1493 volvió a empeorar la situación y se les conminó a abandonar Portugal. Los que no lo hicieron fueron declarados esclavos del Rey. Hubo muchas conversiones forzosas. En diciembre de 1496 el Rey Manuel dictó un Edicto de Expulsión ordenando que los judíos abandonaran el país a fines de octubre de 1497 como fecha última.

El edicto fue una farsa, pues las conversiones forzosas se produjeron en escala gigantesca sin precedentes y con absoluta eficiencia. Los que sobrevivieron al terror y se libraron de la conversión abandonaron Portugal en el transcurso de 1498. El fenómeno del cripto-judaísmo o marranismo se dió en Portugal en una escala mayor que en España.

Los judíos portugueses se dirigieron hacia Brasil, el Norte de Africa, los Paises Bajos y Alemania principalmente.
Al salir de España, los judíos sefarditas dejaron tras de sí muchas cosas, pero una se llevaron con ellos: la cultura española.

Tanto es así que cuenta la leyenda que cuando el Sultán Bayaceto II (1481-1512) permitió la radicación de los sefardíes en sus territorios de Europa y Asia, exclamó: "dicen del Rey Fernando que es un monarca inteligente, pero lo cierto es que empobrece a su país mientras enriquece al mío".

Al expatriarse, los sefarditas se dividieron en cinco corrientes: la primera cruzó el Mediterráneo y se estableció en Marruecos, pasando de allí a los demás países norafricanos en donde ya existian núcleos de sefarditas acogidos en tiempos de persecuciones. La segunda tomó el camino de Italia radicándose junto a las viejas comunidades de Roma, Nápoles, Venecia y Ancona, la tercera muy numerosa se dirigió a Turquía, país musulmán que no tenía prejuicios contra los judíos, la cuarta hacia Portugal y la quinta se dirigío a América donde la historia del Nuevo Mundo ha estado ligada a los judíos.

Presentes estos en todos los acontecimientos de la vida española del siglo XV. A pesar de las prohibiciones y del riguroso control que entonces se ejercía, muchos judíos y marranos llegaron a las nuevas colonias españolas para empezar una nueva vida. Un nuevo mundo había sido descubierto y aquellos que soñaban con la libertad tenían sus esperanzas puestas en él. Pero nuevamente, la gran esperanza de poder vivir en paz lejos de la intolerancia que azotaba a Europa quedó insatisfecha.

El brazo de la Inquisición también hacía su aparición en estas lejanas tierras y la Orden de San Benito, la horca y la hoguera seguían condecorando el pecho, el cuello y el cuerpo de aquellos que querían conservar su religión judía y sus tradiciones en la América española.
Diferente fué la suerte de los judíos portugueses emigrados a Brasil, allí podían profesar su fe con más libertad que en la propia patria.


Por ello, desde las primeras horas de su descubrimiento en 1500, encontramos allí colonias judías importantes dedicadas a la plantación de la caña de azúcar, el algodón, tabaco y arroz. Pero esta tranquilidad dura poco y en 1579 la ola de procesos inquisitoriales y confiscaciones de bienes también se extiende al Brasil, durando hasta el año 1624, fecha en que se produce un cambio en esta situación: Los Países Bajos consiguen la libertad nacional y religiosa y penetran en Brasil. Bajo su soberanía se estableció la libertad y por consiguiente una gran corriente de emigrantes del Viejo Mundo se dirigen a Recife, Pernambuco y otras ciudades donde establecen florecientes colonias.

Sin embargo la dominación holandesa en Brasil apenas dura 30 años y su final pone en movimiento nuevamente a estos grupos judíos que se esparcen y van fundando nuevas comunidades, asentandose principalmente en las posesiones inglesas, francesas y holandesas de las Antillas y las Guayanas, y hasta Norteamérica. Aparecen así colonias judías en Curazao, Jamaica y Cayena, en Santo Domingo, Martinica y Guadalupe.

Y luego los encontramos en Nueva York, -para entonces conocida como New Amsterdam-, Saint Thomas, Haití, St. Kitts, Surinam y Barranquilla, Cartagena, Santa Marta, Coro, Puerto Cabello, Maracaibo y Barcelona. Fué esta la forma como los judíos sefarditas -descendientes de los expulsados de España y Portugal, que no quisieron convertirse al cristianismo- y los marranos, conversos también llamados cristianos nuevos, llegaron y se establecieron en los países de América.

TOMAMOS UNOS MATES?

El Mate

El mate no es una bebida, queridos amigos de otro barrio o ciudad.
Bueno, sí. Es un líquido y entra por la boca.
Pero no es una bebida.
En este país nadie toma mate porque tenga sed.
Es más bien una costumbre, como rascarse.
El mate es exactamente lo contrario que la televisión.
Te hace conversar si estás con alguien, y te hace pensar cuando estás solo.
Cuando llega alguien a tu casa la primera frase es "hola" y la segunda "¿unos mates?".
Esto pasa en todas las casas.
En la de los ricos y en la de los pobres.
Pasa entre mujeres charlatanas y chismosas, y pasa entre hombres serios o inmaduros.
Pasa entre los viejos de un geriátrico y entre los adolescentes mientras estudian o se drogan.
Es lo único que comparten los padres y los hijos sin discutir ni echarse en cara.
Blancos , Colorados y Frenteamplistas ceban mate sin preguntar.
En verano y en invierno.
Es lo único en lo que nos parecemos las víctimas y los verdugos.
Los buenos y los muy hijos de puta.
Cuando tenés un hijo, le empezás a dar mate cuando te pide.
Se lo das tibiecito, con mucha azúcar, y se sienten grandes.
Sentísun orgullo enorme cuando una prolongación de tu sangre empieza a chupar mate.
Se te sale el corazón del cuerpo.
Después ellos, con los años, elegirán si tomarlo amargo, dulce, muy caliente, tereré, con cáscara de naranja, con yuyos, con un chorrito de limón.
Cuando conoces a alguien por primera vez, te tomas unos mates.
La gente pregunta, cuando no hay confianza: ¿Dulce o amargo?
El otro responde: -Como tomes vos.
Los teclados de Uruguay tienen las letras llenas de yerba.
La yerba es lo único que hay siempre, en todas las casas.
Siempre.
Con inflación, con hambre, con militares, con democracia, con cualquiera de nuestras pestes y maldiciones eternas.
Y si un día no hay yerba, un vecino tiene y te da.
La yerba no se le niega a nadie.
Éste es el único país del mundo en donde la decisión de dejar de ser un chico y empezar a ser un hombre ocurre un día en particular.
Nada de pantalones largos, circuncisión, universidad o vivir lejos de los padres.
Acá empezamos a ser grandes el día que tenemos la necesidad de tomar por primera vez unos mates, solos.
No es casualidad. No es porque sí.
El día que un chico pone la caldera al fuego y toma su primer mate sin que haya nadie en casa, en ese minuto, es porque ha descubierto que tiene alma.
O está muerto de miedo, o está muerto de amor, o algo: pero no es un día cualquiera.
Ninguno de nosotros nos acordamos del día en que tomamos por primera vez un mate solos.
Pero debe haber sido un día importante para cada uno.
Por adentro hay revoluciones.
El sencillo mate es nada más y nada menos que una demostración de valores...
Es la solidaridad de bancar esos mates lavados porque la charla es buena.
¡La charla, no el mate.!
Es el respeto por los tiempos para hablar y escuchar, vos hablás mientras el otro toma y viceversa.
Es la sinceridad para decir: ¡Basta, cambiá la yerba!
Es el compañerismo hecho momento.
Es la sensibilidad al agua hirviendo.
Es el cariño para preguntar, estúpidamente, ¿está caliente, no?
Es la modestia de quien ceba el mejor mate.
Es la generosidad de dar hasta el final.
Es la hospitalidad de la invitación.
Es la justicia de uno por uno.
Es la obligación de decir "gracias", al menos una vez al día.
Es la actitud ética, franca y leal de encontrarse sin mayorespretensiones que compartir.
Ahora vos sabes, un mate no es sólo un mate...
Calentas el agua ?? Querés convidarme?
¿O esperaras que te invite?
TOMEMOS UNOS MATES.